07 jun 2020

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IMPACTO DEL CORONAVIRUS EN EL DEPORTE

Nada será como antes en el fútbol

La industria del balompié se enfrenta a un cambio de modelo, con presupuestos y traspasos a la baja

Albert Guasch

Bartomeu y Ceferin, presidente de la Uefa, en Barcelona.

Bartomeu y Ceferin, presidente de la Uefa, en Barcelona.

Cuando se habla del fútbol que viene, todos los mandatarios asumen ya que nada será como antes. La anormalidad se ha instalado en nuestra vida cotidiana. No se sabe hasta cuándo. Las empresas quiebran o descargan gastos a la espera del final del túnel. También los clubs de fútbol. "Nada volverá ser lo mismo después de este terrible año", ha subrayado Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA

Mientras con un ojo mira la evolución de la pandemia, con el otro rastrea el calendario para determinar la vuelta de competiciones como la Champions. Lo hacen igualmente los dirigentes de las diferentes ligas. Y sobre todo los presidentes de clubs, que necesitan que ruede el balón cuanto antes para arrancar la maquinaria ahora parada de los ingresos. 

Algunos contables han empezado a reajustar las cuentas para encarar a sus clubs hacia el nuevo futuro. El FC Barcelona es uno de ellos. Los presupuestos se van irremediablemente a reducir mientras soportan aún fichas de futbolistas firmadas en época de burbuja. Pero el estallido ya está aquí. "El coronavirus es una amenaza existencial para los clubs. Es el mayor reto al que se ha enfrentado jamás nuestro deporte", corrobora Andrea Agnelli, el presidente de la Juventus, uno de los primeros en reducir los salarios de sus futbolistas.

"Este verano no habrá dinero en el mercado. Todos haremos más intercambios de jugadores"

Josep Maria Bartomeu

Presidente del Barça

Tan preocupado está Agnelli por el devenir de la todopoderosa 'Vecchia Signora' que, según ha publicado la prensa italiana, está dispuesto a desprenderse de Cristiano Ronaldo por unos 70 millones de euros para así equilibrar la tesorería. No le será fácil la venta del portugués de 35 años. Como dijo este martes a la cadena Ser el presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, "este verano no habrá dinero en el mercado".

Subsistir

Con tensiones presupuestarias transversales, Bartomeu predice una ventana de fichajes sin traspasos multimillonarios. Como en la época feudal, se impondrán los trueques. "Prevemos un cambio de modelo. Acabaremos haciendo intercambios de jugadores, con poco dinero por en medio. Esta pandemia ya afecta a todos los clubs", dijo el dirigente barcelonista, embarcado en una selectiva rueda mediática para paliar el desgaste de la negociación por la rebaja del 70% del salario base a los jugadores del primer equipo. 

"El coronavirus es una amenaza existencial para los clubs. Es el mayor reto al que se ha enfrentado nuestro deporte"

Andrea Agnelli

Presidente de la Juventus

En la misma línea se expresó Karl-Heinz Rummenigge, consejero delegado del Bayern de Múnich, al diario 'Frankfurter Allgemeinen Zeitung'. "El próximo mercado será distinto, menos emotivo y más racional. Por vez primera después de la sentencia Bosman, los precios bajarán mucho". Por ejemplo, la cláusula de 115 millones de Lautaro Martínez, el delantero del Inter que tanto desea el Barça, antes parecía asequible y ahora se ve irreal de alcanzar en el nuevo escenario.

Bartomeu aportó que ha mantenido reuniones con una docena de los clubs más importantes de Europa para anticipar qué pasará en el verano y "de qué manera podemos protegernos". En este sentido, una de las voces que salió este martes a la palestra con desgarro fue la de Daniel Levy, presidente del Tottenham, octava entidad con más ingresos del fútbol. "Nuestras operaciones han cesado por completo y muchos clubs, grandes y pequeños, pueden tener dificultades para existir", auguró. Hasta el acaudalado PSG sufre. Dicen en Francia que sus pérdidas pueden llegar a los 200 millones.

No hay ingresos por taquilla, televisión, patrocinio ni por la vertiente comercial de la que dependen en destacada medida entidades como el Barça. Hay despidos a mansalva y rebajas salariales en clubs de todo el planeta. En LaLiga ya hay cuatro ertes en marcha. Más que vendrán. Ante este sombrío panorama, la FIFA planea un potente plan de rescate a la industria del fútbol. 

"La FIFA se encuentra en una situación financiera sólida y es nuestro deber hacer todo lo posible para ayudar en este momento de necesidad", dijo la organización en un comunicado. Los fondos de la FIFA alcanzan los 2400 millones de euros y falta ver cómo se canaliza este auxilio, si se produce.

Mitigar pérdidas

Concluir las competiciones se ha convertido en una obsesión para todos los dirigentes. Par este miércoles la UEFA ha vuelto a convocar a los presidentes de 55 federaciones para planear posibles calendarios en medio de una incertidumbre colosal. Sin los partidos, las pérdidas se harían aún más inasumibles. Ronda el cálculo de unos 7.000 millones de potencial agujero en el fútbol europeo. 

"Tal vez esta crisis lleve a que los clubs dejen de correr permanentemente detrás del dinero"

Karl-Heinz Rummenigge

Consejero delegado del Bayern de Múnich

Pospuesta un año la Eurocopa, las opciones de jugar en julio y agosto van cogiendo cuerpo, aun a costa de retrasar el comienzo de la próxima temporada. Con o sin público es otro de los interrogantes sobre el que se discute en todas las reuniones, punto en que Bartomeu tiene una posición firme. "No estamos a favor de jugar sin público. Si por ello hay que retrasar un par de semanas más el reinicio, que así sea", dijo. Sin público no hay taquilla, ni venta de camisetas, ni consumiciones en el estadio.

Pero la normalidad costará de recobrar. ¿Cuándo volverá el turismo de masas, del que tanto depende la entidad azulgrana? El fútbol se encuentra ante una oportunidad de reinventarse. El Mundial de Clubs del 2021, que debía suministrar más líquido a los clubs poderosos, corre peligro antes de arrancar. Rumennige aventuró también que la Superliga europea se olvidará durante al menos 10 años. «Tal vez este crisis lleva a que los clubs dejen de correr permanentemente detrás del dinero», añadió el alemán. Tal vez.