29 oct 2020

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Lenta mejora de la red de Rodalies

Los billetes de Passeig de Gràcia se venderán en la calle por las obras

Adif y Renfe cierran un año y medio el vestíbulo de la estación y abren un módulo en Pau Claris

Para poner escaleras mecánicas y ascensores a los 43.000 viajeros se cortará un carril de Aragó

RAMON COMORERA
BARCELONA

La necesaria, y también repetidamente aplazada, reforma de los accesos e instalaciones de la estación de Passeig de Gràcia de Renfe, llega a su punto álgido. Los trabajos empezaron en el 2010 y desde entonces se ha actuado en pequeñas zonas con afectaciones diversas tanto en el flujo subterráneo de viajeros, en las entradas, vestíbulos y andenes, como en las aceras e incluso en las calzadas del entorno. El proyecto es complejo, largo y prolijo, según insisten los técnicos, como cualquier intervención en el intrincado centro de Barcelona. Además se realiza sin afectar en ningún caso al tráfico ferroviario. Ahora llega la fase más complicada. En abril se cerrará el vestíbulo, con sus taquillas y locales, situado en el cruce de Aragó y paseo de Gràcia. Los billetes se venderán a partir de entonces y durante un año y medio en un amplio módulo prefabricado instalado ya en la esquina Llobregat-montaña de Aragó-Pau Claris.

Esta fase de las obras, que en conjunto suponen una inversión de 12 millones de euros, también implicarán el cierre de uno de los carriles de circulación de la calle de Aragó, en el tramo situado entre Roger de Llúria y el propio paseo de Gràcia. Este carril no siempre será el mismo ya que podrá cerrarse el del lado montaña o el del lado mar. Variará en función del desarrollo de los trabajos, según explicó ayer un portavoz del administrador de infraestructuras Adif.

No será, en cualquier caso, más de uno de los seis carriles que tiene la calle de Aragó el que se cierre en cada momento de las obras. Adif y el ayuntamiento están ultimando estos días el nuevo plan de movilidad de la zona así como la campaña que se desarrollará en las próximas semanas para informar de las restricciones a los usuarios.

ESCALERAS Y PASILLOS / Tanto la estación de Renfe, como también las del metro de las líneas L-3, L-4 y L-2 que constituyen el gran intercambiador de Passeig de Gràcia (entre la Gran Via y Aragó), están formadas por un auténtico laberinto de pasillos y escaleras, en muchos casos antiguos y de dimensiones reducidas. La reforma de la parte de Adif comprende la instalación de un total de siete escaleras mecánicas y cuatro ascensores. Tres de las primeras y dos de los segundos se colocarán entre la calle y el vestíbulo del paseo de Gràcia. Otros cuatro y dos, respectivamente, se instalarán para acceder hasta los dos andenes, el de los trenes que van en dirección a Sants y el de los convoyes que se dirigen a El Clot-Aragó y a la estación de França.

Además de las obras de estos accesos mecánicos, se suprimirán los escalones de la chepa que tiene el pasillo sobre el propio túnel de Rodalies y Regionals, se instalarán ayudas para el paso de personas sordas o ciegas y se mejorará la conexión con los pasadizos y los vestíbulos de las líneas de metro. La parte del anticuado intercambiador que pertenece a TMB está pendiente de reforma. El anterior Govern tripartito tramitó un ambicioso y caro (92 millones) plan de reforma que incluía un nuevo y largo pasillo de conexión bajo el paseo de Gràcia, de Gran Via a Aragó, pero la obra no llegó a iniciarse.

INSPECCIÓN DE EDIFICIOS / Los trabajos que realiza Adif son de envergadura y han hecho necesaria una campaña de revisiones de los edificios más próximos tal y como viene siendo habitual en las obras subterráneas, tanto en el túnel del AVE Sants-La Sagrera como en los de la L-9/L-10. Estas inspecciones previas del estado de los inmuebles tienen un coste de 260.000 euros y afectan a 10 bloques y un centenar de viviendas y locales comerciales situados en la confluencia del paseo de Gràcia y Aragó.

Las revisiones están en su fase final y hasta que no acaben no se cerrará el vestíbulo y las taquillas y empezará a funcionar el puesto provisional de venta de billetes en la calle. Los técnicos hacen reconocimientos de las zonas comunes de los inmuebles y de los pisos para elaborar un plan de auscultación y realizar un seguimiento del posible impacto de las obras durante su ejecución.

La estación de Passeig de Gràcia la utilizan cada día 43.000 pasajeros. Por aquí pasan las líneas R-2 Sud y R-2 Nord de Rodalies y todas las de media distancia de Renfe menos una. Con anterioridad al inicio de la reforma de los accesos y a la ampliación de vestíbulos y pasillos, Adif ya aumentó la altura del suelo del andén para suprimir la increíble distancia, de casi medio metro, que durante algún tiempo tuvieron que salvar los viajeros tanto al subir como al bajar de los trenes. Este vacío se produjo como consecuencia de la mayor altura del suelo de los nuevos y modernos convoyes Civia que Renfe ha puesto progresivamente en servicio desde el 2007.