Ir a contenido

EL RIVAL COPERO Y LIGUERO DEL BARÇA

El Levante de Champions de Paco López

El granota es el tercer equipo que más puntos suma desde la llegada del míster al banquillo en el mes de marzo

El club vive un brillante momento financiero y con su política de pases ha consolidado unas notables cifras de asistencia

Nacho Herrero

Paco López dirige un entrenamiento del Levante.

Paco López dirige un entrenamiento del Levante. / MIGUEL LORENZO

Con la calculadora en la mano, el duelo azulgrana de este domingo (20.45 horas. Movistar Partidazo) en el Ciutat de València no tiene color, pues se enfrentan el 12º presupuesto de la Liga (55 millones) contra el primero (929); con la clasificación en la mano se ajusta más, pues el Barcelona es primero y el Levante sexto; pero si se mira la trayectoria de ambos equipos desde que en marzo Paco López se hizo cargo del conjunto valenciano se enfrentan el líder contra el tercero. Porque el Levante de Paco López es de Champions.

Hasta hace nueve meses, el técnico era una apuesta segura en el grupo III de la Segunda B, en la que también lo fue como delantero en los 90, y un clásico de los filiales de la Comunitat Valenciana. Desde lejos, poco más. Cuatro partidos de experiencia en Segunda con el Cartagena allá por el 2011 saldados con cuatro derrotas y nada más arriba. En su currículum había que mirar al detalle para entrever su valentía o la confianza que daba a sus equipos. Por ejemplo, ver que en el 2008 puso contra las cuerdas al Barça de Pep Guardiola en dieciseisavos de final de la Copa con el Benidorm (0-1 en la ida y 1-0 en el Camp Nou). 

De filial a filial

Su llegada a la élite no ha estado exenta de casualidades. En el verano de 2017, el Villarreal prescindió de él tras quedarse su filial a un punto de la promoción de ascenso a Segunda y decidió rechazar las muchas propuestas que tenía de la categoría para acompañar a su mujer, que estaba superando una complicada enfermedad. En el Levante le tentaron, sin mucho convencimiento de que fuera a aceptar, para que dirigiera a su segundo equipo en Tercera. Sin salir de casa, en el club al que animaba de pequeño y por el que tuvo un agridulce paso como jugador en 1995. Y aceptó. 

Tras haber ascendido al Levante a Primera, Juan Ramón López Muñiz estaba fuerte en el banquillo, pero empezó la temporada, el equipo se atascó, se acercó  al descenso y se multiplicaron las dudas. En cambio, Vicente Blanco, 'Tito', el director deportivo del club granota, empezó a enamorarse del trabajo de López en el filial. Por eso, cuando se decidió prescindir de Muñiz, olvidó la lista de entrenadores que había hecho en un papel y siguió su instinto para entregarle el equipo. Era la primera semana de marzo de 2018, quedaban once jornadas por disputarse, y el Levante era un equipo bloqueado, cuarto por la cola y a un punto del descenso. Sin hacer más que un par de retoques en el once, López lo cambió todo en un par de días. 

De milagro en milagro

Ocho victorias en once partidos para acabar con 17 puntos más que el antepenúltimo. Un 'milagro' coronado por otro: el triunfo por 5-4 ante el Barça en la penúltima jornada que acabó con la condición de invicto del conjunto de Ernesto Valverde. Una oda al fútbol de ataque y a la ambición que ha establecido como señas de identidad de un equipo que en Primera casi siempre ha jugado mucho más cerca de su larguero que del del rival. 

Cuando esta temporada el equipo arrancó con una victoria y un empate en seis encuentros no faltaron los agoreros que apuntaron que el método López servía para una revolución pero no para la normalidad. Pero fallaron en sus predicciones y en las últimas nueve jornadas ha sumado seis triunfos y dos empates.

En total, desde que llegó, 47 puntos, solo superados en estas 26 jornadas por los 55 del Barcelona y los 48 del Real Madrid, pero por delante de todos los demás, incluidos el Atlético de Madrid, el Sevilla y el Valencia.

Las cuentas, casi en verde

Pero el buen momento deportivo que vive la entidad, que ya pasó por un pico en la campaña 2011-12, en la que llegó a ser líder en solitario y llegó a Europa, se junta ahora con un brillante momento financiero.

Un club que en el verano del 2008 bordeó la desaparición y acabó en concurso de acreedores puso la guinda una década después a una limpieza de deuda con la venta de Jefferson Lerma por 30 millones.

Con esa inyección, su deuda real, que estaba ya en unos 40 millones de euros, queda casi enjugada. Para acabar, el club está a punto de cerrar el regreso de su ciudad deportiva de Buñol a unos 50 kilómetros de Valencia, a la capital valenciana, concretamente al portuario barrio de Nazaret, una conexión con su pasado, pues nació en el vecino barrio del Cabanyal.

Pero, además, una atrevida política con los pases le ha permitido estabilizar unas notables cifras de asistencia y aumentar su masa social, su gran caballo de batalla en una ciudad muy inclinada en las anteriores décadas al vecino Valencia. Hay socios, los que asisten a casi todos los partidos, que no han pagado un pase desde el de Segunda en la campaña 2016-17.

La continuidad de Quico Catalán

Este prometedor panorama, y las posibilidades que abre, hizo que hace un par de meses Quico Catalán, presidente del club, abandonara la idea de no estar al frente del club más de dos mandatos e iniciara el tercero. Como dice su lema, un futuro por conquistar.

Muchos goles y muy repartidos

Con 27 dianas, solo Barça (41) y Celta (28) superan las cifras anotadoras del Levante. Pero en lo que nadie tose al conjunto granota es en número de goleadores. Roger (8) y Morales (3) son los principales artilleros, pero hasta 13 hombres han visto puerta este curso.