Ir a contenido

OBJETIVOS DE JOAN SUBIRATS

Barcelona pone como prioridad facilitar más la música en vivo

El nuevo comisionado de Cultura, Joan Subirats, defiende "politizar" la gestión del Icub frente a los "grandes eventos"

Una nueva ordenanza abrirá paso a los conciertos semiacústicos, ampliará aforos y creará más espacios para la música callejera

Ernest Alós

Joan Subirats, comisionado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, en la Virreina.

Joan Subirats, comisionado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, en la Virreina. / Thomas Vilhelm

Ni el “consumo cultural” es un concepto que le guste al nuevo comisionado de Cultura de Barcelona, Joan Subirats, ni los “grandes eventos” son su modelo, ni la prioridad debe ser competir con los grandes museos de Londres, París o Madrid. En la presentación pública de sus prioridades de gestión para los 15 meses que quedan de mandato al frente del Icub, Subirats ha destacado la voluntad de “politizar” la gestión, que no significa hacer política de partido sino tener como prioridad el derecho ciudadano a contar con una “mochila educativa y cultural” para enfrentarse a las incertidumbre de una sociedad en cambio. Y como ejemplos prácticos de la teoría, antes el complejo de actividades reunido en la Fabra i Coats de Sant Andreu que la explanada de museos de Montjuïc y antes la potenciación de la música en directo en pequeños locales y en la calles que los grandes festivales. Y en este último caso, considerado por el nuevo equipo cultural del ayuntamiento como “prioridad política”, habrá novedades, ya en esos acuciantes 15 meses.

Nueva ordenanza: más facilidades para la música en vivo

En el 2016, el Ayuntamiento intentó facilitar la vida al circuito de música en vivo en pequeños bares y otros locales, que hasta entonces llevaban las de perder en el pulso entre el derecho al descanso de los vecinos y el fomento de la escena musical local. Se permitieron los conciertos en bares insonorizados, manga ancha con las actuaciones estrictamente acústicas y ayudas para las necesarias reformas. Pero aquella circular ha mostrado que tenía limitaciones, que ahora se quieren abordar con una nueva ordenanza que entre en vigor como muy tarde este otoño.

“La prioridad política es que la música no solo tenga lugar en grandes formatos y festivales sino en espacios de pequeño formato más asequibles y fáciles de programar”, y el marco actual aún no es “suficiente” para garantizarlo, ha apuntado Subirats. Daniel Granados, al cargo de este proyecto, ha confirmado que se trata de aprobar una ordenanza que cree la categoría de “espacios de cultura viva” en los que sea posible actuaciones de música “semiacústica” –“el 80% de los conciertos son de este tipo, con un micrófono, una guitarra y una torre de sonido”- con unas condiciones de aislamiento menos exigentes, aunque con medidores y limitadores de sonido. Esta categoría, a la que podrían acceder locales con programación estable de al menos 40 conciertos al año y relación cultural con su entorno, también permitiría ampliar el escaso aforo permitido para los bares, otro de los cuellos de botella de la iniciativa del 2016. La otra vía abierta para la música en vivo sería la ampliación de la prueba piloto de Ciutat Vella, que permite la música callejera de forma regulada, a toda la ciudad. Un proceso participativo con músicos, distritos, urbanistas y el tejido social de los barrios está definiendo el mapa de estos nuevos espacios.  

Nueva actividad: una bienal de pensamiento en octubre

En el panorama de actividades culturales de la ciudad, la primera novedad será la creación de una festival aún sin nombre, el próximo mes de octubre, “para debatir el futuro y el cambio de época que estamos viviendo”, con participación de grandes nombre en el ámbito del pensamiento y que se extendería en febrero, coincidiendo con las fiestas de Santa Eulàlia, con otra actividad sobre cultura, ciencia y mujer. Esa cita de otoño seguiría el modelo de la Bienal de la Democracia de Turín o el Festival de Filosofía de Módena. Pero la ampliación del panorama de festivales literarios y de pensamiento aún podría crecer con las propuestas, en estudio, de festivales de literatura ‘queer’ y de literatura fantàstica. “Nuestro formato de evento es diferente, en lugar de una gran feria del libro muchos festivales distribuidos a lo largo del año, y es un modelo de éxito”.

Educación y creación: la Fabra i Coats como modelo

Los “elementos propios” que plantea Subirats para su etapa son que “el nudo central sea la relación de la cultura con el ámbito educativo y territorial”. Y las actuaciones prioritarias pueden pasar algunas que hasta ahora se han considerado “episódicas y periféricas” como el proyecto En Residència de creadores incrustrados en institutos de secundaria, que se deberá ampliar. Al “acierto” de las fábricas de creación, que este año doblarán su presupuesto, Subirats le pide más relación con los barrios donde se sitúan. Y el modelo a seguir sería el complejo de la Fabra i Coats, donde aboga porque se coordinen “como un proyecto global” todas las actividades allí concentradas: centros de infantil, primaria y secundaria, el Taller de Músics, biblioteca, una fábrica de creación, el centro de arte, parte del Muhba.

Bibliotecas: la Provincial, un modelo caduco

Subirats reivindica las bibliotecas, en las que el préstamo de libros solo supone “el 20% de su actividad”, como “elementos culturales de primer nivel”. En este sentido, Subirats se ha pronunciado por no renunciar a reclamar al Estado (junto con una mayor participación en los equipamientos de la ciudad y solución al retorno del IVA que pone "en peligro de muerte" a muchas iniciativas) la Biblioteca Provincial, pero sí a redefinir su modelo –y quizá también su ubicación en la estación de França- para convertirla en referente de las bibliotecas de la era digital de las próximas dos décadas. “El proyecto es de hace 10 años, y eso es una vida . Es la oportunidad de pensar en una biblioteca renovada, innovadora y experimental”.

Los grandes equipamientos: el Hermitage, un proyecto privado

En la polémica sobre el destino de los pabellones de la fira en Montjuïc -¿grandes exposiciones temporales o expansión del MNAC?- Subirats aún no tiene una decisión tomada. Sí que es positivo que puedan quedar dentro del ámbito cultural. Y en cuanto a otro proyecto ‘de piedra’ de Collboni, mantendrá el concurso arquitectónico para reformar la que debía ser la Casa de les Lletres en el 22@ y la apuesta por el sector editorial aunque “se debe trabajar” en su destino final. Ante el proyecto del Hermitage, Subirats reconoce que el acuerdo de Colau con el puerto facilita su instalación en la zona reservada para uso cultural en la nueva bocana.

“Respetando que se trata de un proyecto privado y que el puerto puede decidir, desde el punto de vista del ayuntamiento nos ha de preocupar que las colecciones tengan calidad y que tenga un plan económico y cultural detrás”. Otro proyecto aplazado una y otra vez es la ampliación de la sede històrica del Museu d’Història de la Ciutat. “El relato de la historia de la ciudad acaba muy lejos de la historia de la ciudad moderna y contemporánea, la reforma de la Casa Padellàs es un proyecto muy acertado, pero debemos encontrar el dinero para hacerlo posible”, ha opinado Subirats. Manteniendo el valor de los grandes museos para “visibilizar” a Barcelona en el mundo, Subirats sostiene que Barcelona debe apostar por la innovación, ya que “no podemos competir en inversión patrimonial con capitales de imperio como París, Londres o Madrid”. Tampoco “condicionar la política cultural de la ciudad” a las grandes exposiciones, “la cultural del evento que no deja pósito ni estructura”, aunque éxitos como el de Bowie en el Disseny Hub sean positivos. 

Referente intelectual de los 'comuns'

El catedrático de Ciencia Política Joan Subirats (Barcelona, 1951) se definió ayer como alguien que no es un experto en política cultura pero sí con cierto dominio de «las políticas urbanas, públicas y sociales». Aunque desde su punto de vista, una y otra cosa no deberían diferenciarse. Junto con el Observatori Drets Econòmics i Culturals de Jordi Borja, el Institut de Govern i Polítiques Públiques que ha dirigido Subirats ha sido los dos referentes ideológicos del proyecto de Barcelona en Comú. De hecho, la primigenia plataforma Guanyem fue presentada por Ada Colau, Jaume Asens y el propio Subirats. Sin embargo, no ha dado el paso a la gestión hasta que fue imperativo zurcir el roto de la salida del gobierno del PSC, y con él de un Collboni que había sustituido a la comisionada Berta Sureda. Ayer reconocía que «ser el  tercer responsable del área en dos años y medio no es una situación muy normal».

0 Comentarios
cargando