20 sep 2020

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LA POLÍTICA MEDIOAMBIENTAL

El desafío del veto a los coches en Barcelona

El anuncio de restringir la circulación de los vehículos más contaminantes genera dudas sobre su puesta en práctica

VÍCTOR VARGAS LLAMAS / BARCELONA

El desafío del veto a los coches en Barcelona

Barcelona acomete la tercera fase de su estrategia para luchar contra la contaminacion y, de paso, descongestionar el tráfico rodado en la ciudad. La primera llegó en 1983, con la implantación de las primeras 231 plazas de aparcamiento de la zona azul, un recurso para disuadir la llegada de turismos a las áreas con más densidad de tráfico. Los Juegos Olímpicos fueron la justificación para la construcción de dos vías rápidas que envolvieron la urbe, la Ronda de Dalt y la del Litoral, con las que se aligeró el flujo rodado en el núcleo urbano.

Y más de dos décadas después, el Gobierno municipal de Ada Colau anuncia la inminente implantación del tercer nivel, el más ambicioso y el que puede despertar más reticencias: restringir la circulación de los vehículos de mayor impacto ambiental en los episodios de contaminación más críticos durante los próximos 3 años y convertir la medida en permanente a partir del 2020. 

El año pasado se incrementó un 11% la emisión de dióxido de nitrógeno en la ciudad

El consistorio ya había avanzado hace dos semanas los "preocupantes datos" sobre la calidad del aire que arroja el informe sobre la salud en Barcelona del año pasado. Mención especial para el dióxido de nitrógeno, que se incrementó un 11%, superando los límites legales, y en un 13% en cuanto a partículas en suspensión PM10, cifra "alejada de los valores límite que recomienda la Organización Mundial de la Salud". Datos palmarios que obtienen el consenso de todos los sectores en cuanto a la necesidad de trazar un plan que mejore la calidad de la atmósfera de la ciudad y de sus alrededores. Las discrepancias llegan respecto a la estrategia que pretende seguir el ayuntamiento para lograr este propósito. También hay dudas sobre las consecuencias que acarrearán las medidas en el día a día de centenares de miles de conductores. 

1. ¿Podré salir de Barcelona para ir a otra ciudad?

Los conductores barceloneses con vehículos que no puedan circular por la ciudad pueden sentirse prisioneros al no poder desplazarse a localidades donde sí esté permitido su tránsito. La única alternativa sería que el consistorio adoptara el sistema de tarifas de congestión de Londres, por ejemplo, donde se pagan 9,4 euros por entrar o salir de la zona restringida. La sanción por incumplir la norma es de unos 59 euros.

2. ¿Hay dispensa en casos de emergencia?

Las restricciones afectarán a quienes quieran acceder a la urbe y a los propios vecinos de Barcelona. Pero siempre se aplicarán excepciones en situaciones como emergencias médicas, según fuentes municipales. Es previsible que la normativa sea más laxa para personas discapacitadas, como ocurre en los países que ya aplican medidas similares, expone Xavier Querol, experto de calidad del aire del CSIC. 

La normativa preverá excepciones en la restricción para emergencias

3. ¿Pagará ITV y tasas un coche vetado?

Pasar la ITV puede pasar de trámite a un riesgo para vecinos cuyos turismos tengan vetada la circulación. No deben temer por que les sancionen si conservan el coche pero no lo mueven, según fuentes de la Mesa contra la contaminación del aire. No se descartan permisos especiales para estos fines y para coches de coleccionistas. Otra incógnita es si se pagarán tasas como el impuesto de circulación. 

Los distintivos ambientales de la DGT para vehículos

4. ¿Qué incentivo tendrá dar de baja un auto?

El  ayuntamiento prevé incentivar a los usuarios que den de baja a su vehículo contaminante con un año gratis de transporte público o Bicing. Contraprestaciones cuestionadas por ecologistas sindicatos, que la consideran "insuficiente" y "poco estimulante" para lograr un cambio de tal calado en la ciudadanía. También se evalúan "medidas de fiscalidad ambiental", sin que se hayan aportado más detalles hasta el momento.

5. ¿Las motos también estarán afectadas? 

El veto incluirá a las motos, que representan el 30% del tráfico de  Barcelona, pero aún se desconoce en qué grado. Querol subraya que "son muy contaminantes", al regirse por valores de emisiones de directivas europeas del 2003 y 2006, menos restrictivas que la que se aplica a los diésel, aprobada en el 2014. El ciclomotor es el vehículo que emite más partículas PM2,5, la motocicleta, de monóxido de carbono.

Es una incógnita cómo se hará el control de vehículos vetados cuando procedan del extranjero

6. ¿Qué pasará con coches de turistas?

Las ciudades accederán a la base de datos de la DGT para identificar el motor, cilindrada y combustible de cada vehículo, y así poder sancionarlos. Algo muy improbable en el caso de turismos registrados en países foráneos. La solución pasaría por unificar un sistema de etiquetas para todos los países de la UE, como reclama Querol, responsable del control de aire Airuse.

7. ¿Cómo afecta a transportistas y repartidores?

El protocolo municipal contempla la creación de más paradas de taxis y dotarlas de mejoras en comunicación para aumentar la cobertura y evitar la circulación de vehículos a la espera de clientes. Se analizarán los horarios de carga y descarga de mercancías para adaptarlos a las franjas del día en las que hay menos volumen de tráfico y, por tanto, menos efectos nocivos para la salud. 

8. ¿Conviene usar párkings disuasorios?

Para facilitar la movilidad en poblaciones mal comunicadas, se puede usar el párking disuasorio: aparcar antes de tomar el transporte público. Un recurso que no convence a Ricard Riol, presidente de la asociación para la Promoción del Transporte Público: "No es la panacea si también se concentran coches en la periferia. Y se da la picaresca de vecinos que solo buscan párking cerca de casa, sin coger el tren".

Se ampliarán las paradas de taxi y se mejora su comunicación para evitar que circulen vacíos

9. ¿Se medirá la mejora en la salud humana?

La comisionada de Salud municipal, Gemma Tarafa, avanzó que a partir del 2017 se coordinarán los datos sanitarios y de control ambiental, especialmente en los episodios de alta contaminación, para cotejar su impacto en la salud. La novedosa medida permitirá analizar cómo progresa la calidad de vida de los ciudadanos a partir de ingresos y casos de urgencias en días de más polución para ajustar los planes del consistorio. Uno de los pocos estudios disponibles revela que la mala calidad del aire de 57 municipios del entorno metropolitano causa 3.500 muertes prematuras al año.

10. ¿Está listo el transporte público?

El presidente de la PTP ve necesario intensificar alternativas al vehículo privado. Apuesta por habilitar un carril Bus-VAO en cada una de las grandes entradas a la ciudad, así como unir el tranvía en la Diagonal, liberando a buses que ahora operan en la zona y que de esta forma podrían reforzar la cobertura de otros barrios. Mejorar el servicio de Rodalies –"con unas pocas medidas de mantenimiento podría pasar de 350.000 usuarios al día a 400.000"– también es clave, así como priorizar el tramo central de la línea de metro L-9, entre Zona Universitària Sagrera

11. ¿Cómo se hará el control de vehículos?

Durante el periodo de veto solo en episodios de gran contaminación, un sistema de reconocimiento de matrícula supervisará en las rondas aquellos coches cuya circulación no esté autorizada. En el resto de la ciudad, la Guardia Urbana controlará que no transiten vehículos sin la etiqueta con la que la DGT identificará el impacto ambiental que acarrea. Queda en el aire saber si cuando la medida sea estructural, a partir del 2020, el ayuntamiento se decantará por la utilización de lectores de matrícula (como hacen Londres y los países escandinavos ) o de etiquetas (como en las ciudades alemanas).

Las restricciones de tráfico por contaminación en Barcelona