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Balance de una actuación de urbanismo preventivo en Ciutat Vella

La reforma no erradica los males endémicos de la plaza de Orwell

Persisten problemas sociales como los lateros, el grupo de sintecho que vive en el lugar y los trapicheos

Vecinos y comerciantes aseguran que la zona sí ha mejorado, pero que aún queda mucho trabajo

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

La plaza de George Orwell sigue haciendo honor a su sobrenombre. La inversión de 245.000 euros hecha por la anterior concejala, Assumpta Escarp, hace ahora un año para «blindar la plaza contra invasiones» ha mejorado el cargado ambiente en la zona, pero no ha logrado erradicar el incivismo y los trapicheos en la conocida como plaza del Tripi, ni el problema social de los grupos de sintecho que allí habitan. «Era muy ingenuo pensar que poniendo un parque infantil y quitando el escalón para que la gente no se siente se solucionaría un problema que es endémico no solo en la plaza sino el barrio», apunta Teresa Picazo, presidenta de la asociación de vecinos del Gòtic, quien, dicho eso, valora la instalación de la zona de juegos infantiles, «muy necesaria en el barrio». «Ahora se pueden ver niños en la plaza, algo que antes era impensable», añade, algo en lo que coinciden tanto vecinos como comerciantes.

Ana, camarera del restaurante La Concha, en una de las esquinas de la pequeña plaza, entre las calles de Escudellers y de N'Arai, es pesimista. «Quitando el desnivel se ha logrado reducir bastante el botellón, pero este no era el principal problema. El principal problema son los trapicheos, y eso siguen pasando», relata la joven, quien asegura que, además, «ahora hay menos policía».

SFlbSOLUCIONES DE RAÍZ / Picazo insiste en que el urbanismo preventivo no sirve para resolver problemas sociales. «Lo que hace falta es que el distrito se siente con las entidades que trabajan con los sintecho y con los vecinos y solucionar los problemas de raíz. Con presión urbanística y policial lo único que se logra es trasladar el problema», añade la presidenta de los vecinos del Gòtic. Fuentes del distrito inciden en que ese trabajo ya se está haciendo. La nueva concejala de Ciutat Vella, Mercè Homs, explica que siempre han sostenido que «solo con la piedra no hay suficiente».

Elisabetta, dependienta de una tienda de moda de la plaza, tiene una visión similar a la de la camarera de La Concha. «Antes se sentaban en el escalón y ahora se sientan en el suelo o en las persianas de los muchos locales vacíos», señala la mujer. Pero no todo el mundo lo ve tan negativo. Shabbir Raja, dueño del bar Lisa, en la misma acera de N'Arai desde hace 22 años, tiene una visión más optimista. «La reforma ha ido bien. No es perfecto, nada lo es, pero la situación ha mejorado», sostiene Raja, a ojos de quien el problema que no se ha resuelto es el de los lateros. «Con la crisis hay incluso más. Los que pagamos impuestos ya no sabemos qué hacer», afirma.

Precisamente, para luchar contra el fenómeno de los lateros, un centenar de empresarios de ocio nocturno del Gòtic Sud se han organizado para lanzar una campaña de sensibilización sobre el asunto. «No queremos hacer sangre, sino todo lo contrario. Se trata de una campaña en positivo. Queremos informar y hacer de mediadores entre bares, clientes, lateros y

vecinos. Resolver los problemas de raíz», explica Teresa Caja, presidenta de la asociación de comerciantes de Avinyó e impulsora de esta nueva plataforma. En varios bares de la zona ya se exhibe un cartel que reza: ¿Cerveza, 'beer'? Los lateros guardan tu cerveza en basureros y alcantarillas. Beber alcohol en la calle está penado por ley con multas de hasta 300 euros, y la intención es hacer una nueva campaña divulgativa, mesas de diálogo e incluso camisetas.

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