El tumultuoso circuito gay

Los homosexuales siempre han sido pioneros en la práctica de encuentros sexuales casuales y sin compromiso

Un hombre en el jacuzzi de un club de ’swingers’ de Barcelona.

Un hombre en el jacuzzi de un club de ’swingers’ de Barcelona. / ELISENDA PONS

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I. E. / BARCELONA

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Los gais siempre han sido pioneros en la práctica de encuentros sexuales casuales y sin compromiso. Aparte del uso intensivo de internet, los gais que buscan sexo casual pueden recurrir al 'cruising' o cancaneo -encontrar un compañero sexual de manera anónima, discreta y sin ataduras, en lugares públicos pero alejados de las miradas ajenas-,  los cuartos oscuros -espacios destinados a los encuentros sexuales anónimos en discotecas- o los clubs especializados en parafilias sexuales (fetish, BDSM, etc.).

Las saunas destinadas a público gay son otro circuito tradicional para los encuentros sexuales sin muchos preámbulos, y quienes buscan llevar a cabo fantasías parafílicas frecuentan lugares como Open Mind, La Base, New Chaps, Trash -“deliciosamente sucio” es su lema- o Berlin Dark. Lugares que  suelen exigir un código de vestimenta dependiendo de los eventos que se celebren. En la página web de Berlin Dark, junto a la descripción del código de conducta, recomiendan: “Recordad que si vais en grupo o si os va el rollo 'fashion' y moderno mejor absteneros de venir.”