01 abr 2020

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El Barça prepara el Clásico

Un enigma llamado Arthur

El brasileño, que parecía llamado a ser pieza básica en el proyecto de Setién, se ha visto relegado al rol de quinto centrocampista

Rafael Tapounet

Arthur Melo, en el último entrenamiento del FC Barcelona.

Arthur Melo, en el último entrenamiento del FC Barcelona. / FCB

En este FC Barcelona zarandeado por la marejada institucional permanente y castigado por una plaga de lesiones que ha hecho estragos en una plantilla ridiculamente corta, pocos asuntos suscitan tantos comentarios e interrogantes en el plano deportivo como la situación de Arthur Melo. Fichado en el verano del 2018 con la reputación de ser el centrocampista brasileño más afín a la escuela holandesa, Arthur parecía llamado a ser una pieza importante en la apuesta de Quique Setién por el juego posicional de inspiración cruyffista. Así lo hacían pensar sus principales virtudes como futbolista (sus 'calidades', que diría el profeta del gol): movilidad para ofrecer líneas de pase, habilidad para esconder la pelota y visión para encontrar los espacios. Pero lejos de ganar protagonismo y ofrecer su mejor versión, el goianiense sigue relegado a un rol secundario sin que el aficionado acabe de entender muy bien por qué.

En los 10 partidos que ha disputado el Barça bajo la dirección de Setién (seis de Liga, tres de Copa y uno de Champions), Arthur apenas ha entrado en el once titular en tres ocasiones. Y solo una vez, en el duelo liguero contra el Eibar del pasado sábado, completó los 90 minutos. En el mismo periodo, Arturo Vidal, un jugador del que se decía que no encajaba en la propuesta del técnico cántabro, ha sumado cinco titularidades, e Ivan Rakitic, que llegó a estar con un pie fuera del club tras ser condenado al ostracismo por Valverde, seis.

Extraña relegación

De este modo, Arthur se ha convertido para Setién en el quinto centrocampista (Sergio Busquets y Frenkie de Jong tienen plaza fija en el equipo), una relegación que no se acaba de corresponder con el rendimiento del brasileño sobre el terreno de juego (al menos, en los partidos; sobre su trabajo en los entrenamientos resulta difícil hablar puesto que se realizan a puerta cerrada).

La llegada de Setién al banquillo azulgrana coincidió con el regreso de Arthur a la actividad después de perderse cinco jornadas por unos problemas en el pubis. Entendió entonces el técnico que el estado del jugador aconsejaba dosificar sus participaciones, abonando así la convicción, que ya arraigó la temporada pasada en el Camp Nou, de que al brasileño no le alcanzaba el físico para jugar partidos completos en una liga exigente como la española.

90 minutos

Esto último, sin embargo, ha demostrado ser solo una verdad a medias. Es verdad que tanto en el curso anterior como en este, Arthur ha dado síntomas de fatiga prematura en varios encuentros, circunstancia que, sumada a algunos rumores preocupantes sobre su afición a las salidas nocturnas y a los deportes extremos, ha puesto bajo sospecha la profesionalidad del jugador. Pero es igualmente cierto que en el último choque liguero, frente al Eibar, no solo jugó a buen ritmo todo el partido sino que coronó su actuación con un gol en una llegada a la portería rival en el minuto 90.

Por ello resultó una sorpresa bastante considerable ver que el martes Arthur desaparecía del once titular en el duelo de Champions con el Nápoles en San Paolo. Y lo sorprendente se convirtió en inexplicable después de constatar cómo la entrada del brasileño en el minuto 56 le cambiaba la cara al juego del Barça, aportando orden en el centro del campo y velocidad en la circulación de la pelota y elevando un par de grados la calidad de la posesión, con un acierto del 100% en los 20 pases que dio. Una convincente manera de pedir un sitio en el equipo en el Clásico del domingo. Setién tiene ahora la palabra.