LA COPA DEL REY DE BALONCESTO 2021

El Barça de Jasikevicius buscará su primer título en otro clásico de Copa

El equipo azulgrana supera al Baskonia con Mirotic y Higgins como destacados y con una gran defensa (77-68) y se cruzará con el Madrid en la final

El azulgrana Kuric se eleva por encima de un grupo de jugadores para capturar un rebote

El azulgrana Kuric se eleva por encima de un grupo de jugadores para capturar un rebote / Juan Carlos Hidalgo / Efe

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El Barça y el Madrid pelearán este domingo por el primer título importante de la temporada. El clásico del baloncesto español volverá a repetirse en la final de la Copa del Rey en el Wizink Center (18.30, #Vamos), igual que en ocho de las últimas 10 ediciones. Entre los dos se reparten los últimos 11 títulos. Pero este será un pulso cargado de significado. El equipo azulgrana ha puesto en manos de Jasikevicius un ambicioso proyecto para volver a la cima. Este será su primer examen. El cuadro madridista defenderá título y lo hará en casa, decidido a no perder el paso y prolongar su hegemonía.

Le costó asegurar al Barça su plaza en la final gracias a la defensa, pero su victoria este sábado frente al Baskonia (77-68) no estuvo exenta de cierto componente agónico y lejos, desde luego, de la condición de favorito con la que llegó a la capital. Durante 30 minutos ofreció una imagen sólida el equipo azulgrana y llegó a dominar por 20 puntos, pero luego emborronó esa imagen al permitir al cuadro vitoriano acercarse hasta cuatro puntos (69-65) en el tramo final. “Es la falta de concentración del Barça”, se lamentó Jasikevicius. “Con todo el respeto para el Baskonia, que son un gran equipo, les he dicho a mis jugadores que se han puesto a pensar antes de tiempo en la final”.     

Pareció de entrada otro el Barça respecto al partido de cuartos de final, sobre todo a nivel defensivo, a pesar de  que de inicio cometió algunos errores, tres pérdidas de inicio y un par de canastas fáciles perdidas, que señalaron en especial a Pustovyi. Nada que ver, desde luego, con la desaparición mental que sufrió frente al Unicaja. El único aspecto que no pudo controlar el equipo de Jasikevicius fue el talento de Pierrià Henry, el base baskonista, autor de 13 de los 15 primeros puntos de su equipo, que dio réplica de forma individual al trabajo colectivo azulgrana, pero sin conseguir involucrar a sus compañeros, un defecto que a veces le acompaña.

Desconexión inesperada

Pero mientras el Barça fue capaz de recalcular su ruta y corregir errores, el Baskonia no consiguió encontrarse cómodo frente al despliegue físico de su rival, que se mostró totalmente hegemónico en la pelea por el rebote. El trabajo de Kuric, la intensidad de Bolmaro y el acierto en los triples de Mirotic y de Higgins hicieron que el juego del Barça subiera de nivel  y fuera creciendo en confianza, para conseguir las primeras brechas claras en el descanso (38-27), que se ampliaron en un visto y no visto tras la vuelta del vestuario, hasta los 17 puntos (44-27, m. 23), un margen que dejó muy tocado al equipo vitoriano. Durante todo el cuarto, el equipo de Ivanovic pareció grogi y, de la muñeca infalible de Abrines, desde el triple, el Barça llevó su ventaja hasta los 20 puntos para afrontar el último cuarto (67-47).

Pero con todo de cara, el equipo azulgrana fue incapaz de romper el encuentro. Al contrario. La desconexión que vivió el equipo azulgrana en esos instantes fue increíble. Con un Jekiri descomunal, que se adueñó de la dos zonas, tanto en ataque como en defensa, con Polonara y Henry respaldándole en la carga, el Baskonia fue capaz de firmar un parcial de 16-2, que le devolvió a la pelea para afrontar los últimos cinco minutos (69-63, m. 35), ante la desesperación de Jasikevicius, que se desgañitó desde la banda, y tuvo que parar un par de veces el partido para hacer reaccionar a sus jugadores. Un mate de Davies y cuatro tiros libres de Mirotic y Calathes devolvieron la sensatez al Barcelona, que acabó sellando su pase a la final. 

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