Las tiendas clónicas devoran la oferta comercial del centro de Barcelona

Un estudio revela que hasta el 95% de negocios son de multinacionales o franquicias en calles principales

La crisis, la subida de alquileres y el giro turístico de las ventas han acelerado la pérdida de identidad local

Imagen del Portal de l’Àngel, donde hasta el 92,9% de comercios son de cadenas o franquicias.

Imagen del Portal de l’Àngel, donde hasta el 92,9% de comercios son de cadenas o franquicias. / JULIO CARBÓ

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Un comprador que pase una jornada de 'shopping' en el portal del Àngel o el paseo de Gràcia podría volver a casa prácticamente con las mismas bolsas (y artículos) que si lo hubiera hecho en una calle principal de Madrid, Londres o París. La globalización comercial es un hecho hace años, pero el efecto combinado de la crisis, el fin de los alquileres antiguos y la presión inmobiliaria del centro de Barcelona, donde el comprador turista cada vez tiene más peso, ha llevado al comercio singular e independiente a representar un porcentaje residual en los ejes más comerciales, donde se imponen las cadenas, multinacionales y franquicias con cuotas de hasta el 95% en el paseo de Gràcia.

El avance del comercio clónico (sin quitar mérito a su producto en sí) implica la pérdida de identidad comercial cuando se alcanza el desequilibrio total. Si en una calle la oferta se repite hasta la saciedad (sea de una misma marca con varios puntos de venta o bien porque alinea las mismas firmas que un gran centro comercial u otra calle principal), el consumidor se acaba aburriendo. O pierde el interés por desplazarse a ella. Incluso el turista la rechaza cuando no encuentra nada diferente a lo que ya tiene en casa. 

Un informe del observatorio económico Eixos.cat al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO pone cifras al fenómeno en toda su dimensión, por primera vez, en la ciudad. Las calles de oro del centro, como el paseo de Gràcia, portal del Àngel (92,9%), Portaferrissa (92,4%), Pelai (87,5%) o rambla de Catalunya (82,1%), han sido tomadas por los comercios múltiples (que se pueden hallar en otros muchos sitios) y franquiciados. Apenas un puñado de históricos han resistido, porque desembarcar con un sello propio y único es ya imposible con los precios de rentas en estas zonas. El avance es tan rotundo que incluso el presidente de los ejes turísticos articulados en Barcelona Oberta, Gabriel Jené, ha dado la voz de alarma en diversas jornadas sobre comercio en el último año.

EQUILIBRIO FRÁGIL

"La llegada de una gran marca ejerce de imán, pero tiene que estar compensada con comercio propio de la ciudad, que la haga diferente", argumenta. En portal del Àngel diversos empresarios dan fe de que el éxito turístico ha ido parejo a una menor afluencia de público local, en una suerte de espiral que hace que cuanto más se especialice el comercio en servir al cliente emergente (viajero) más puede expulsar al comprador local, opinan. 

El diagnóstico conjunto de Barcelona, no obstante, no es grave porque como argumenta el fundador y CEO de Eixos.cat, David Nogué, el comercio está tan repartido por la metrópoli que dibuja un panorama bastante singular frente a otras grandes urbes. Con casi 69.000 tiendas, aunque el Eixample aúne una cuarta parte, se garantiza el comercio de proximidad en todos los distritos. En ese marco, las tiendas múltiples suponen un porcentaje de clonicidad del 4,21% (excluyendo bancos). El dato más alto se da en Gràcia (5,48%), seguido de Ciutat Vella (5,18%), donde también hay tantísimo comercio inmigrante y de pequeño formato que diluye el desembarco de las franquicias y grandes cadenas.

Los propios ejes turísticos reivindican un mayor  equilibrio comercial para que las calles de tiendas no pierdan atractivo

INCLIUSO EN LOS BARRIOS

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Pero cuando la lupa se pone en calles concretas, esas que hacen de motor de zona, las cifras se incrementan incluso en los barrios. Por ejemplo, en Creu Coberta alcanzan el 58,8% de la oferta; en la calle de Sants, el 42,6%; en Gran de Gràcia, casi la mitad, el 47,6%. En la otra cara de la moneda, destaca un eje de tiendas como la Via Júlia, de alto índice de aprovechamiento del tejido comercial (locales activos) -casi un 94%-, pero solo un 6% de estos considerados múltiples. Carlos Carrasco, socio y responsable de datos de este observatorio económico, destaca que en esta zona se han impuesto los comercios independientes adaptados a las capacidades adquisitivas de sus vecinos y que no generan atracción más allá del propio distrito.

El estudio (que parte de un cuenteo de toda la ciudad, donde se mantienen unos 13.000 negocios cerrados) ahonda en las 20 calles con más tiendas en activo, y también con el parámetro llamado "atractividad comercial", es decir, la cuota de tiendas no cotidianas que cuando conforman un 'mix' ejercen de reclamo. En todos los casos se repite un mismo perfil: la vía principal es el foco, y las calles secundarias que la cruzan tienen un comercio más independiente, enfatiza Carrasco. La mala noticia es que si en estas no hay suficiente concentración de oferta, los compradores pasan de largo.

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