14 jul 2020

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LA LIGA ENDESA

El Barça arranca un triunfo de mínimos de la pista de Estudiantes

El equipo de Pesic se mantiene líder pero sufrió la lesión de Delaney (67-74)

Luis Mendiola

Cory Higgins entra a canasta en presencia de dos jugadores estudiantiles

Cory Higgins entra a canasta en presencia de dos jugadores estudiantiles / VÍCTOR LERENA (EFE)

El Barça volvió a vivir sobre el alambre en su visita al Estudiantes. Venció, sencillamente, en el Wizink Center por el desequilibrado balance de recursos entre el líder y el vicecolista de la Liga (67-74) y eso le mantiene en el liderato. Pero como varias victorias más logradas esta temporada, resultó un triunfo sin brillantez, conseguido al límite de sus fuerzas, y que además dejó un preocupante balance en la enfermería. Delaney abandonó la cancha cojeando en el segundo cuarto y ya no volvió a la cancha. Hanga se lesionó el tobillo derecho durante el tercer periodo, aunque regresó en el tramo final.   

Pesic se refirió al desgaste de sus hombres para justificar la discreta imagen de los azulgranas. “Para jugar hoy contra Estudiantes de la forma en la que ha jugado, hacen falta más piernas que cabeza. Venimos de cuatro partidos y vamos al límite. Así que felicito a mis jugadores por el esfuerzo que han hecho”, explicó.

Sin rotaciones

En la imagen que ofreció el Barça, sin embargo, la palabra cansancio suena más bien a excusa. Con un banquillo profundo como el que cuenta, Pesic tiene la posibilidad de hacer rotaciones y dar descanso a sus hombres. Pero el técnico serbio no parece dispuesto a hacer demasiadas concesiones. Pustovoyi y Bolmaro se quedaron fuera de la convocatoria. Roland Smits siguió el encuentro contra el Estudiantes desde el banquillo sin tener ni un solo minuto . Y solo Pau Ribas saltó a cancha (10 minutos), aunque obligado por los problemas físicos de los dos bases. En cambio, Mirotic (26 minutos) o Higgins (23) estuvieron más de lo necesario porque el partido nació torcido para el Barça por su falta de intensidad y energía. Y hasta el final del tercer cuarto (52-55) no consiguió cambiar la tendencia, poco antes de que Tomic recibiera una técnica por protestar un golpe en el labio que le hizo sangrar y se rasgó la camiseta como protesta.  

Metido en la pelea por evitar el descenso, el Estudiantes, ahora en manos de Javi Zamora, se vació físicamente, jugó con una enorme agresividad,  no permitió ni una sola canasta cómoda, aunque fuera a costa de conceder tiros libres, y discutió la pelea por el rebote con un Barça que no tenía demasiadas ganas, ni fuerzas tampoco, de ponerse el mono de trabajo.

No le quedó más remedio cuando llegó a verse 11 puntos bajo y comprobó que los estudiantiles aparecían inspirados desde el triple. Pero eso llegó después de una decepcionante primera parte (35-28) que alimentó la esperanza de los madrileños. Luego, Mirotic se puso manos a la obra. También Hanga y Abrines, y todo cambió de color para los barcelonistas, que lograron evitarse las angustias de un marcador apretado en los últimos minutos.