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choque politico en la tercera ciudad de Catalunya

Albiol validará a su pesar un centro musulmán en La Salut

La oposición veta la moratoria de lugares de culto que llevó al pleno el alcalde

El dirigente del PP no logra imponer su mayoría en la empresa Badalona Comunicació

CARLES COLS
BADALONA

El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, perdió ayer otra votación más en el pleno del ayuntamiento, y van ya... muchas. En esta ocasión, el dirigente del PP pretendía que la oposición -PSC, CiU e ICV-EUiA- respaldara una propuesta cuyo fin era declarar una moratoria en Badalona que impidiera durante un año abrir nuevos centros de culto. No superó el trámite. Así, como quisieron subrayar sus adversarios políticos, no le quedará más remedio que, en las próximas semanas, estampar su firma en el único proyecto de estas características en trámite en las dependencias municipales. Se trata de un oratorio que una comunidad musulmana pretende abrir en la calle de Liszt, en el barrio de La Salut. Para PSC, CiU e ICV-EUiA, la moratoria que reclamaba García Albiol era solo una treta para ahorrarse ese sinsabor.

El alcalde, con todo, no se mostró muy inquieto. Sabía antes de que comenzara el pleno municipal que se estrellaría contra la mayoría que suma la oposición. Pero es que García Albiol poco menos que ha adaptado a la política la técnica ajedrecística del peón envenenado, que consiste en ofrecer una pieza al adversario, como si se tratara casi de un error, para obtener después un beneficio de ello. Ayer, ese beneficio fue poder defender ante su electorado que, si en la calle de Liszt se abre un oratorio musulmán, será a su pesar.

«LA GRAN MENTIRA» / El precio que pagó fue una carga inmisericorde de la oposición. Ferran Falcó, jefe de filas de CiU, calificó el plan del alcalde de «cobarde, débil e hipócrita». El concejal socialista Josep Duran no se quedó atrás. «Frívolo, demagógico, hipócrita y cargado de prejuicios», le regañó. Àlex Mañas (ICV-EUiA) le acusó de urdir una «gran mentira».

García Albiol, parecía que casi satisfecho, se limitó a subrayar que, en su opinión, abrir centros de culto musulmán en barrios donde la inmigración es superior al 35% puede ser contraproducente.

El pleno, en cualquier caso, volvió a ser una nueva constatación de que la política municipal de Badalona (por seguir con los símiles ajedrecísticos) tiende a unas peligrosas tablas. Antes de que comenzara el pleno municipal, por ejemplo, García Albiol trató infructuosamente de renovar el consejo de administración de Badalona Comunicació, la empresa municipal que gestiona la radio y la tele local aún con una composición heredada del anterior mandato, es decir, con una mayoría de PSC y CiU.

Tampoco logró en ese punto su propósito, lo cual, según se mire, deja a los 66 empleados de Badalona Comunicació sin escalera y colgados de la brocha. El alcalde asegura que no quiere cerrar ni la tele ni la radio, pero no puede emprender una política de ajuste del gasto en ese frente (2,8 millones anuales) porque no controla con sus votos el consejo de administración. El conflicto radica en que ni PSC ni ICV-EUiA están conformes con la distribución de representantes que propone el PP.