EJES DE LA RECONSTRUCCIÓN

Gavi, Pedri, Balde, Ansu y Araujo, acné juvenil para reanimar al Barça

Balde y Pedri corren para felicitar a Gavi tras el 0-1 al Madrid en la final de la Supercopa de España.

Balde y Pedri corren para felicitar a Gavi tras el 0-1 al Madrid en la final de la Supercopa de España. / Efe

Marcos López

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La nueva era comenzó justo aquel 5 de agosto de 2021 en que Messi, muy a su pesar, emigró camino de París. Desde entonces, todo es nuevo en un Barça que ha impulsado una generación de jóvenes, producto de la valentía de otros entrenadores (Ansu y Araujo aparecieron con Valverde; Pedri y Gavi son obra de Koeman, al igual que Balde, a quien abrió la puerta) a los que Xavi ha dado un nuevo vuelo. Un vuelo de esperanza simbolizada en la fuerza que proyectaron en la conquista de la Supercopa de España ante un Madrid lento, apagado y espeso.

Una mezcla de chicos de la casa (Ansu, Gavi y Balde) más talentos de fuera (Pedri y Araujo) sientan las bases de la regeneración con apenas 10 millones de euros de coste

Un Madrid superado por el entusiasmo, dinamismo y energía que desprendieron esta descarada pandilla de jóvenes que sintetizan dos vías radicalmente distintas para llegar al Camp Nou. Chicos de la casa (Ansu, Gavi y Balde), a coste cero, que han resistido numerosas tentaciones que le empujaban a salir de La Masia y talento español (Pedri costó cinco millones) y extranjero (pagó por Araujo 1,7 millones fijos que se ampliaron en el mejor de los casos a 5,2).

O sea, por 10 millones posee el Barça la base de su regeneración, pendiente, eso sí, de que el fair play salarial permita adecuar su excelente rendimiento y rol en el equipo (son ejes del plan de Xavi) a la normativa profesional. Es un peligro latente porque Gavi y Balde tienen ficha del filial. Y en el caso del lateral zurdo, una descomunal irrupción, no ha renovado todavía.

Vinicius intenta superar a Araujo en la final de la Supercopa de España en Riad.

Vinicius intenta superar a Araujo en la final de la Supercopa de España en Riad. / Reuters

Araujo, el alma

23 años. El ‘abuelo’. Más que un defensa. Transporta la esencia del agresivo fútbol uruguayo al Camp Nou, que lo acogió ya desde el primer día como uno de los jugadores más queridos. Es un defensa que ama defender. Y eso en tiempos en los que se le exige a ese tipo de futbolistas tener una exquisita salida de balón desde atrás no es ningún reproche.

Más bien, constituye una gran virtud y especialmente necesaria en el Barça de Xavi, que acusó, y muchísimo, no tener a Araujo en los meses previos al Mundial. Es un central, obligado a ser lateral derecho siempre que llega un clásico contra el Madrid. Su velocidad es determinante para frenar a Vinicius, a quien se le cambia el rostro cuando ve delante suyo a Araujo. 

Vinicius se ha quedado seco en los tres clásicos (Las Vegas, Bernabéu y Riad) que ha tenido delante suyo al uruguayo

Tres clásicos ha jugado contra el uruguayo (Las Vegas, Bernabéu y Riad). Ni un gol ha marcado Vinicius, quien ha salido siempre dañado de ese triple duelo con el lateral-central azulgrana. 

En la Supercopa, vivió el brasileño una tortura el pasado domingo. 90 minutos y ¡cero disparos! Perdió, además, 22 balones y solo logró regatear dos veces con éxito de las cinco que intentó. "Ronald es uno de mejores correctores del mundo, es tremendo, tremendo", había dicho Xavi horas antes de la final. Y horas después, Araujo le dio toda la razón a su entrenador.

Gavi evita a Carvajal y bate a Courtois en el 0-1 del Barça al Madrid en la final de la Supercopa de España en Riad.

Gavi evita a Carvajal y bate a Courtois en el 0-1 del Barça al Madrid en la final de la Supercopa de España en Riad. / Afp

Gavi, líder contagioso

18 años. El más imberbe. Jugador singular y poliédrico. Parece hasta una herejía decirlo, pero es así. Uno de los grandes líderes del nuevo Barça. En lo futbolístico, se mueve como un indescifrable átomo libre por todo el frente de ataque, y, además, en lo emocional. Juega como un veterano con una sabiduría ciertamente impropia de su edad, por lo que todavía genera más asombro ya que ofrece un rendimiento espectacular.

No lleva ni 100 partidos en la elite el joven andaluz. El domingo, en Riad, cumplió el 71 con la camiseta del primer equipo. Un partido que jamás olvidará. Ni el barcelonismo. Nadie diría que es un inexperto futbolista. Un golazo (0-1) y dos asistencias (0-2 a Lewandowski y 0-3 a Pedri) le convirtieron en el mejor jugador del torneo. Sin discusión alguna al reunir unanimidad absoluta.

Pero el mayor tesoro de Gavi es que gobernó al Madrid con una autoridad indiscutible y casi, casi jerárquica, siendo indetectable en el césped para veteranos de verdad como Carvajal, Kroos o Modric, que quedaron desbordados en todas las facetas del juego. Buscaron sin éxito a ese pillo azulgrana, pero jamás supieron encontrarlo. Asistieron impotentes a la noche en Riad del genio de Los Palacios (Sevilla).

Pedri celebra el 0-3 del Barça al Madrid en la final de la Supercopa de España en Riad.

Pedri celebra el 0-3 del Barça al Madrid en la final de la Supercopa de España en Riad. / Reuters

Pedri, el mago

20 años. Tras un irregular inicio de temporada, incluyendo el Mundial con la selección española donde no se vió al auténtico Pedri, ha recobrado de nuevo su nivel. Inteligente, creativo, distinto y, sobre todo, pausado porque sabe interpretar el lenguaje que demanda el partido. Con el formato de los ‘cuatro centrocampistas’ se siente el canario aún más cómodo.

Ante el Madrid, quedó Pedri situado por detrás de Lewandowski y más cerca de lo que parecía de Gavi, además de tener la protección de Frenkie de Jong y Busquets. Un escenario ideal para expresarse a lo grande.

El canario ha incorporado más veneno en el área contraria y gol a su creativo catálogo

Juega "el mago", así lo definió Joan Laporta, el presidente del Barça, tras el 1-3 al Madrid, con esa naturalidad que le transporta a las calles de Tegueste, el tinerfeño pueblo donde comenzó a construir su carrera siguiendo en la televisión las diabluras de Iniesta, su ídolo de infancia. El mismo ídolo que tiene Gavi.

Ambos, además, han añadido llegada con peligro desde al área como se vio en la final. Marcó Gavi y marcó Pedri. Eso aporta un recurso nuevo al juego ofensivo del Barça y evita quedar hipotecado a la dependencia exclusiva de la puntería de Lewandowski.

En ese aspecto, Xavi es muy pesado. No para de insistirle al canario que debe incorporar más elementos a su creativo juego. Elementos como el disparo lejano, la llegada al área y sumar goles desde esa segunda línea. El domingo, en Riad, le hizo caso al técnico.

Balde se escapa de Rodrygo ante la mirada de Pedri y Militao en la final de la Supercopa de España.

Balde se escapa de Rodrygo ante la mirada de Pedri y Militao en la final de la Supercopa de España. / Reuters

Balde, un avión

19 años. Tanto confió Xavi en este prodigio de la naturaleza que le encomendó ante el Madrid una tarea que parecía titánica: lateral zurdo y extremo zurdo. Todo a la vez en una final y con un título en juego. No erró Balde en ese doble trabajo. Intimidó atrás, donde construyó una fortaleza, impidiendo el acceso a Valverde, un jugador determinante . Ni rastro del uruguayo. Y, de paso, levantó el stop a Carvajal. 

Ni un solo jugador del Madrid logró regatear al defensa azulgrana. Ni uno solo. Arriba llegó con una impresionante energía para liberar primero espacios al ‘demonio Gavi’ y después con el atrevimiento necesario para transformarse en un delantero. Disparó el lateral dos veces. Aunque no encontró la portería de Courtois, pero sí supuso una amenaza seria para el Madrid, obligando a Valverde a vivir a casi 60 metros de Ter Stegen, con lo que resultaba más fácil interceptarle.

Christensen, Busquets y Koundé felicitan a Ansu tras su gol en la semifinal de la Supercopa de España ante el Betis en Riad.

Christensen, Busquets y Koundé felicitan a Ansu tras su gol en la semifinal de la Supercopa de España ante el Betis en Riad. / Reuters

Ansu Fati, la esperanza

20 años. a poco empieza a emitir señales ilusionantes de que puede volver a ser quien fue. Si su rodilla izquierda, claro, se lo permite. Era la bandera inicial de una generación joven que encarna el cambio del Barça, dueño de una personalidad asombrosa, capaz de recoger la infinita herencia de Messi accediendo con naturalidad y sin presión alguna a enfundarse la zamarra sagrada del 10.

Fue decisivo en la semifinal ante el Betis con un golazo, pero contra el Madrid tuvo un papel marginal. Apenas jugó un minuto

Signo de la valentía de Ansu, hasta que tanta visita al quirófano haya dificultado su permanencia en la elite, frustrando una aparición descomunal. Decisivo fue, sin embargo, en la semifinal de la Supercopa con el Betis, con un golazo ‘ansuniano’ que le liberó de tanta angustia. Lo hizo saliendo desde el banquillo.

Hasta Xavi se vio obligado a asumir cierta ‘injusticia’ con el delantero. "Quizá lo tenía que haber sacado antes", admitió el entrenador. Pero luego, en la final, Ansu tuvo papel absolutamente marginal, alejado de la obra coral que completó el Barça. Apenas jugó un minuto y fue supliendo a Gavi, el héroe, pero en la medida en que Ansu se acerque a ser Ansu más tranquilo vivirá Xavi.