CURIOSO FENÓMENO TURÍSTICO EN NOU BARRIS

Turistas en Verdun

Un apartamento turístico en una otrora tranquila finca en la Via Júlia altera la vida del atónito vecindario

Se quejan de ruidos e incivismo

A la búsqueda de pruebas 8Varios vecinos se asoman al terrado del ático turístico, la semana pasada.

A la búsqueda de pruebas 8Varios vecinos se asoman al terrado del ático turístico, la semana pasada. / ÁLVARO MONGE

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HELENA LÓPEZ
BARCELONA

Alquilarlo es fácil: amplio ático con vistas panorámicas de la ciudad: del litoral a Collserola. Dos amplias terrazas, con césped artificial y zonachill out para disfrutar del agradable clima mediterráneo. Y piscina, de plástico, pero piscina. El apartamento turístico, de 120 metros cuadrados, se vende solo. Tiene una única pega desde la óptica del viajero: no es demasiado céntrico. Aunque es cierto que está«a un paso»del metro, lo está de la parada de Via Júlia. El apartamento en cuestión está en el piso más alto de una finca en el barrio de Verdun, en la frontera con la Prosperitat, en el corazón de Nou Barris. Para los desconcertados vecinos de la hasta hace un año tranquila finca en la Via Júlia, en cambio, la lista de pegas es larga.

«Al principio no sabíamos qué pasaba. Este es un barrio tranquilo de familias trabajadoras, no sabíamos ni lo que era un piso turístico. Nos cogió descolocados»,explica Noelia, la más joven de las vecinas, en pie de guerra contra el alojamiento turístico que ha torpedeado su apacible cotidianidad.«Es imposible vivir así. Todas las semanas lo mismo. Suben y bajan con las maletas haciendo ruido a cualquier hora, dejan la puerta del ascensor abierta, llaman a todos los timbres porque no está indicado en la portería cuál es el turístico…»,empieza a relatar Ramón, vecino de la finca desde hace más de 40 años y uno de los más activos en la cruzada de la comunidad contra el apartamento turístico, que tiene todos los papeles en regla.

«En el distrito nos dicen que como tiene licencia no pueden hacer nada, que tenemos que ir por la vía judicial, pero nos parece muy injusto. Es su responsabilidad. Ellos le dieron la licencia y ellos se la pueden quitar. En esta finca la mayoría son personas mayores, no estamos para pagar abogados»,explica Manoli, otra de las vecinas afectadas.

Fuentes municipales confirman que el piso tiene licencia y aseguran que ya mandaron en su día a la Guardia Urbana a hacer una inspección,«que solo detectó pequeñas obras hechas sin licencia»,pero que ante la persistencia de las denuncias harán otra inspección en breve.

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Como Ramón, Humildad vive desde hace más de 40 años en la otrora plácida finca. En su caso justo debajo del polémico ático.«No os podéis imaginar lo que esto. ¡Bajan por la escalera que parecen potros!»,describe la mujer, paciente pese a todo.«Esto es un sin vivir. Hacen fiestas en el patio, dentro… Ponen la música fuerte, zapatean a cualquier hora…»,prosigue Humildad, quien añade que su vecina tiene que dormir en el sofá porque tiene el dormitorio pared con pared con el piso de marras.

«Siempre son chicos jóvenes. Y muchos cada vez. Ahora, después de mucho quejarnos, han puesto un papel de 'please, close the door', en el ascensor -describen los inquietos vecinos-.Antes, dejaban siempre la puerta abierta y hay mujeres mayores que tenían que bajar a pie los seis pisos del edificio».«Yo a veces subo hasta el sexto para cerrarla porque sufro por la gente mayor y por las familias con niños, por el cochecito», indica Ramon, quien no se muestra muy optimista.«El problema, uno de ellos, claro, es que cada semana son nuevos. Y no sirve de nada que llamemos a la Guardia Urbana, porque no les asustan, ya que están unos días y se van», prosigue el vecino, mientras sube en comitiva hacia el terrado para mostrar al resto «el chiringuito»-en sus palabras- que han montado en la azotea.