24 oct 2020

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Ignasi Parody: "El aumento de casos de salud mental en la Trinitat es alarmante"

Entrevista con el director de la fundación de inserción laboral Trinijove

NÚRIA NAVARRO / BARCELONA

Ignasi Parody creció en la Trinitat. Y a este barrio de la azotada franja norte de Barcelona dedica toda sus energías. La fundación que lidera con desarmante optimismo, Trinijove, hace malabares para aminorar el escandaloso 50% de paro juvenil y combatir la miseria de muchos vecinos. «La radicalidad ante los problemas sociales es encontrar respuestas creativas», es su mantra. Y le funciona.

-Defina la Trinitat en dos palabras.

-Desigualdad y solidaridad. Ante la adversidad, he visto que la gente no tira la toalla.

-La toalla del voto casi. La abstención rozará el 60%.

-Hay cierto desencanto, efectivamente. En 1992, frente al plan de un park and ride en el Nus de la Trinitat, movilizamos a 4.000 vecinos, cortamos la Meridiana y logramos que el alcalde Maragall viniera a vivir a la Trinitat. Negociamos todas las noches y logramos 24 puntos de mejora. Entonces, el 89,9% votaba al PSC.

-Eran otros tiempos. No habían pasado las tijeras.

-Hoy es una incógnita. Han ido aumentando el PP y Ciutadans... A largo plazo lo que me preocupa es que de la abstención a los radicalismos de derechas hay un paso. En Lille, ciudad del norte de Francia que era un ejemplo de economía social, ha ganado el Frente Nacional por no haber sabido trabajar la coexistencia. Si eso no pasa aquí es porque todos trabajamos en la construcción de una ciudad más igualitaria.

-¿Todos? ¿La política institucional también?

-Barcelona es una de las ciudades que mejor sabe reinventarse desde la política. Pero, insisto, la ciudad de las oportunidades la construimos entre todos.

-Señale un fallo de la Administración municipal.

-En los núcleos de pobreza de la ciudad, la Administración tiene el defecto de no hacer un inicio, un nudo y un desenlace. Aborda bien las emergencias, pero no hace un plan para evitar que el conflicto se vuelva a repetir. Hace siete años hubo un problema con hijos de familias reagrupadas. Los padres trabajaban todo el día y los chicos, solos, jugaban a pelota en la plaza de la Trinitat a cualquier hora. Podíamos atacar el problema puntual, pero preferimos trabajar el tema de deportes e inclusión social con 35 jóvenes. Pactamos con el colegio las horas de entreno, los federamos y los incluimos en ligas.

-Ahora, ¿qué le quita el sueño?

-Es alarmante el aumento de casos de salud mental. Y lo más preocupante, entre gente joven. Algunos aún no han sido detectados. Bombas de relojería. También hay chavales que están hasta 15 horas en el ordenador buscando un mundo virtual porque les frustra el real. Otros consumen drogas ligadas al cristal y a la MDA (tenamfetamina). Y en Trinitat Vella detectamos desprotección de la infancia. Los servicios sociales, los colegios y Trinijove trabajamos los hábitos higiénicos y la alimentación en 40 núcleos familiares.

-Si no llega a ser por ustedes, la oscuridad sería mayor.

-Sí es cierto que la sociedad civil es la que lleva la iniciativa de la innovación a los políticos. Propusimos al ayuntamiento que jóvenes del Carmel y el Guinardó mantuvieran la jardinería de Horta-Guinardó. Los formamos y les contrataron.

-Es una gota en el mar.

-Los espartanos eran pocos y le pararon los pies a los persas en las Termópilas. Le diré que las empresas de inserción social sin ánimo de lucro estamos creando en Barcelona unos 1.500 puestos de trabajo. Son las que han dado respuesta al fenómeno de los asentamientos del Poblenou, colocando a unas 60 personas.

-A su juicio, ¿qué candidatos saben leer mejor el entramado del barrio?

-CiU, ERC y PSC. Aquí han estado, sin focos, Xavier Trias, Alfred Bosch y Jaume Collboni para interesarse por cómo están sufriendo la crisis los vecinos. A Collboni, además, le conozco desde joven y Trinijove hace la recogida de residuos de Mediapro, donde trabaja su marido, Óscar Cornejo. Trias también tiene una gran sensibilidad.

-Ada Colau sostiene que ha sido el alcalde de las desigualdades.

-Eso es injusto. La desigualdad ha aumentado en toda Europa por la aplicación del modelo ultraliberal.

-A usted se le ponen todos al teléfono. ¿Les canta la caña? 

-Les digo lo que pienso. Pero desde el ámbito de la iniciativa social debemos hacer una autocrítica. Hay mucha gente que estamos en la física, y hay otra que está en la metafísica.

-Suena aristotélico. ¿Lo explica?

-Hay mucha gente del mundo social que habla de los barrios y de los pobres pero no pasa más allá de la plaza de Urquinaona. El dinero, público y privado, debe ir a la creación de ocupación, no a la formación de cuadros, ni a la reflexión ni a la visualización.

-Curioso que no se queje más.

-No podemos estar siempre con el lamento. Ha habido recortes, pero creo que estamos pasando del Estado del bienestar a la sociedad del bienestar, y a mucha gente le ha cogido con el pie cambiado. Todo el mundo debe tener derecho a una oportunidad, y quien menos tiene debe recibir más ayuda. Pero el Estado providencia no volverá. Hay que pasar a alianzas entre la sociedad civil, la empresa y la Administración, en pie de igualdad.

-¿Qué no debe olvidar ninguno?

-El principio de alteridad. Ponerse en lugar del otro debería ser un principio de la política y del trabajo social.