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Última tarde con Bravo

El meta chileno se va al City mientras el Barça ultima el fichaje del holandés Cillesen por 13 millones de euros

Marcos López

Bravo abandona el terreno de juego en la primera parte despidiéndose de la grada de animación.

Bravo abandona el terreno de juego en la primera parte despidiéndose de la grada de animación. / JORDI COTRINA

Abandonó cuchicheando el Camp Nou. Iba haciéndolo con Piqué, después de saludar cariñosamente a Suárez, Alba, Messi... Era una despedida, por mucho que Claudio Bravo, que no ha dicho nada sobre su futuro en las últimas semanas, intentara disimular el dolor que le supone dejar el Barça. Se va al City, como anunció este diario, donde Guardiola le espera con los brazos abiertos, aunque le encantaría seguir siendo el guardián del templo azulgrana. Pero la compleja cohabitación con Ter Stegen le ha empujado a tomar una decisión. La edad (33 años del chileno, 24 del alemán) ha resultado también un factor fundamental.

Robert Fernández

SECRETARIO TÉCNICO BARÇA

Hay un principio de acuerdo con el City. Le ofrecimos la renovación a Bravo, pero vino esa oferta"

Pocos recuerdan que fue Andoni Zubizarreta quien diseñó, con un éxito tremendo, el delicado relevo de Valdés. Se iba Víctor y parecía, y con toda la razón del mundo , que se acababa el mundo. Hace dos años, el Barça escogió a dos porteros tremendamente ambiciosos y competitivos que han cohabitado de manera díficil.

Y el City, necesitado como anda de un meta que sepa leer el juego con los pies (a Hart, el símbolo de fútbol inglés, es como si le hablaran en otro idioma), está dispuesto a pagar 20 millones de euros por Bravo. "Nosotros te queremos, ¡Bravo quédate!", le gritó en varias ocasiones el Camp Nou intentando detener lo irremediable. Era tarde, demasiado tarde.

"Hay un principio de acuerdo con el City. Vino esa oferta y analizamos todo, le habíamos ofrecido la renovación. Pero antes de que se haga debe venir otro portero", ha confesado Robert Fernàndez, el secretario técnico azulgrana.

DOS GOLES EN CONTRA

Se le veía agitado en su lenguaje corporal. Ni siquiera la ovación del estadio cuando apareció para calentar le quitó ese dolor íntimo que anida. Además se marcha del Barcelona encajando dos goles, especialmente el primero donde no estuvo lúcido para repeler el potentísimo disparo de Rubén Castro. En el segundo, en cambio, también del mismo delantero bético, no tuvo margen de reacción.

Se va y sale ganando. Pero quizá no querría irse. Se va Bravo, un portero impecable en las dos Ligas (Zamora en la primera temporada), que no ha disfrutado  ni un solo minuto en la Liga de Campeones. Se va para ser el número uno sin que nadie le discuta. O le tosa.  Se va ganando más de lo que cobra en el Barcelona. Todos salen ganando en la operación. Hasta el club azulgrana que ya tiene escogido al sustituto del chileno. Es el meta holandés Cillessen (Ajax, 27 años), por quien el Barça pagaría 13 millones de euros. O sea, menos de lo que recibirá por Bravo.

Se marcha el chileno dejando una imagen de portero solvente y fiable. En la última tarde con Claudio dejó, más allá de los dos goles encajados, el legado de lo que ha sido. Y es. Y será. Por eso, lo quiere tanto Guardiola. Ante el Betis, realizó 16 pases con los pies. Acertó 15, cuatro de ellos largos, necesarios e imprescindibles para superar la presión rival. Así se entiende la exigencia de Guardiola en reunirse lo antes posible con el experto meta chileno, mientras Inglaterra se echa las manos a la cabeza por su decisión de prescindir de Hart. Pero el fútbol evoluciona tanto que es más valioso un portero que sabe usar los pies.