LA CONTRACRÓNICA

La tarde que se marchitó la flor de Xavi

  • Desolación azulgrana por una derrota que llegó en el partido 400 de Jordi Alba, en el homenaje a Alexia Putellas y en la sustitución de Gavi tras recibir un balonazo en la cabeza.

Gavi, tras recibir el balonazo en el Camp Nou.

Gavi, tras recibir el balonazo en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Alguna tarde o noche debía ocurrir, aunque el aficionado al Barça esperaba a buen seguro que la suerte de Xavi fuera eterna. Pero hay que regar las flores para que no se marchiten y en fútbol, no hay otra, solo se puede hacer a base de marcar y no encajar goles, "aunque no se puedan permitir" (palabra de Xavi) como el conseguido en el Camp Nou por el Betis.

Todo apuntaba a una tarde de gloria. Todo estaba presto y dispuesto para que los aficionados que se desplazaron al estadio viviesen un día de felicidad porque se habían puesto las bases para ello. Allí estaba Alexia Putellas con su Balón de Oro, que entregaba simbólicamente a los aficionados en compañía de toda la plantilla femenina, las mismas jugadoras que habían llenado el pequeño Johan Cruyff con más de 5.000 aficionados (la segunda mejor entrada para la segunda casa culé) y habían obsequiado al público con una goleada por 4-0 ante el Athletic. Pero Alexia no podía marcar goles. Solo gritar y animar.

Alexia exhibe el Balon de Oro ante los aficionados del Camp Nou.

/ JORDI COTRINA

También era la tarde en la que Jordi Alba firmaba el partido 400 con el Barça y Xavi daba una nueva oportunidad a Coutinho y luego a Riqui Puig. Pero ese otro homenaje que el defensa debía recibir por su colección de encuentros de azulgrana acabó con sus palabras lamentando otra derrota en el Camp Nou. "Cuando mejor estábamos jugando nos metieron el gol. Hemos perdido los tres puntos ante un rival directo".

De hecho, todo pareció que empezaba a torcerse cuando Gavi recibió un tremendo balonazo en la cabeza, mareo y sustitución para evitar males mayores y, al final del partido, visita al hospital siguiendo los protocolos habituales cuando un futbolista recibe una fuerte contusión en el cráneo.

Así, que con Alexia disgustada por la derrota y sin que Jordi Alba pudiera presumir de haber ganado en su partido 400, a Xavi no le quedó otra que hablar irónicamente de esa flor llamada suerte con la que parecía presentarse en cada partido como entrenador, la que le sirvió entre otras cosas para que el Espanyol no le empatase, el Benfica no lo derrotase y el Villarreal acabase con un 1-3 en contra.

"Competir como animales"

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"Se ha acabado la flor, se ha acabado todo", dijo el técnico azulgrana con una risa burlona. "No me gusta perder pero en fútbol unas veces se gana de forma inmerecida y ahora ha sucedido al revés. Hay que mejorar pero es una pena que no nos hayamos podido llevar ni un punto de los tres que había en juego".

Y encima, la flor se marchitó en el peor momento, antes de un partido trascendental, vital para el Barça y para su futuro en una Champions cuesta arriba. "Espero que esta derrota no nos afecte porque el miércoles en Múnich debemos competir como animales". No les queda otra, aunque el técnico lo tiene claro. Jugará con cabeza. Sin arriesgar y prueba de ello fue su confesión cuando se le preguntó si se expondría con Ansu Fati. "No solo es la Champions. Hay otras competiciones y no lo quiero perder dos meses más".