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JUICIO EN LA AUDIENCIA DE BARCELONA

Un mosso admite haber grabado a 17 agentes en el vestuario de una comisaría

El policía afirma que está arrepentido, mientras las víctimas sostienen que se sienten traicionadas

La fiscalía reclama cuatro años de cárcel y la defensa pide como máximo siete meses de prisión

J. G. Albalat

Juicio a un mosso por espiar a sus compañeras con una cámara en el vestuario femenino de una comisaría.

Juicio a un mosso por espiar a sus compañeras con una cámara en el vestuario femenino de una comisaría. / RICARD CUGAT

"No lo podré justificar nunca. Me arrepiento totalmente", ha confesado este miércoles Ivan Pérez, un mosso d'esquadra acusado de grabar a 17 compañeras mientras se cambiaban en el vestuario femenino de una comisaría de Badalona entre diciembre del 2014 y julio del 2015.  El juicio contra él ha quedado visto para sentencia en la Audiencia de Barcelona.

La fiscalía ha reclamado una pena de cuatro años de cárcel y 24 meses de multa, así como la inhabilitación por el tiempo de condena y una indemnización de 10.000 euros para cada víctima. La defensa ha pedido la absolución o alternativamente siete meses y 15 días, más una pequeña multa, al entender que se debe aplicarse las atenuantes de confesión y de reparación del daño. El abogado del mosso, Oriol Rusca, ha recalcado que el agente ha depositado  68.000 euros para compensar a las afectadas.

Las víctimas han asegurado en la vista que se sienten traicionadas y afectadas por lo ocurrido, sobre todo porque, en algunos casos, el acusado Ivan Pérez era amigo o porque eran compañeros desde hacía años. "Me hizo sentir desprotegida. En un vestuario, en mi lugar de trabajo que es una comisaría", ha declarado una de las mossas afectadas. Todas han expresado que no volverían nunca a trabajar con él. De ahí que soliciten no solo más pena de cárcel, sino su inhabilitación total. Es decir, que deje de ser mosso. Cada una de ellas ha recalcado ante el tribunal que se reconocen en las imágenes.

"Me sentí traicionada. Había compartido patrulla con él. Me preocupaba el uso de las imágenes y lo que había grabado. Durante unas semana estuve mal", ha relatado una agente. Al descubrirse la cámara y publicarse la noticia en la prensa, las policías perjudicadas se vieron sometidas a preguntas de su entorno, así como a "chismorreos", ha dicho una, de algunos compañeros que las tildaron de "peseteras". "Era una persona que consideraba amiga y por eso me ha dolido más", ha insistido una de las agentes grabadas. Otra ha asegurado que el suceso le afectó mucho porque había vuelto a trabajar tocada desde el punto de vista psicológico tras haber superado un cáncer.

Menoscabar la intimidad

La acusación pública sostiene que el agente colocó en los bancos del vestuario femenino una pequeña cámara, que ocultó en una bolsa de deporte, para "menoscabar la intimidad de sus compañeras, y sin el conocimiento ni consentimiento de las mismas".

"Estaba pasando por un periodo personal muy complicado. Me indigno yo mismo. Me está llevando a un clavario tanto personal como profesional. Me arrepiento toralmente", ha dicho Ivan Pérez nada más empezar el juicio. Después explicó que estaba casado, tenía hijos y que su expediente profesional estaba límpio hasta entonces. Según ha relatado una de las víctimas, el día en que fue descubierta la cámara, oyó como el acusado decía: "Me he hundido la vida".

A través de la cámara, se grabaron imágenes de las agentes mientras "se cambiaban de ropa, pudiendo observarse a algunas de ellas en dichas imágenes en ropa interior y mostrando diversas partes de su anatomía corporal". Algunas de las policías han asegurado que en la grabación salían en ropa interior e, incluso, una ha explicado que ella aparece desnuda abadonando la ducha, aunque solo se le ve partes del cuerpo.   

La tarjeta de memoria de la cámara que intervinieron contenía 45 archivos de imagen del vestuario femenino, 18 de los cuales mostraban a las agentes mientras se cambiaban. En la casa del acusado también hallaron un vídeo grabado con un móvil con imágenes de diversas agentes de los Mossos mientras se cambiaban de ropa en el mismo vestuario. Las escenas no fueron distribuidas.