LA VUELTA, EN EL CAMP NOU

El Eintracht, verdugo del Betis, se cruza en el camino del Barça en la Europa League

Los jugadores del Eintracht festejan la eliminación del Betis en el último minuto.

Los jugadores del Eintracht festejan la eliminación del Betis en el último minuto. / @Eintracht

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Eliminó al Betis cuando el reloj le estaba enviando a la tanda de penaltis (pasaban 20 segundos de los 120 minutos) y se ha colado entre los ochos mejores equipos de la Europa League convencido de que podrá reeditar un viejo éxito, aunque se haya topado con el Barça en su camino, el peor enemigo posible.

Tan viejo resulta ese éxito que hace ya más de cuatro décadas que el Eintracht de Frankfurt conquistó la Copa de la UEFA. Sucedió en 1980. Uno de los momentos icónicos de un club que tuvo el honor de participar en el nacimiento de la Bundesliga en 1963.

En la zona tranquila de la Bundesliga

Era uno de los 16 equipos que gestaron ese campeonato donde ahora transita por una zona anónima, ocupando la novena posición en la tabla. Lejos de la elite que encarna el Bayern y lejos también del Dortmund, la otra vía del poder, apartado también el Eintracht del emergente fútbol alemán que encarna el Leipzig.

El Deustsche Bank Park, estadio del Eintracht que puede acoger a 51.500 espectadores.

/ @Eintracht

Es un club de enorme tradición (fue fundado en 1899), que posee una de las aficiones más fieles del país, a pesar de que el tiempo va consumiendo sus mejores logros, resumidos en una antigua Liga alemana (1959), cinco Copas (cuatro de ellas en la década de los 70 y la última en la temporada 2017-18 tras ganar al Bayern 1-3 en la final), capaces de movilizar a 5.000 aficionados lejos de Frankfurt siguiendo a las 'Águilas', como así se conoce al equipo.

Trapp, el portero que encajó los seis goles en la remontada contra el PSG, regresará ahora al Camp Nou como pilar del conjunto alemán

Lejos de la elite de la Bundesliga (está a 23 puntos del Bayern Múnich) y tranquilo camina porque mira con sosiego la zona oscura de la clasificación porque le separan al Eintracht 14 puntos del Stuttgart, el equipo que marca la línea roja del descenso.

Juega el Eintracht con Kevin Trapp en la portería. El guardameta que encajó los seis goles del Barça en la famosa remontada del Bayern Múnich. Regresará el próximo 14 de abril al estadio donde recibió la mayor humillación deportiva que jamás habría imaginado.

Sistema con tres centrales

Entonces, estaba Luis Enrique en el banquillo, con el tridente Messi-Neymar-Suárez pilotando una delantera de ensueño. "El Eintracht juega muy bien a fútbol, ya lo hemos visto, acaba de eliminar al Betis, que practica un buen juego", apuntó Rafa Yuste, vicepresidente deportivo del Barça, a Mónica Marchante en Vamos de Movistar desde Nyón, minutos después del sorteo en el que el equipo de Xavi ve como dos de los grandes candidatos (Leipzig y Atalanta) se pelean entre ellos en la otra senda de los cuartos de final.

El Eintracht es un equipo acostumbrado a jugar con un 3-5-2, teniendo a tres centrales (el brasileño Tuta, el austríaco Hinteregger y el francés N’Dicka) protegiendo a Trapp con dos laterales de largo vuelo (el alemán Knauff y el serbio Kostic, un zurdo venenoso) para ocupar las bandas en un equipo diseñado para que Rafael Borré, el delantero colombiano (26 años), que pasó fugazmente por el Villarreal sin dejar huella alguna (17 partidos, 2 goles) acabe toda la producción ofensiva generada por el plan del austríaco Oliver Glasner, el técnico que sucedió este pasado verano a Adi Hütter, que se marchó al Borussia Mönchengladbach. 

Trapp, el portero del Eintracht de Frankfurt, festeja la clasificación a cuartos de la Europa League tras eliminar al Betis en la prórroga.

/ @EuropaLeague

"En el minuto 119 pensé que, tal vez, Kevin Trapp había tenido la mejor idea al prepararse para los penaltis. Lo que ocurrió entonces fue una locura"

Oliver Glasner, técnico del Eintracht

El Eintracht sobrevivió de forma agónica cuando en el último suspiro de la prórroga quebró al Betis que ya se veía disputando la tanda de penaltis gracias al gol de Borja Iglesias. Y la esperanza andaluza se desmoronó de la forma más cruel cuando en la última acción de la prórroga se lanzó una falta lateral desde el costado izquierdo del ataque alemán.

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Una falta lejana que silenció al Betis porque Rui Silva, su portero, salió de forma alocada y sin control alguno, permitiendo el extraño remate en propia puerta de Guido Rodríguez. "En el minuto 119 pensé que, tal vez, Kevin Trapp había tenido la mejor idea al prepararse para los penaltis. Lo que ocurrió entonces fue una locura", recordó Glasner.

"Cuando marcamos ese gol de última hora parecía que todo el estadio iba a correr hacia el campo", añadió el entrenador del Eintracht. Y ese gol les llevará a medirse con el Barça, primero en su casa; luego en el Camp Nou. El estadio que no querría visitar Trapp.