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La Fundació del Barça, el balón como refugio

La entidad extiende su programa FutbolNet a Líbano, país que acoge a 1,5 millones de refugiados sirios

El método busca integrar a los niños a través del deporte con respeto y resolución pacífica de los conflictos

Joan Carles Armengol

Futbolnet es una herramienta que fomenta a través del deporte la integración y la cohesión social creando las condiciones favorables para la prevención y solución de conflictos. En el Líbano este programa llegará a finales de 2017 a 4.000 niños de 42 escuelas repartidas en seis regiones diferentes del país. / JORD COTRINA

Futbolnet es una herramienta que fomenta a través del deporte la integración y la cohesión social creando las condiciones favorables para la prevención y solución de conflictos. En el Líbano este programa llegará a finales de 2017 a 4.000 niños de 42 escuelas repartidas en seis regiones diferentes del país.
Niños libaneses y sirios juegan en la escuela Al Ahmad Al Sabah de Beirut.
Niños y mayores jugando en el precario campo de refugiados libanés de Al Awde, cerca de la frontera siria.

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Nadine es una niña libanesa y Shayamaa es una niña siria que se funden en un emotivo abrazo en la hora del patio, mientras están jugando al balón en una escuela de Beirut. Apenas tienen dos horas a la semana de deporte en el colegio, pero sin duda son las dos horas más felices. Los educadores les explican lo que van a hacer, cómo lo van a hacer y lo importante que es el respeto, el juego limpio, las normas pactadas y la deportividad. Aquí no hay rivalidades enfermizas, ni razas, ni nacionalidades. Hay dos niñas que juegan al balón procedentes de dos países vecinos que, por circunstancias distintas, pero originadas por el mismo conflicto, viven en un peligroso alambre.

La situación, resumida, es la siguiente. La guerra en Siria ha entrado en su séptimo año y el conflicto se ha cobrado ya más de 300.000 víctimas mortales, más de seis millones de desplazados internos y cinco millones de refugiados fuera del país. Casi tres millones de ellos están en Turquía. Un millón huyeron a Egipto, Irak o Jordania. Líbano, por su proximidad, es otro de los países que más está sufriendo el doloroso éxodo. Se ha convertido en el país con el ratio más alto de refugiados por habitante: 183 por cada 1.000. Una barbaridad.

Las autoridades manejan cálculos incluso más dramáticos. Aseguran que Líbano, con una población de 4,5 millones de personas, acoge a 1,5 millones de sirios, además de aproximadamente medio millón de palestinos. Beirut, la capital, es una de las zonas más afectadas, pero no la mayor. El valle del Bekaa, situado en la frontera con Siria, a escasamente 50 kilómetros de la capital, está sembrado de campos de refugiados (se contabilizan más de 1.300), la mayoría de ellos en unas condiciones muy precarias.

Solo unos pocos ellos disponen de módulos prefabricados, con cocina, luz y agua. La inmensa mayoría se limitan a barracones o tiendas de campaña instalados sobre grava y sin las mínimas condiciones humanas de vida. Los que pueden y consiguen un empleo precario, trabajan fuera en la agricultura o la construcción, los únicos sectores a los que tienen acceso los refugiados. El lujo de algunos restaurantes en la zona de Bar Elias, por ejemplo, contrasta drásticamente con la situación de los emigrantes forzados y, también, de la población local que se ha visto invadida por la huída forzosa de los sirios.

"A los niños les gusta el Barça, lo siguen por televisión y quieren ser como sus jugadores", asegura una profesora libanesa que aplica el método azulgrana

En este escenario, los niños y los adolescentes son las principales víctimas. "El 70% de los niños de 6 a 12 años que viven en estas condiciones no están escolarizados", asegura el catalán Josep Zapater, responsable de la oficina del ACNUR (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados) en la localidad de Zahlé, en el valle del Bekaa. "Los adolescentes tienen un escenario terrible. Deben ponerse a trabajar lo más pronto posible porque la familia debe pagar 200 dólares al año por el alojamiento. Además, tienen problemas de agresividad y de falta de autoestima. Los refugiados suele proceder de medios rurales y tradicionales, y los jóvenes no pueden reproducir aquí su sociedad patriarcal, y se sienten frustrados", explica Zapater.

DOS HORAS EN LA ESCUELA

El trabajo del gobierno libanés, de los organismos de las Naciones Unidas y de las oenegés apenas da abasto. El Ministerio de Educación libanés había conseguido escolarizar en el 2015 a casi 200.000 niños y jóvenes de 3 a 17 años del casi medio millón registrados como refugiados. En este panorama, cualquier ayuda es bienvenida.

Y aquí es donde recuperamos la historia de Nadine y Shayamaa y de su abrazo en la Chakib Arsalan School de Beirut, en el marco de sus dos horas semanales de deporte en las escuelas. Ellas, como sus compañeros Lyn, Saleh o Zeina, se benefician de un programa que la Fundació FC Barcelona ha implantado en el país para ayudar a fomentar la integración y la cohesión social. ¿Cómo se hace? A través de FutbolNet, un proyecto que pretende crear las condiciones favorables para la prevención y solución de conflictos a través del deporte como herramienta educativa. El balón como refugio.

"FutbolNet se inspiró en lo que sucedió en los años 90 en Colombia, cuando el defensa Andrés Escobar fue asesinado en Medellín días después de haberse marcado un autogol en un partido del Mundial de EEUU de 1994", explica Nicolàs Rubio, director de proyectos de la Fundació del Barça, 'més que una Fundació'. La violencia no es el camino. Al contrario, el deporte debe servir para tender puentes, no para dinamitarlos.

"Aquí juegan juntos libaneses, sirios, jordanos, palestinos... Y todos aprenden los valores del deporte"

FutbolNet es un programa ahora extendido a 50 países de cuatro continentes, ideado por el club azulgrana y que está dando resultados. "Los hemos evaluado en diversos países y realmente los resultados son impresionantes", afirma Mària Vallés, directora general de la Fundació desde hace casi un año. "Niños de las favelas de Río o de barrios marginales en México se han dado cuenta de una serie de valores y han dejado las pandillas. También se produce un descenso del absentismo escolar por la motivación que tienen de practicar deporte, o la reducción en conductas agresivas. Los niños aprenden a resolver los conflictos de una manera más pacífica".

Líbano es uno de los nuevos países en los que el Barça ha empezado a trabajar con esta metodología. A las seis escuelas públicas en Beirut se añaden otras 36 en las restantes cinco regiones del país, con un total de 4.000 niños beneficiados. Y todo ello, con 6 coordinadores y unos 80 profesores que reciben una formación de tres intensos días.

UN MÉTODO MEJORADO

"Hay mucha diferencia con el método que utilizábamos antes", reconoce Lara Haddad, profesora libanesa con 10 años de experiencia en la Al Ahmad Al Sabah School, un colegio público de Beirut financiado por capital de Kuwait que acoge a 1.300 alumnos, de los cuales 220 son sirios y 50 palestinos. "Ahora los niños lo deciden todo por sí mismos, marcan las reglas y luego evalúan el partido o la competición. Y les gusta mucho el Barça, lo siguen por televisión y quieren ser como sus jugadores", añade Lara. No hace falta ser del Barça, sin embargo, para disfrutar de estos beneficios. Casi la mitad de los alumnos levantan la mano entre risas cuando se les lanza una malévola pregunta: "¿Quién es del Madrid?" .

Los propios niños deciden las reglas y evalúan después su comportamiento y el del equipo rival

"Ahora tenemos más medios, más equipajes, más balones, y un método que promueve el respeto y el trabajo en equipo. Los niños saben que el Barça está detrás de esto, y los que son del Real Madrid lo aceptan también", asegura Saleh Zeatier, un atleta de 1.59 minutos en 800 metros que es uno de los dos profesores de educación física en la escuela Chakib Arsalan (la de Nadine y Shayamaa) que aplican el método FutbolNet. Zeatier reivindica más tiempo para desarrollar ese programa ("necesitaríamos sesiones de una hora y media"), pero su compañero Julien Nabhan valora los resultados: "Ayuda a integrar a comunidades, mentalidades, que no están habituada a convivir. Aquí juegan juntos niños y niñas libaneses, sirios, palestinos, bengalís, jordanos, lituanos… hasta africanos de Benín. Y aprenden los valores del deporte".

"Aquí conocen el sentido de la palabra respeto", abunda la coordinadora de las escuelas de Beirut, Hiam Chehade. "Los alumnos sienten que están comprometidos cuando hacen deporte, saben por qué lo hacen y juegan por algo. Cuando juegan, se les ve en la cara que son felices"

DOS NORMAS Y TRES FASES

"Los partidos de FutbolNet tiene dos normas –explica Nicolàs Rubio-. Se juegan sin árbitro y con equipos mixtos, lo que nos provoca algún problema en países como Irak y Arabia Saudí. Y tienen tres fases: antes del partido pactan ellos mismos las normas, durante el partido se autogestionan, con los monitores como mediadores, y después del partido se reúnen para evaluar el comportamiento de su equipo y del rival".

"Los niños pueden pactar normas como que deben jugar todos, que un gol vale doble si lo marca una chica o solo vale si ha tocado el balón todo el equipo", especifica Lara Haddad, encantada con la nueva actitud de sus alumnos.

Rola Ramadan, directora de la escuela Chakib Arsalan, valora los resultados entre los alumnos procedentes de Siria, que disponen de clases de refuerzo por la tarde: "Cuando llegan tienen algunos problemas, ya que no hablan francés. De entrada se les nota más agresivos, pero luego se adaptan bien y apenas hay absentismo. Eso sí, un 10% más o menos acaban dejando el colegio porque tienen que trabajar".

La filosofía de la fundación del Barça

Humildad, esfuerzo, ambición (bien entendida), respeto y trabajo en equipo forman el acrónimo HEART (corazón, en inglés) que es el alma que mueve la Fundació del Barça, entidad creada en 1994 para canalizar la reponsabilidad social del club. Desde entonces, con altibajos, ha crecido. En el 2016 contaba con un presupuesto de 13,5 millones de euros (dos los entrega directamente a Unicef) y quiere llegar a los 32 al final del actual Plan Estratégico, en el 2021. Se alimenta del 0,7% de los ingresos de explotación del club y del 0,5% de los jugadores y técnicos de las secciones profesionales. Busca alianzas con socios para ayudar a niños y jóvenes del mundo en tres líneas prioritarias: educación, prevención de la violencia y resolución pacífica de conflictos, y lucha contra la exclusión social y la discriminación.

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