Ir a contenido

Noa: "Hoy hay muchísima porquería musical"

IMMA FERNÁNDEZ / BARCELONA

VUELVE AL FESTIVAL DE LA PORTA FERRADA

La portentosa voz de la cantante israelí regresa hoy a Sant Feliu de Guíxols, esta vez con versiones

de clásicos del jazz. 

--¿Por qué este regreso a sus orígenes, al jazz?

--Llevo un año preparando el nuevo disco, que se lanzará a principios del 2008, y necesitaba un respiro, hacer una gira ligera y divertida. He venido muchas veces a España y esta vez les voy a sorprender con una cara muy distinta.

--¿Cómo será?

--Más espontánea, libre y traviesa; menos contenida que en mi faceta de cantautora. Serán clásicos del jazz bajo mi ángulo personal. Títulos como Fascinating rhythm, Anything goes, del que haré una versión rap, con letra política, que improviso en cada showFalling grace, How about you, This masquerade, de George Benson, y un homenaje a Pat Metheny, mi mentor, entre otras.

--¿Su amor al jazz nació durante su adolescencia en Nueva York?

--Sí, allí iba a los clubs; mis favoritas son Ella Fitzgerald, Billie Holiday y Sara Vaughan. Siempre me ha interesado el jazz, aunque mis ídolos fueron cantautores como Paul Simon y Joni Mitchell. Cuando llegué a Israel estudié en la escuela de jazz y música contemporánea fundada por Gil Dor, considerado el mejor jazzman israelí. Fue mi maestro y empezamos a trabajar juntos, y le animé a abordar otras músicas. Y así llevamos casi 18 años, compartimos la misma filosofía de vida.

--¿Cómo será su nuevo disco?

--Aún estamos trabajando, pero está influido por mis raíces yemenís.

--En Yemen murieron este verano ocho turistas españoles. Un gran lastre para un país maravilloso...

--Una gran tragedia. Yo no he podido ir nunca porque soy judía, y hay muchos países en los que no puedo entrar. Le dije una vez a Simon Peres que me llevara con él, pero no pudo ser. Espero poder ir algún día, me han dicho que es precioso.

--Como madre de dos niños, no tiene miedo de vivir en Israel.

--Cualquier lugar es peligroso. Se vio en Madrid o con el conflicto del País Vasco. Cuando era pequeña y vivía en el Bronx mi madre no me dejaba ir a la calle a jugar. En Israel hay áreas ocupadas peligrosas, pero hay otras seguras, como donde vivo. Además, mi vida no se guía por el miedo, sino por la esperanza.

--Como abanderada del diálogo palestino-israelí, ¿nunca pensó en colaborar con la orquesta mixta de Barenboim?

--Sí, les escribí una carta, pero no recibí respuesta.

--Ha cantado con Serrat, Bosé, Drexler... ¿Quién será el próximo? 

--No tengo ofertas, pero estoy dispuesta. Me gustaría repetir con Serrat. Y quizá haga algo flamenco.

--¿Está abierta a todas las músicas?

--Me gusta la buena música. Pero ahora se hace muchísima mierda; las porquerías comerciales salen como setas. La música es algo muy subjetivo, a unos puede gustar una cosa y a otros, otra, pero los artistas tenemos una responsabilidad: debe haber calidad. Pero ahora solo importa el dinero, en todo. Ya no hay gente con motivaciones puras. La avaricia está destruyendo el mundo. Ayer mismo leí una noticia horrible sobre la matanza de gorilas en el Congo.

--¿Es partidaria de que se baje música en internet?

--Es una gran oportunidad para que todos los músicos sean conocidos. Hay muchas cosas gratuitas en internet, ¿por qué no la música? Que pague la publicidad, Coca-Cola, por ejemplo, y que la música llegue al pueblo sin pasar por la grandes compañías. Creo que estamos al borde de una gran revolución.

--Y de la necesaria revolución en Oriente Próximo, ¿con Ehud Olmert está más cerca la paz?

--Siempre he sido optimista. Y siento mucho los grandes errores por ambas partes. Creo que al final la gente elegirá una vida normal. Olmert lo está intentando, pero es un proceso muy complejo. ¿Sabe? Pienso que habrá una mejor oportunidad si cambia el Gobierno en EEUU. Rezo para que Hillary Clinton sea presidenta. Obama no está mal, pero mejor Hillary; sé que mediará por la paz en Oriente Próximo.

--Una mujer al timón del mundo.

--Es mi gran esperanza. Aunque a lo mejor llega el apocalipsis.