La fiesta de BCN

Una Cursa de la Mercè como las de antes

La 43º edición de la carrera barcelonesa regresa a su circuito tradicional con 6.000 corredores

Una imagen de la carrera barcelonesa el año 2020

Una imagen de la carrera barcelonesa el año 2020 / Manu Mitru

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Irati Vidal

Con medidas de excepción, inscripciones limitadas y mascarilla en mano. Pero con la esencia de siempre y mucho más cerca de lo que fue en sus inicios que de aquello en lo que se convirtió con el paso del covid. Así arranca la  43º edición de la Cursa de la Mercè. Así vuelve lo que jamás debió irse. Después de dos años de zozobra, donde el deporte no se ha librado del secuestro de la pandemia, el regreso a la normalidad de una de las carreras populares más esperadas de Barcelona se presenta como el retorno progresivo a la ya olvidada realidad. 

“Barcelona respira deporte y la Cursa de la Mercè es el primer paso hacia la normalidad deportiva en la ciudad”, reflexionaba el concejal de deportes del Ayuntamiento, David Escudé en la presentación de la carrera. De la ciudad y del país. Porque la carrera, que arrancará este domingo a las 8.30h de la mañana en la avenida Reina Maria Cristiana, será la primera que se organice en España con más de 5.000 inscritos desde hace más de un año y medio. Y marcará un antes y un después. Pues esta edición va más allá de la festividad y será controlada con lupa por las autoridades para ver si puede empezarse a abrir la veda del deporte en masa. 

Con restricciones sanitarias

No faltaran las restricciones sanitaras. Los corredores deberán portar mascarilla en la salida y en la llegada, aunque podrán deshacerse de ella en el transcurso de los 10 kilómetros. Además, la salida será escalonada en tres series de 2.000 corredores cada una con intervalos de ocho minutos entre grupos. Con esto y los cajones de salida establecidos con los tiempos acreditados por los corredores se logrará mantener la distancia de seguridad. Y lo más importante, tras el pitido inicial, la gente solo deberá preocuparse de disfrutar.

David Jiménez, periodista y corredor, tiene claro que el domingo es el día del cambio. “Creo que esta Mercè es un paso más en el camino hacia cierta normalidad en las carreras. Queda un buen trecho pero el hecho de que se vuelva al circuito tradicional, que la salida sea conjunta y de que haya 6.000 dorsales es un buen síntoma”. Lo es para él, para las autoridades y para aquellos que llevaban tiempo esperando el momento. “Es un reto que llevo tiempo queriendo hacer con mis amigos. La pandemia nos empujó a correr y nos unió más gracias a ello. Ahora, queremos disfrutar de una experiencia como esta”. Habla Roger Belmonte, un joven de 23 años que se pondrá el dorsal de la Mercè por primera vez en su vida. Pero no es el único que llegará de estreno.

El entusiasmo de los debutantes

Àlex Palomar, de 24 años, también descubrió un mundo gracias a la pandemia. Y llega con ganas de superarse. “No soy muy de carreras pero con todo esto del covid me apetece hacer algo distinto y qué mejor que disfrutar de la ciudad y de sus vistas corriendo y haciendo deporte por sus calles”, explica a EL PERIÓDICO. Y añade: “Con todo lo que ha pasado estos últimos dos años me he dado cuenta de que correr me ayuda a liberarme mentalmente y saber que podré correr y además disfrutar del ambiente y de la gente me ha empujado definitivamente a inscribirme”. Son nuevos pero saben de lo que hablan.

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Porque la Mercè es mucho más que una simple carrera popular. Son los jóvenes y los no tan jóvenes unidos en la festividad, son los retos personales, las reivindicaciones sociales, los atletas en preparación y el jaque al coronavirus. Pues pocas cosas demuestran más firmeza en la vuelta a la realidad como las viejas costumbres. Y pocas cosas definen mejor a Barcelona como el deporte.

Precisamente por eso y con el afán de no dejar a nadie atrás, la Cursa de la Mercè volverá a contar con una carrera virtual por segundo año consecutivo. Y dará por iniciado un hito histórico que culminará en diciembre con siete carreras urbanas en dos meses. Vuelve la Mercè que conocíamos. Volvemos todos.