03 jul 2020

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ENTREVISTA

António Lobo Antunes, escritor: «Vivir es negociar con la muerte»

Monstruo sagrado de las letras portuguesas, es un monte Everest para el lector

Publica 'Mi nombre es Legión' (Mondadori)

ELENA HEVIA
BARCELONA

–Esta es su primera novela tras la detección de un cáncer. Es justo que se la haya dedicado a un médico, Henrique Bicha Castelo.

–Es un gran amigo y el cirujano que me salvó la vida.

¿Tuvo miedo?

--No me dio tiempo a tenerlo. Me dicen que estoy curado. Por suerte no hubo metástasis.

–¿La enfermedad ha afectado a su forma de escribir?

–Más bien a mis hábitos. Ahora me gusta disfrutar del sol, de las pequeñas cosas. De pronto, todo se volvió milagroso: como estar aquí sentado respondiendo a una entrevista.  Las cosas que antes te parecían importantes ahora son ridículas.

–Deme algún ejemplo.

–Los premios, por ejemplo. Ese Nobel por el que me preguntan en todas las entrevistas. Vivir es negociar con la muerte. Ahora he aprendido a hacerlo con tranquilidad.

–Y sin embargo, la muerte es el gran tema de sus novelas.

–¿Lo cree así? No lo sé. Yo quería poner todo en ellas. Muerte y vida. Porque un sentimiento no se comprende sin su contrario. Además no creo que lo que yo hago sean novelas.

–¿Cómo las llamaría? ¿Quizá oratorios, con todas esas voces marcadas por el dolor?

–Puede ser. Yo las llamo libros.

–¿Su forma de escribir es una lucha contra el lenguaje?

–No sé si en contra o a favor, pero sí es cierto que mi gran preocupación es la lengua. Fíjese en El viejo y el mar: un pescador sale al mar y los peces se comen su captura. O Ana Karenina, una mujer que se aburre en su matrimonio, tiene un amante y se mata. La historia siempre es banal, lo que importa es cómo se cuenta.

–Usted no se lo pone fácil al lector.

–Lo que ocurre es que estás intentado traducir en palabras cosas que son anteriores a las palabras. Y es un reto imposible. Mis primeros libros tenían un plan detallado, ahora me dejo llevar.

–Y son las propias palabras, esos monólogos interiores tan característicos de su escritura, las que le transportan.

–Así es. Mi próximo libro, que saldrá en octubre en Portugal, se llama Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar, un verso de una canción antigua. Pues bien, toda la novela ha surgido de esa frase. A veces creo que es mi mano la que escribe, como si fuera un organismo autónomo.

–Mi nombre es Legión sigue las vidas terribles de ocho jóvenes delincuentes. Habla usted de una realidad bastante desoladora.

–Portugal se ha convertido en un lugar de emigración. Gente de los países del Este, brasileños, africanos con la sensación de no pertenecer a ningún sitio . No tienen futuro.

–Tiene usted un nieto. ¿Ha pensado alguna vez qué clase de futuro queda para él? 

–No suelo hacerme esas preguntas.

–¿Ni siquiera tras haber vivido la experiencia de la guerra de Angola?

–Quizá la violencia de Mi nombre es Legión sea un reflejo de aquella. Fue como el Vietnam de los pobres. Los soldados norteamericanos tenían permisos. Nosotros no nos movíamos de allí. Y éramos muy jóvenes, apenas 18 años.

–Llegó usted a anunciar que dejaba la escritura.

–Sí, lo dije pero desde que era un niño no he hecho otra cosa más que escribir. Ahora solo sé que el próximo 20 de febrero empezaré mi próximo libro. Suelo darme un plazo largo para hacerme a la idea y convocar el miedo a desilusionar a los lectores. Quizá en el futuro siga escribiendo sin intención de publicar. Así era al principio, una actividad secreta, escribía solo para mí. Hasta que, tras muchos rechazos, un editor decidió apostar por mis libros y empecé esta carrera de Julio Iglesias.

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