22 sep 2020

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Los Messi de la petanca

Mantiene la fama de 'hobby' de abuelos, aunque fuera de España se la estén apropiando los 'hipsters'. En Catalunya hay 10.000 federados. 1.500 tienen menos de 35 años

Ana Sánchez

Hace años que los ‘hipsters’ –advierten– le están comiendo el terreno a los jubilados: ya se han apropiado del vermut, de las zapatillas de estar por casa, de los bares donde se juega al dominó, e incluso de la petanca. Hay quien argumenta que es el único deporte que se puede practicar con cervezas sin peligro.

Antes de que lo viejo pasara a ser ‘retrovintage’, Karl Lagerfeld ya organizaba torneos de petanca en Saint-Tropez. Si se teclea en Google “petanca” y “glamur”, no aparecerá ningún gif animado en estado de ‘shock’, sino Alberto de Mónaco en cuclillas. Es el deporte que practica ante los flases la familia real del principado al completo. Y uno de “los 20 deportes que puedes practicar vestida de Chanel”, enumeran las listas de lujo extremo. El último famoso que se ha quedado en bolas (de petanca) en una revista del corazón ha sido Orlando Bloom.  

En el ránking de medallas de la Federación Internacional de Petanca, España ocupa el cuarto puesto

“En Nueva York es un ‘hobby’ muy ‘fashion’ –asegura Javier Ortiz–. Y en Estocolmo. Hay pistas de petanca dentro de los restaurantes”. Javier lo comenta con sonrisa resignada. “Aquí dices que eres campeón de España de petanca y se ríen”, añade. Habla por experiencia: ha sido varias veces campeón de España, las mismas que ha tenido que aguantar los jijiji de sus compañeros de oficina. De hecho, se podría presumir de caché mundial si a la gente no le entrara la risa floja: en el ránking de medallas de la federación internacional, España ocupa el cuarto puesto. En la categoría femenina, es la segunda. “Habría que promover la petanca como un deporte de gente joven más que como un ‘hobby’ de gente mayor”, pide. Él lleva jugando desde los 16 años; tiene 46.

‘Hobby’ de abueletes y deporte oficial de los cámpings. La petanca vendría a ser como una droga: nadie juega, pero todo el mundo conoce a alguien que está superenganchado. Los jugadores no federados seguramente pasan de 100.000, calcula la Federación Española de Petanca.

10.000 FEDERADOS EN CATALUNYA

“Todo el mundo dice que es de viejos”. Eric se encoge de hombros mientras con una mano juguetea con dos bolas metálicas con precisión de malabarista (cada bola pesa 690 gramos). Eric Gámez es uno de los jugadores de petanca que baja la media de edad de las pistas. Tiene 15 años. Está seleccionado para el europeo de Mónaco, el próximo octubre. Estuvo el año pasado en Bangkok en el Mundial. Quedaron novenos, dice con el mismo desencanto que un futbolista soltaría “el fútbol es así”. Empezó a jugar a la petanca con 5 años. “Yo, con 4”, saca pecho a su lado Sergi Rodríguez, 23 años. El año pasado fue al Campeonato de Europa sub 23, en Holanda. Quedaron subcampeones. Ambos están federados, como otras 10.000-11.000 personas en Catalunya cada año, según los datos de la Federació Catalana de Petanca (son la mitad de las licencias que hay en toda España). Entre 1.500-1.600 tienen menos de 35 años.

“En Francia es lo más normal del mundo –continúa Eric–. En Tailandia también hay mucha petanca. Esta semana voy a jugar a Luxemburgo… Pero aquí da vergüenza. La gente te mira raro”. Sí, él y Sergi no se inmutan al lanzar bolas ante público con silencio de tenis, pero les da vergüenza jugar en una pista junto al Arc de Triomf. Así que hacen virguerías con apuro, como si fueran de incógnito.

"Hay una sensación de cercanía –apunta Javier–. A lo mejor porque somos menos o estamos acostumbrados a estar discriminados”

¿Que en qué consiste la petanca?, se estará preguntando cualquiera que haya sido abducido por los extraterrestres todos los veranos. Pues hay que tirar unas bolas metálicas y acercarlas a una bola más pequeña: el ‘boliche’. Hay apuntadores, que acercan las bolas, y tiradores, como Eric y Sergi, que alejan las del otro equipo. Es decir: que es un deporte que fomenta tocar las bolas al contrario. Ellos dicen que lo que promueve es “el compañerismo”. “Hay una sensación de cercanía –apunta Javier–. A lo mejor porque somos menos o porque estamos acostumbrados a estar discriminados”. Eso no quita que sean competitivos. “Y cuando hay dinero, más”, dice Eric. “En un torneo –apunta Javier– se puede ganar 500 euros”.

Si quiere dejar sin palabras a un jugador, pregúntele si se puede vivir de la petanca. Es una frase tabú desde que apareció el siguiente titular: “Volveré a estudiar; de la petanca no se puede vivir”. Lo dijo un chaval de Murcia que acababa de convertirse en campeón de Europa juvenil. Se convirtió en meme, claro. Aún hay quien pregunta por él en los foros. Sí, sí, la petanca también es así.