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Cuatro propuestas donde pueden comprar y comer veganos y vegetarianos en Barcelona

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

ECOCENTRE  Diagonal, 329

Pionero de la cesta de la compra vegana

La madre de las tiendas veganas en Barcelona abrió en el 2010 como una auténtica rareza, pero su propietario, Román Mateo (obviamente vegano) quería facilitar ya entonces el consumo de estos alimentos y romper algunos mitos, como que una dieta verde está huérfana de vitamina B12. En vez de consumirla a través de la carne la ingieren con suplementos vitamínicos, cuentan. Su arsenal de productos tiene entre sus superventas las llamadas hamburguesas de soja pasteurizada y gluten, o las de quorn (una alternativa a la soja con mucha proteína).

Fueron pioneros y todo su personal es vegano para poder asesorar al cliente y dar coherencia a su espacio

Por eso, los cinco empleados de Ecocentre son veganos y asesoran al comprador neófito, al que recomiendan nutricionistas y ayudan a descubrir las propiedades de su dieta y los nutrientes de cada alimento envasado, procesado y materia prima que despachan, explican. Los quesos vegetales son otro 'top' de ventas, desde los que llevan base de soja a los de frutos secos.Su solera hace que hayan vivido en directo la revolución vegetal de Barcelona. La recomendación médica de consumir más productos de la huerta, legumbres y cereales, pilares de la dieta mediterránea, ha impulsado a muchos a un cambio paulatino hacia nuevos ámbitos de consumo. Otros clientes son veganos de cuna, y algunos se han convertido recientemente por motivos animalistas y de salud.

También hay libros de apoyo, y cosmética vegana y ecológica, para cerrar el círculo.


HE LIVING FOOD  Viladomat, 85

Universo de quesos y chocolates crudiveganos

Mucho más reciente es la experiencia de Santi M. y Miguel B. en el corazón del Eixample, donde han abierto un universo de sabores veganos entre los que destacan, como sellos de identidad, sus quesos y chocolates. En esta coqueta tienda donde todo es de cultivo ecológico y libre de organismos modificados genéticamente, domina la filosofía del producto de proximidad (con menos costes de distribución) y de evitar el maltrato animal, aunque también importan algunos alimentos si destacan por su calidad.

En su tienda del Eixample no hay nada de origen animal ni modificado genéticamente

Tal vez por esa razón, no les sorprende que entre sus compradores haya tanto veganos ortodoxos como omnívoros cada vez más preocupados por la composición y origen de su alimentación o que se cuidan “sin renunciar al placer de lo gourmet”, explican. Las consignas del rawfood (comida cruda), los superalimentos y la alimentación preventiva se han filtrado en sus estantes sin que el paladar se aburra.

Los quesos orgánicos, crudiveganos y lactofermentados que prepara Santi la distinguen de otros comercios de la misma liga. Igualmente despuntan sus chocolates crudiveganos hechos al molino de piedra para bocas de amplio espectro. “En Barcelona hay un indudable ‘boom’, y muchas personas se acercan a la tienda a investigar” y se convierten en clientes, relatan. “Estamos en medio de una enorme revolución y la gente está despertando a una nueva manera de alimentarse y de entender la vida”, rematan.


PETIT BROT  Doctor Dou, 10

Salud, estética y hasta sonido en el plato

La aventura gastronómica de los treintañeros Laura Albors y Ales Tvrdy arranca hace cinco años, cuando tras ver un discurso online sobre los efectos del consumo animal se atrevieron a dar el paso de sacar la carne de su mesa. Su pasión por los animales les había hecho ingerir productos cárnicos siempre con cierto remordimiento, confiesan. Pero tras el documental viraron hace la dieta vegetariana y en medio año saltaron a la vegana.

Avalados por su vivencia personal y los beneficios que afirman que experimentaron -“más vitalidad, energía y salud”- se formaron hasta que germinó su restaurante Petit Brot, centrado en la alimentación viva o 'raw food'.

Rechazan las cocciones por encima de 42º para evitar pérdida de nutrientes, en platos vegetales que nunca aburren al paladar

Comer crudos no equivale a comer todo frío, recalcan, ya que lo que se evitan son las cocciones a más de 42 grados que destruyen muchos nutrientes. Su manual gastronómico se nutre de mucha verdura y frutas, en formatos que van de los crujientes germinados -se escuchan al masticar en saludable banda sonora- a las cremas caseras o los zumos 'cold press' elaborados al momento.

Además del torrente vitamínico, destilan ética vegana: reducir con la comida la emisión de gases invernadero y servir todo 100% ecológico, entre otros mandamientos.

A nivel gastronómico tienen el mérito de crear apetitosos menús verdes (entre 12,50 y 15,95 a diaro) que entran por la vista, como su ensalada del Sol, con verduras de temporada, brotes, germinados, chucrut, ‘queso’ en polvo de semillas y cúrcuma, aliñada con aceite de oliva y miso vivo).

ENOTERRA Plaza Universitat, 1

El vegetal saca pecho en las cartas

Si las aperturas de locales veganos van al alza, aún es más notorio el hecho de que muchas nuevas aventuras gastronómicas con pesos pesados en la cocina abran paso a los platos pensados para vegetarianos o veganos, de modo que en un mismo local puedan coincidir amigos con apetitos variados. Para muestra, el recién abierto Enoterra Fast Good, donde promulgan que comer rápido no está reñido con comer bien.

Así, en una carta plural basada en el producto fresco, las verduras y frutas ecológicas, los huevos de gallinas criadas en libertad o el pan de masa madre y los buenos aceites de oliva, conviven desde bocadillos de jamón ibérico o butifarra de payés con 'calçots', hasta potentes hamburguesas vegetales de tofu con cebolla caramelizada, pimiento rojo escalibado y mezclum ecológico.

Han impuesto lo orgánico en su 'fast good', pero permitiendo que tanto los apetitos carnívoros como los verdes puedan saciarse en sus mesas  

Bajo el lema de la proximidad y lo orgánico, argumentan, un bocado rápido puede poner a cien las glándulas salivares de un vegetariano con su bocata de tortilla de patatas y berenjena con pan gallego y tomate aliñado, o su vegetal en pan de focaccia.

Y no lo dice cualquiera, porque el espacio, primero de un modelo de franquicia, está avalado por Villa Retiro Grup, cuyos restaurantes Villa Retiro y Xerta tienen sendas estrellas Michelin. Los hermanos Joaquín López, como empresarios, y el chef Fran López riegan la propuesta con buenos vinos y zumos naturales, del rojo de manzana y remolacha al verde de kale, manzana y lima, impensables hace poco en un local para todos los públicos y sabores.

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