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exposición / 'PUBLICITAT A CATALUNYA 1857-1957'

Pioneros de la publicidad

BLANCA ESPACIO
BARCELONA

Ahora se llama emprendedores a los pioneros de toda la vida, personas con visión de futuro, instinto para los negocios y audacia para explorar territorios desconocidos. Como Rafael Roldós Viñolas, que contribuyó a que Barcelona se convirtiera en el motor de la actividad publicitaria en España. En torno a su figura gira Publicitat a Catalunya 1857-1957. Roldós i els pioners, que exhibe el Palau Robert.

Organizada por la Generalitat y la Facultat de Comunicació Blanquerna, la muestra tiene cuatro comisarios, entre los que se encuentra Carolina Serra, descendiente de la saga Roldós e hija del actual presidente de la agencia de publicidad familiar, que sigue en activo. «El nuestro ha sido un trabajo de hormigas, entre archivos y legajos -explica Serra-. El resultado es una exposición para gente curiosa y detallista».

Articulada en tres bloques cronológicos, el recorrido se inicia en 1857. Fue en aquella época cuando Roldós comenzó a trabajar como intermediario entre los anunciantes y los diarios y revistas, donde aparecían anuncios con textos muy primarios y sin apenas ilustraciones. Hasta que en 1872 creó el centro de anuncios Roldós y Compañía, la primera agencia de publicidad de España. En 1886 impulsó la Sociedad de Artistas Españoles, que comercializaba platos pintados y otras obras de arte (el embrión de las actuales promociones de vídeos y cuberterías). Y en 1896 fundó el diario Las Noticias, lo que convirtió su negocio en el primer grupo de comunicación catalán.

Los tiempos cambiaban con el siglo. Abundaban los concursos de carteles, se ideaban originales formas de publicidad exterior

-en una caravana de camellos, unos urinarios públicos que rodeaban los árboles de la Rambla, un enorme elefante inflable-, aumentaban las agencias, llegaba la radio, crecía el negocio. Para Roldós y para otros pioneros, como Pere Prat Gaballí, Rafael Bori, José Gardó, Joan Aubeyzon y Malcolm Thomson.

Roldós murió en 1918, pero su imperio siguió creciendo con sus hijos. La vida barcelonesa no se entendía sin las pizarras de Can Roldós, al inicio de la Rambla, que informaban de loterías y deportes. La bonanza siguió hasta que la guerra civil lo frenó todo y abrió un periodo marcado por la crisis, la recuperación y la llegada de la televisión, que cierra el tiempo de los pioneros y pone fin a la exposición.

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