22 sep 2020

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EL BARÇA EN LA COPA

Aleñá habla en el campo

En una noche para olvidar de casi todo el equipo, el canterano supo aprovechar en León sus minutos para reivindicar su presencia en la primera plantilla

Rafael Tapounet

Carles Aleñá, en el partido ante la Cultural Leonesa.

Carles Aleñá, en el partido ante la Cultural Leonesa. / EFE / J. CASARES

La aparición de Carles Aleñá en el estadio Reino de León fue una de las  poquísimas cosas que vale la pena retener de una noche que la afición barcelonista hará bien en olvidar cuanto antes. Había comentado Ernesto Valverde antes del duelo de Copa del Rey entre el Barça y la Cultural Leonesa que “todos los partidos son una prueba para quienes los juegan”. Pues bien, los futbolistas azulgranas que superaron la prueba del miércoles con cierta desenvoltura pueden contarse con los dedos de la mano del trabajador de un aserradero: Jasper Cillessen (tal vez el mejor portero suplente del mundo), Clément Lenglet (¿alguien echa en falta a Umtiti?) y Carles Aleñá.

El caso del centrocampista de Mataró es doblemente meritorio, por cuanto su peculiar situación administrativa (pese a ser considerado miembro del primer equipo, tiene aún ficha del filial) hizo que Valverde prefiriera no incluirlo en el once inicial para no apurar el cupo autorizado de jugadores del B (solo podía alinear a cuatro, y la presencia de Chumi, Cuenca y Miranda era prácticamente obligada). La lesión de Samper, que sufrió una rotura en el sóleo de la pierna derecha, le dio a Aleñá la oportunidad de saltar al césped, y el canterano, a diferencia de otros compañeros con bastante más cartel, sí supo aprovechar sus minutos para demostrarle al técnico que merece empezar a entrar en sus convocatorias.

Ni gestos ni emoticonos

A sus 20 años, el de Mataró comenzó la que debía ser la temporada de su salto a la primera plantilla convaleciente de una grave lesión que lo tuvo tres meses en el dique seco. Para poder coger ritmo de competición, Aleñá aceptó reaparecer en el filial y, tras una conversación con Valverde en la que este le hizo ver que en su equipo no iba a tener la continuidad que necesitaba para su plena recuperación, decidió seguir jugando en Segunda B al menos hasta enero. Y todo ello sin un mal gesto ni una mala palabra ni un emoticono en Twitter.

Después de completar cinco partidos consecutivos con el filial, Aleñá salió al Reino de León con ganas de dar un paso al frente. Su experiencia en la categoría de bronce le permitió aceptar sin cautelas ni medias tintas el duelo físico que planteó la Cultural Leonesa y desde el primer momento se ofreció para guiar las acciones de ataque del cuadro azulgrana, sin arrugarse ante las duras entradas de los jugadores locales. Con carácter y personalidad, dio algo de sentido al hasta entonces inocuo fútbol del Barça y supo asumir riesgos cuando tocaba hacerlo. De sus botas salieron el primer tiro entre los tres palos del equipo barcelonista (¡en el minuto 71!) y algunos detalles técnicos que aportaron alguna luz al sombrío panorama del encuentro.

El canterano sabe que su futuro inmediato sigue estando en el B, a las órdenes de Javier García Pimienta. En enero, su situación cambiará, y está en manos de Valverde y de la dirección deportiva decidir si se incorpora a la dinámica del primer equipo o sale cedido a otro club. Aleñá no se resigna, pero prefiere hablar en el campo. Como hizo en León.