Tranquilos que esto lo arregla Leo Messi

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

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No sé yo si ese nuevo jefe de comunicación, otro más, que viene directamente de la NBA, bueno, de la NBA España, que no debe ser lo mismo que la NBA de verdad, será lo suficientemente sensato, lógico y dotado del sentido común que parece faltarle al presidente Joan Laporta, a su gabinete personal, también llamado ‘camarote’, como para recomendarles, como primera gestión profesional, que bajen el balón al suelo, que se dejen de realidades paralelas, de mundos virtuales, ‘fake’, que vuelvan a depositar los pies en la tierra y les haga reflexionar sobre que no tiene sentido construir castillos en el aire (aunque los monte a buen precio y en plazo una constructora turca), creerse más ricos de lo que son, pensar que son más buenos que el Real Madrid porque, simplemente, le sacan 12 puntos en LaLiga más devaluada de las últimas décadas y, sobre todo, anuncien hace unos meses que salen a por el ‘sextete’ y, ahora, la conquista de LaLiga les parezca alcanzar el firmamento.

Lo que ocurrió anoche en el Camp Nou es la demostración de que Laporta ha vuelto loco al barcelonismo. O, como poco, a los 95.000 aficionados que llenan el Camp Nou aunque, eso sí, buena parte de ellos en cuanto vieron la humillación que le infringió el Real Madrid (hacia décadas que los blancos no ganaban por paliza en el ‘estadi’), abandonaron las gradas. Que con la que está cayendo, con lo que se jugaba el Barça anoche, 95.000 almas culés coreasen el nombre de Messi en el minuto 10 demuestra el punto de desquiciamiento y, sobre todo, adoctrinamiento que ha conseguido Laporta, su maquinaria comunicativa y los periodistas y medios de comunicación que le han comprado su discurso, más cercano a la lona del Bernabéu que a la realidad.

Barcelona 05.04.2023. Deportes. Ter Stegen no alcanza a detener el segundo gol de Benzema durante el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey entre el FC Barcelona, Barça, y el Real Madrid. Fotografía de Jordi Cotrina

Barcelona 05.04.2023. Deportes. Ter Stegen no alcanza a detener el segundo gol de Benzema durante el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey entre el FC Barcelona, Barça, y el Real Madrid. Fotografía de Jordi Cotrina / JORDI COTRINA

Pendientes de un juicio sumarísimo por haber pagado durante años al segundo del gremio arbitral, vigilados y analizados con amenaza incluida por la UEFA, temerosos de no ser invitados a la próxima Champions, con una deuda milmillonaria, con la necesidad de rebajar la masa salarial en 200 millones, con el déficit a punto de caerles encima, con LaLiga impidiéndoles registrar a Gavi, con un traslado ruinoso al estadio de Montjuïc, con la necesidad urgente de reformar el Camp Nou, con el temor de un enfrentamiento con sus trabajadores (se anuncian despidos) y la cruz de ponerse de rodillas ante Goldman Sachs y J.P.Morgan para conseguir un préstamo (casi) impagable, los socios, abonados y simpatizantes del Barça se apuntan a la tesis de Laporta y sus amiguetes de que debe regresar Leo Messi.

Florentino se perdió, anoche, la posibilidad de ver, en directo, en el Camp Nou, la culminación de su obra: el Barça de Laporta, desquiciado

¿De verdad no aparecerá un culé sensato, creíble, que denuncie este estado de locura? En serio, apoyar la última aventura de un presidente que ya arrasó en las elecciones asegurando que “solamente conmigo, Messi seguirá en el Barça, porque yo eso lo arreglo con un asadito”, es ser muy poco barcelonista, nada culé y no pensar en la viabilidad del proyecto.

Gritar “¡Messi! ¡Messi! ¡Messi!”, en el minuto 10 de un partido trascendental, es jugar al Monopoly con el futuro del Barça y, sobre todo, sumarse a la campaña irresponsable de una directiva que se ha creído que no le va a ocurrir nada. El ‘pit i collons’ del minuto 10 del Camp Nou es la demostración de que nadie, nadie, nadie, en el mundo barcelonista vive la realidad de una entidad que está más cerca del cierre patronal que de la posibilidad de gastarse cientos de millones de euros para que regrese alguien que fue despedido por el mismo que, ahora, se inventa su regreso.

FCB

FCB / Pau BARRENA / AFP

Es evidente que el Barça tiene 1.267 tareas mucho más importantes y primordiales que llevar a cabo antes que fichar a Leo Messi. Por ejemplo, construir una plantilla que pueda codearse con los mejores de Europa, no con los equipitos españoles. Es evidente que si para ninguna de esas 1.267 tareas tiene dinero, ¿cómo lo va a tener para repescar a Leo Messi? Y, peor aún, en serio alguien cree que todo lo que le ocurre al Barça se arregla con el regreso del campeón del mundo, del inquilino de Castelldefels, del amigo de Busquets y Alba, ¿en serio?

Palabra de Cruyff

Lo dijo Jordi Cruyff anoche (no es que lo considere el ser más sensato que tiene el club, pero podría ser, sí): la derrota de anoche, la goleada, la manera en que se produjo, cómo se produjo, cómo se comportó (o no) el equipo, cómo actuó (de nuevo, un desastre) la segunda línea de jugadores, el rendimiento de los suplentes, el hundimiento de una plantilla que no da para más (fracaso en Champions, fracaso en Europa League, fracaso en Copa; en cuanto se enfrenta a un grande, cae), debe servirnos, dijo el hijo del ‘Profeta del gol’, para planear nuestro futuro. Porque el problema es que el Barça tiene posibilidad cero de mejorar esta plantilla, a no ser que sea por la vía de los vasos comunicantes: uno sale y otro, del mismo precio y ficha, entra. Y no hay nadie que salga al precio de Leo Messi.

Yo no digo que al nuevo jefe de comunicación (otro más) que entrará el próximo 17 de abril en el Barça le interese seguir manteniendo esta locura de ciencia ficción, de realidad virtual, de mentira constante, de castillo de naipes, de Monopoly futbolístico, no digo que sea así, puede ser, sí, pero me parece lamentable que tantos y tantos miles de socios, abonados y simpatizantes se crean esta patraña, queden absolutamente hipnotizados con los discursos incendiarios de Laporta y, la noche que hay que machacar al Real Madrid por cuarta vez consecutiva, empiecen el partido reclamando que vuelva Leo Messi.

Florentino Pérez hubiese disfrutado de lo lindo si anoche se hubiera atrevido a sentarse en el palco del Camp Nou, presenciando la culminación de su obra: como ha logrado desquiciar al Barça, de la mano de Joan Laporta.