Las alternativas al desabastecimiento

Salvar la Navidad: la carrera contrarreloj de las empresas

  • La falta de materias primas golpea de lleno a las compañías, que apenas han podido resarcirse del covid.

  • Las soluciones son complejas y muchas pasan por el acopio desesperado de productos

Trabajos de envasado en la fábrica de turrones Hijos de Manuel Picó, en Xixona.

Trabajos de envasado en la fábrica de turrones Hijos de Manuel Picó, en Xixona. / Juani Ruz

13
Se lee en minutos
J. Cuenca / L. Graña / M. Vilaplana / E. López

Ahora que España empezaba a despertar de la pesadilla del coronavirus, otra pandemia se extiende por el mundo. Empezó de forma silenciosa, pero ya infecta a todo el tejido productivo mundial. Es la crisis de los suministros, que tiene en vilo a los empresarios de casi todos los sectores y amenaza a los ciudadanos con vivir lo nunca visto: el desabastecimiento. Y a las puertas de la Navidad, el período de mayor consumo del año.

La situación es tal que las empresas no tienen en este momento como principal objetivo vender, sino comprar. Proveerse de materias primas y bienes intermedios para mantener la actividad. Y no lo tienen nada fácil porque, tras el parón generalizado por el covid, a las cadenas de valor mundiales les está costando un mundo volver a sus engranajes anteriores a 2020. Además, la reactivación y el impulso al consumo con mucho ahorro acumulado han provocado una imprevista y fenomenal subida de la demanda. Falta de todo, desde semillas para plantar cereales a maderas para fabricar muebles. Y barcos y contenedores que los transporten. La consecuencia es que los precios se están disparando, como prueba la subida del 5,5% de la inflación en el último mes. Todo ello agravado por los costes de la energía. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

El director del Observatorio de Economía Internacional de la Universitat de València, Vicente Pallardó, asegura que buena parte de los problemas que estamos padeciendo vienen de atrás. "Eran factores de la globalización que estaban cogidos con hilo y la pandemia lo ha reventado", afirma. Uno de ellos es el llamado ‘just in time’, que implica la reducción a la mínima expresión de los stocks tanto por parte de productores como distribuidores para ahorrar costes: "Cualquier disrupción, como la del barco que bloqueó el canal de Suez, produce el colapso en muchas fábricas".

Otro factor que venía de lejos y ahora ha estallado es la dependencia de Taiwan y Corea del Sur en la producción de microchips, cuyo consumo ha crecido de forma muy relevante durante el covid por la mayor demanda de ocio (videojuegos) y ordenadores (teletrabajo). Por si todo esto no fuera suficiente, la concentración de navieras en los años previos al coronavirus produjo una reducción de barcos "porque la rentabilidad era escasa. La recuperación ha sido más rápida de lo previsto y ahora faltan barcos y contenedores".

Noticias relacionadas

Otro problema, este más actual, se deriva de la transición a la economía verde, que reclama materias primas como el litio o el cobalto que hasta ahora eran de uso marginal: "Está por ver de dónde sacaremos las cantidades necesarias". Por último, el gas natural se ha encarecido y ha provocado el alza de precios de la luz. Ha sido así porque Asia acaparó mucha producción el último invierno por las frías temperaturas que padeció, porque "se pide sustituir el carbón y eso se hace con gas natural y por factores geopolíticos: Rusia no eleva el suministro pactado si no se abre el gasoducto con Alemania que elude Ucrania». Pallardó cree que en la segunda mitad de 2022 «se puede recuperar cierta normalidad".

Así están respondiendo las empresas a esa compleja coyuntura:

Hogar: comprar como única salida


El sector del hábitat es uno de los que está viviendo una explosión de actividad en estos meses postcovid. Tanto confinamiento y tanto ahorro han llevado a las familias a rehabilitar casas, comprar segundas residencias y renovar mobiliario. El presidente de la patronal valenciana del mueble y la madera, Alejandro Bermejo, propietario de la firma maderera Molduras Alto Turia, afirma que los empresarios "estamos en la situación paradójica de tener que preocuparnos más por las compras que por las ventas y tenemos que hacerlo al precio que nos ofrecen". Y no ve alternativas más que tratar de proveerse para mantener la actividad y trasladar el precio al cliente.

Càndid Penalba, propietario de Cotoblau, una empresa especializada en textiles para el hogar, compra sobre todo en Asia las fibras e hilos con los que fabrica sus productos, singularmente complementos para camas que vende, entre otros, a Ikea. Pero lo tiene muy complicado por el colapso en los puertos y el alza de los costes de transporte provocados por la "sobredemanda".

"Está costando poner en marcha la cadena de valor. En los primeros meses de la pandemia, nosotros mismos redujimos a la mínima la producción porque estábamos asustados con la parálisis de la demanda mundial", recuerda. Con una facturación de 31 millones de euros en 2020 y 250 trabajadores, Cotoblau "no puede parar", así que la única alternativa pasa por "asegurar los suministros pagando lo que piden y subir precios a la clientela". Si antes se aprovisionaba con la vista puesta a dos meses, ahora lo hace a seis. La materia prima le llega, pero "con recortes" y muy cara. Explica que los transitarios tienen un servicio ‘premium’ que agiliza la carga y transporte. En agosto, ya "desesperado, pagué 15.000 dólares por cada uno de los cinco contenedores que compré". El año pasado eran 1.800.

Para Vicente Folgado, el principal problema es que las navieras están optando por rutas más rentables que las que pasan por África, de donde procede la mayor parte de la madera que utiliza para producir tableros para interiorismo, decoración u obra civil. Por tanto, el producto llega con "menos regularidad". Además, los productores africanos "van al día para no tener stock en los puertos". La única solución para Tableros Folgado, una firma con 7 millones de ventas y 50 empleados, es "comprar mucho más que antes y tener más materia prima almacenada".

Pero no es fácil y "hay pedidos que no sabemos cómo los serviremos ni cuándo". No sólo pasa con las maderas. También con resinas y colas. Por ejemplo, un aditivo que esta firma utiliza para hacer colas más resistentes es de difícil consecución porque se produce con residuos del queroseno de los aviones y sufren por las restricciones a los vuelos durante la pandemia.

Renovables: estrechez por el silicio

Las empresas de energías renovables padecen una subida de relieve en algunas de las materias primas que utilizan . Es el caso, en las fotovoltaicas como Valfortec, del silicio para las placas solares -que además se fabrican en exclusiva en China, con un alza del 50% en los costes-, del hierro para las estructuras y del cobre para las instalaciones. Su propietario, Fidel Roig, añade otro factor: las restricciones que el gobierno de Pekín está imponiendo en el consumo energético para hacer frente al cambio climático, lo que ha reducido la producción.

Este empresario, cuya firma emplea a 350 personas y factura 50 millones, no tiene en estos momentos otro objetivo prioritario que proveerse de materias primas y bienes intermedios. La ventaja es que tiene plantas en Chile, Japón y España, "lo que nos da más capacidad para proveernos". Hasta ahora no ha tenido serios problemas, "porque nos adelantamos gracias a la información que nos facilitaban los fabricantes", pero augura un desabastecimiento "importante" en 2022.


Agricultura: cuando hay que dejar de plantar

Al productor murciano de cítricos Pedro Gomáriz la falta de suministros le torpedea desde casi todas las direcciones. Padece escasez de fertilizantes, sobre todo abonos minerales, hierro para invernaderos y vallado de campo y cartón y plástico para transportar y vender limones y pomelos. Y las soluciones son también escasas y se resumen en las complicadas placas solares para batallar contra el alza del coste energético y complementar los fertilizantes con abonos orgánicos.

También en hacer acopio en la medida de lo posible, por los robos y los costes de almacenaje. Augura que los efectos se verán en la próxima campaña, con un descenso de producción por el agotamiento de las tierras. Ya se detecta la falta de plantones y semillas en hortalizas y cereales y la única salida puede ser plantar menos.


Modelos de calzado de la empresa Wonders, en Elche.

/ Matías Segarra

Pesca: de cuánto vale a cuánto tienes

En la industria de la transformación pesquera, con una competencia global, el precio que se ofrece al cliente final es determinante para seguir en el mercado. De ahí los bajos márgenes del sector, y que la gran distribución haya utilizado la conserva, por ejemplo, como producto reclamo. Esto ha cambiado ahora. "El precio ya no es lo principal, se ha convertido en accesorio. Ahora, en vez de preguntarte cuánto vale una mercancía, el cliente lo que quiere saber es cuánta cantidad tienes", resume el CEO de Congelados Maravilla, Giuseppe Mellino.

"Lo fundamental es tener producto, es lo complicado de verdad, el cliente ha asumido que tiene que pagar más por él". Porque hay poco, el que se importa tarda en llegar por el atasco logístico y escasean productos para embalaje, como cartones y plásticos. Si un contenedor de China costaba 3.500 dólares antes del covid, ahora supera holgadamente los 12.000; si para un pedido de 10.000 cajas el proveedor tardaba dos semanas en servirlas, hoy es imposible conseguirlas antes de dos meses.

"Es fundamental la anticipación en las compras, pero no podemos luchar contra los fletes o el atasco en la cadena de suministro". Congelados Maravilla adquiere pulpo en Mauritania y Gambia, y tiene en Italia su principal mercado. Facturará 60 millones de euros en 2021, tras un incremento interanual superior al 20%.

Turrón: el valor de la proximidad

Las empresas turroneras, en especial las pertenecientes a la denominación de origen Alicante y Jijona, trabajan con productos de proximidad, y eso se ha convertido en una enorme ventaja en un momento como este. Un ejemplo lo constituye la compañía Almendra y Miel, con 260 trabajadores y 20 millones de facturación anual, con sede en Xixona, donde produce turrones de marcas como El Lobo y 1880.

Su directora de marketing, Isabel Sirvent, destaca que sus principales materias primas, la almendra y la miel, proceden de proveedores de cercanía, lo que les ha permitido evitar los incrementos de los precios del transporte. También el cartón y el plástico de los envases son del vecino municipio de Ibi, y aunque los costes en este caso sí que han subido, "no tanto como si los tuviéramos que adquirir más lejos".

Lo mismo sucede en Turrones Hijos de Manuel Picó, del mismo municipio, que tiene en la artesanía y la calidad su principal reclamo para el mercado. El gerente, Manuel López, afirma que también trabaja con agricultores locales, así como con proveedores de proximidad en el caso de los envases, por lo que "no hemos tenido ninguna carencia de materias primas".

Calzado: participar en una subasta


El sector del calzado tiene una gran dependencia de China tanto en lo que respecta a componentes como a producto acabado, por lo que está siendo uno de las más afectados en esta crisis de materias primas que se ha desatado. La empresa J’Hayber está viviendo las dos caras de la moneda.

Su gerente, Rafael Bernabeu, destaca que en la fábrica situada en Elche no están teniendo problemas de aprovisionamiento, "dado que elaboramos un producto que se hace de la misma forma y con los mismos materiales de hace 50 años". Otra cosa es lo que sucede en los centros de producción de Asia, donde, señala, "se ha producido un auténtico colapso de falta de materiales que propicia retrasos de varias semanas".

Y todo ello, además, con unos costes disparados, tanto los de materias como plásticos o pieles, como los de los fletes de contenedores, que han multiplicado su precio por diez. "Al final -subraya- no queda otra que pujar en una subasta de precios para lograr que te sirvan".

Mejor lo están teniendo en la empresa Wonders, que trabaja con proveedores de la propia zona. Su director, Francisco Oliver, indica: "Notamos un ligero incremento de precios en las materias, pero de esta forma tenemos más controlada la cadena de suministros".

Instalaciones de la empresa juguetera Injusa, en el municipio alicantino de Ibi.

/ Juani Ruz

Juguete: abastecerse con antelación


El juguete es un sector muy estacional, pero lo que históricamente ha supuesto una rémora, en esta ocasión se ha convertido en una ventaja, dado que han podido trabajar con más margen de tiempo y abastecerse de las materias primas necesarias con antelación.

Este es el caso de Injusa, empresa de vehículos eléctricos ubicada en Ibi, cuyo gerente, Luis Berbegal, subraya que "gracias a la previsión, hemos podido fabricar con normalidad para llegar a tiempo a los mercados". Eso sí, haciendo frente al encarecimiento de los plásticos, cuyo precio se ha triplicado, y también al de los contenedores. El problema va a estar en las reposiciones de los artículos de mayor éxito y que precisen de componentes que sólo se fabrican en Asia, dado que probablemente no se podrán servir.

Algo parecido sucede en la fábrica de muñecas y artículos de puericultura Miniland, situada en Onil. Su CEO, Rafael Rivas, destaca que "hemos trabajado a seis meses vista, pagando por adelantado y acumulando un stock más grande que en años anteriores, pero eso sólo lo pueden hacer las empresas con suficiente músculo financiero". También, añade, han tenido que cambiar de proveedores, en este caso de componentes textiles, "que antes llegaban de Asia y ahora lo hacen desde Turquía".

Tecnología: cuánto me puedes enviar


Los productos tecnológicos de más éxito comercial sufren la crisis internacional de la cadena de suministro de productos y de la falta de chips. El teléfono móvil es el principal objeto de deseo tecnológico que se encuentra en el centro del círculo vicioso de alta demanda y escasa oferta que se ha acelerado desde hace un par de meses.

Julian Balerdi, responsable de comercio electrónico de Dominion Global, matriz de The Phone House, define la situación como un cambio radical en las relaciones entre distribución y fabricantes que ejemplifica claramente los efectos de una crisis de calado internacional. "Desde hace dos o tres meses en vez de poder decir mándame 5.000 unidades de tal o cual producto, la conversación ha cambiado y se ha dado la vuelta. La pregunta es cuánto me puedes enviar o cuánto te queda de tal producto. Sí hemos notado que la demanda actual es muy superior a la oferta", explica.

Desde la perspectiva de The Phone House, la situación es generalizada aunque con efectos más acusados en los productos de más demanda. Uno de los casos más llamativos es el del iPhone 13 para el que el desajuste entre oferta y demanda es más evidente y las listas de espera proliferan. La misma Apple ya reconoció que la falta de suministro de móviles le supuso dejar de ingresar unos 6.000 millones de dólares en el tercer trimestre de este año.

La salida a esta situación de dependencia de determinados productos y proveedores la están esquivando las firmas mediante la diversificación de la oferta en la web y en los servicios ofrecidos. Así, Balerdi reconoce que en el caso de The Phone House y sus más de 450 tiendas, pretenden ser "menos phone y más house", con más servicios para el hogar como seguros, suministros o otros tipos de productos vendidos por terceros (por lo que se han aliado con Mirakl para el desarrollo de su comercio electrónico).

Por su parte, la estrategia seguida por Mediamarkt para compensar riesgos ha sido adelantar las compras. Si antes se compraba con entre ocho o 10 semanas de anticipación ahora esa anticipación ha pasado a ser de entre 20 y 25 semanas.

Temas

Empresas