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Messi-Griezmann: la gran desconexión

Los dos delanteros siguen sin encontrarse sobre el campo y se convierten en la evidencia más visible de los abundantes problemas del Barça

Albert Guasch

Messi y Griezmann, en el calentamiento del partido contra el Levante.

Messi y Griezmann, en el calentamiento del partido contra el Levante.

Los ojos se iban a Leo Messi, magnético cuando se halla en estado de ignición, como era el caso. Encaraba desde el medio del campo con el balón atado a su pie izquierdo y tres defensas del Slavia braceaban para contener su furiosa carrera en diagonal hacia la portería. La jugada, a la media hora de la primera parte, fue lo suficiente prolongada como para permitir observar en la parte superior a un Griezmann que se abría y esperaba en solitario el regalo inevitable. 

Se diría que hasta en cuatro ocasiones en esa acción tuvo el argentino la oportunidad de entregarle el balón y dejar al francés en una situación propicia para el gol. Messi prefirió la jugada individual, que en su caso no suele ser una mala decisión. El balón acabó impactando en el larguero y puede que en el estado de ánimo de Griezmann. Una vez más, la desconexión entre ambos se visibilizaba de forma descarnada.

Griezmann trata de superar al portero del Slavia, el martes en el Camp Nou. / AP

Resulta incuestionable que la falta de química entre las dos estrellas no es el mayor de los abundantes males de este Barça a la deriva. Pero seguramente es el más evidente y el más grosero, por tratarse de la línea de ataque, por las abultadas cifras que movieron el fichaje del francés (120 o 135 millones, depende de quien se quiera creer) y por el extendido escepticismo que provocó su llegada, en particular entre los regentes del vestuario barcelonista. 

Margen de confianza

¿Pero por qué no pegan Messi y Griezmann e incluso Suárez? «No creo que este sea el único ni el principal problema del equipo», certifica en este sentido el entrenador y ahora comentarista Gerard López, a preguntas de este diario. «Griezmann se encuentra en un periodo de adaptación y hay que darle un margen de confianza». 

"El encaje de Griezmann no es fácil. Esperemos que no entre en una guerra de espacios con Messi"

Pichi Alonso

Entrenador y comentarista

Las estadísticas de pase refrendan que ambas estrellas se dan la espalda sobre el campo. Ante el Slavia en el Camp Nou, Messi le hizo tres entregas a Griezmann, ninguna al revés. En Praga, el ‘10’ le cedió el balón cuatro veces, una del francés al argentino. Resumiendo, en los cuatro partidos de la Champions, ambos han conectado solo en 18 momentos. Muy pocos para un equipo que debería presumir de fútbol de posesión.

Ya se sabe que los números dicen solo una parte de la verdad de lo que sucede sobre el verde, pero en esta ocasión no hacen más que subrayar las impresiones sobre su distanciamiento en el campo (olvidemos lo que sucede en la caseta: nadie dijo que había que ser amigo para compenetrarse con el balón).

Messi, después de estrellar el balón contra el larguero ante el Slavia. / JORDI COTRINA

Esta falta de conexión no sorprende a muchos analistas. Ya se advirtió de ello cuando trascendió que la directiva planeaba un segundo asalto por el delantero del Atlético, cumpliendo los deseos de Ernesto Valverde, quien ahora, paradójicamente, no sabe cómo aprovecharlo. «Sorprende que lo quisiera tanto», apunta el también entrenador y comentarista Pichi Alonso.

«El encaje de Griezzman no es fácil», reflexiona Pichi. «Creo que su posición preferida es de segunda punta. Necesita un ‘9’ como referencia por delante. Aquí se le coloca en la banda, como en la Real Sociedad, cuando era al principio de su carrera y tenía cierto desborde y desequilibrio. Ahora eso le cuesta más. No es Dembélé o Ansu Fati. Lo suyo es más tocar y marchar, es un llegador que aprovecha los espacios que le genera el delantero».

Gran incógnita

¿Y dónde colocarlo? Pichi ve dónde no hay que ponerlo. «En la banda lo veo incómodo dentro del juego de posiciones del Barça. Si lo ubicas por dentro está la figura de Messi. Y de 9 tampoco se encuentra a gusto, aunque quizá en el Barça podría acabar jugando ahí, y hacerlo bien, a la vista de que Suárez es el único sin recambio».

"No es la falta de conexión el único ni el principal problema del Barça. No se puede aislar de los que tiene de por sí todo el equipo"

Gerard López

Entrenador y comentarista

En resumen, «va a ser una de las grandes incógnitas de la temporada», según el exjugador azulgrana. «Es cuestión de tiempo, que poco a poco encuentre un hueco y que no entre en guerra de espacios con Messi. Al menos aporta en lo defensivo».

Gerard disculpa su bajo rendimiento. «En el Atlético jugaba distinto y aquí se juega más a la posesión y con menos espacios. Lleva todavía pocos partidos, pero sus problemas no se pueden aislar de los que sufre el equipo».

Volviendo a las estadísticas, el partido del Camp Nou de Griezmann resulta elocuente: cero goles, cero remates a puerta, cero a fuera, cero faltas cometidas, cero recibidas, cero tarjetas, cero fueras de juego... Ni siquiera refunfuñó, a diferencia del día del Valladolid, cuando Messi le ignoró en la jugada que refleja la desconexión. La sombra de Coutinho se proyecta sobre él. A ver si Valverde, su valedor, puede hacer algo por él.