Ir a contenido

PROYECTO MOTOR EN SANT MARTÍ

Gregal, una cocina como motor del Besòs

El comedor comunitario sirve más de 400 comidas diarias gracias a la colaboración del vecindario

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

La luz y el agua de este mes la han pagado gracias a la recolecta hecha por los vecinos en la parroquia. "En el Besòs somos una institución, pero no tenemos para pagar los suministros", dice sin un ápice de dramatismo y con todo el humor del mundo José Gil, presidente de la cooperativa Gregal. Por una cuestión burocrática, a finales de noviembre aún no habían cobrado la asignación económica del 2016 pactada en el convenio que tienen firmado con el ayuntamiento, anterior a la apuesta por el eje Besòs de la primera fase del plan de barrios impulsado por Ada Colau. "El engranaje de la Administración es muy complicado. Una ventanilla no se habla con la de al lado. No es una cuestión de falta de voluntad política, es que las órdenes de arriba no llegan abajo", explica Gil sin darle demasiada importancia al significativo retraso. Si de algo saben en el Gregal es de buscarse la vida.

Es viernes, son las 10 de la mañana y el olor a puchero llega hasta la calle. Varias ollas hace rato que hacen chup-chup mientras en el local no dejan de entrar y salir vecinos con bolsas: algunas llenas, para dar; otras vacías, para llenar. "Cocinar es básico para este proyecto. No creemos en el cátering. El cátering distancia, la cocina une", prosigue el presidente del comedor comunitario Gregal, nacido hace un lustro en el Ateneu Llibertari del Besòs como forma de protesta para denunciar la falta de becas de comedor y donde ahora ofrecen comidas a una media de 415 personas diarias. "Si no cocináramos no vendrían las vecinas a traernos comida y no trabajaríamos muchas otras cosas que van más allá de la propia alimentación", añade. No solo donan los vecinos. Tienen también convenios más o menos formales con el mercado y los comercios del barrio. Lo dicho, unos buscavidas.

Con el tiempo, el proyecto ha ido mutando, adaptándose a las (muchas) necesidades del barrio.

COMIDA DE CINCO ESTRELLAS

Sobre una de las mesas, 50 bandejas de comida preparada y precintada, "directamente de los mejores hoteles de la ciudad", señala el hombre. Se trata de la donación diaria del Club Rotary. "Esos menús son para las familias que se llevan la comida a casa", prosigue el hombre. Pese a que no es su apuesta -ellos son de tener las manos en remojo- , toda ayuda es bienvenida. 

"Lo ideal es que los niños coman en sus casas con su familia. Por eso las familias se llevan la comida. Los viernes se llevan para todo el fin de semana", explican las hermanas Merche y Montse, los otros dos pilares del Gregal.

PROYECTOS DE FUTURO 

Entre los muchos proyectos de futuro que esperan poder iniciar en breve gracias a la inyección económica del plan de barrios, que ha apostado por el Gregal como proyecto motor en el Besòs, destacan los talleres autónomos urbanos (TAU), los cursos de cocina y el servicio a domicilio.

Si ahora ofrecen dos opciones (comer en el comedor comunitario o llevarse la comida a casa), quieren abrir una nueva línea que sea llevar la comida a casa de las personas mayores que no pueden salir, y quedarse a comer allí con ellas para que no coman solas (y ofrecerles a domicilio ese plus a la mera alimentación tan característico del proyecto). Lo están hablando con Biciclot -cooperativa vecina- a ver si podrían adaptarles unas bicicletas para ese cometido.

Para los cursos de cocina necesitan la cocina nueva antes, ya apalabrada con el consistorio - "esperamos tenerla antes de marzo", dicen-. Esperan también tener el comedor nuevo -otro de los acuerdos-, en el mismo local, para poder dedicar el otro edificio que ahora usan de comedor para los TAU, "una manera de que la gente se pueda buscar la vida". "No queremos estar toda la vida dando de comer a la gente", prosigue Gil. Su idea para estos TAU es crear otra cooperativa en que distintos profesionales pudieran trabajar. "Somos libertarios- concluyen- no nos va la caridad".