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TECNOLOGÍA AUDIOVISUAL

Los satélites también son 'verdes'

Los nuevos ingenios se lanzan en cohetes reciclabes y sustituyen combustible sólido por electricidad

Manuel de Luna

satelite comunicaciones televisión ses astra

Imagen del nuevo satélite de comunicaciones SES-14, con las placas solares que le permiten energía eléctrica para su funcionamiento.  / periodico

Colgados sobre nuestras cabezas, a unos 36.000 kilómetros de altura, los satélites de comunicaciones son unos ingenios fascinantes que, solo en el campo de la televisión, nos permiten disfrutar en directo con el Tour de Francia, o ver si llueve, o no, en Nueva Zelanda. Pero sus indudables ventajas tienen contrapartidas: contaminan mucho y están llenando de muchísima  basura espacial todo el espacio que rodea la Tierra, que no es infinito. Conscientes de esta realidad tan políticamente incorrecta, los satélites de nueva generación están siendo diseñados para ser mucho más eficientes y, por tanto, menos contaminantes.

Así, este 2017 pasará a la historia como el año en el que los satélites empezaron a teñirse de verde, al lanzarse los primeros que sustituyen  parte del contaminante carburante químico por la límpia propulsión eléctrica y, lo que es más fascinante, con cohetes/lanzadera reutilizables, y que no se quedan ensuciando el espacio.  

"En los más de 30 años que llevamos lanzando satélites de comunicaciones, nunca se ha dejado de innovar y mejorar el servicio", explica Luis Sahún, director general en España de SES/Astra, la primera potencia mundial en satélites de comunicaciones. Sahún asegura que el salto que va a vivir este mercado a partir de este año será espectacular.

"En el campo de los satélites geoestacionarios, situados a 36.000 kilómetros de altitud, acabamos de lanzar el SES-12, primero de la nueva generación de HDS, que incorporan procesadores digitales, que permiten una mayor flexibilidad y reorientar focos de cobertura  sobre la tierra -explica Sahún-. Pero también incorpora un revolucionario sistema de propulsión eléctrica, que permite ahorrar muchísimo en el tradicional sistema de carburante químico".

Según el directivo de SES, la gran ventaja de sustituir electricidad por carburante convencional es, además del indudable beneficio ecológico, el peso de carga. "De las habituales 5,5 toneladas pasamos a 3 o 4 toneladas, lo que significa un ahorro que ronda el 40%, que se puede aprovechar para más carga útil", apunta Sahún, quien resalta la gran eficiencia (de recarga eléctrica) que se ha conseguido con los paneles solares que incorporan este nueva gama de satélites.

COHETES RECICLABLES

La segunda gran revolución ecológica que ha llegado son los cohetes reutilizables, una posibilidad que hasta hace bien poco era pura ciencia ficción y que ahora abre campos que van más allá de colgar un satélite de tele: llegar a Marte.

El cohete reutilizable fue una realidad -tras muchas pruebas y varios fracasos- hace un par de años con SpaceX, empresa estadounidense creada por el visonario Elon Musk (creador de Pay-Pal y de la fábrica de coches eléctricos Tesla). Este grupo aeronáutico lanzó un cohete Falcon9, que llegó al espacio exterior, y luego regresó a la Tierra aterrizando en una plataforma en medio del Pacífico (por seguridad), que se bautizó, claro está, 'Of course I Still Love You' ('Por supuesto que todavía te amo".

Y una de las primeras empresas que apostó (y se la jugó) con este innovador sistema fue SES: el pasado mes de marzo utilizó un Falcon9 para lanzar su satélite SES10 (que cubre Latinoamérica). Al margen de 'pensar en verde', existen también poderosas razones crematísticas: "Son lanzamientos que cuestan entre 30 y 40 millones de dólares menos", explica Sahún.

CON RETROPOPULSORES

"Con la entrada de SpaceX cambia totalmente el panorama del sector -asegura Sahún-, porque la reutilización (Musk asegura que se pueden reutilizar ¡hasta 20 veces! el mismo cohete) bajan los precios mucho, permite fabricar y lanzar más deprisa y, claro, abre un nuevo frente de gran competencia entre las empresas del sector", explica el directivo de SES/Astra, quien adelanta que el SES14 se lanzará antes de que acabe este año con un Falcon9 desde Cabo Cañaveral (Florida, EEUU).

Según explica Sahún, el cohete Falcon9 lanzará el satélite SES14 al espacio y, tras perder su primera fase de ignición, lo dejará en una órbita cercana a la que tiene asignada para emitir. Entonces, la segunda fase del cohete, que habrá alcanzado cerca de los 40.000 kilómetros de altitud, 'caerá' de nuevo sobre la Tierra a 2.900 millas por hora. "Para esta fase, el coheter tiene unos retropopulsores que harán que su velocidad de caída se reduzca hasta las 4,5 millas por hora, que es la velocidad con la que se posará, de pie, sobre la plataforma", explica Sahún, quien apunta que la idea es que pronto se pose en el mismo punto donde fue lanzado en tierra firme.

"Y este mismo cohete quieren que pueda ser lanzado de nuevo 24 horas después de aterrizar, pero aún están lejos de esto... De momento, tardan un año", reconoce Sahún, para quien este es un detalle  nímio frente a la gran ventaja: un lanzamiento con un Falcon9 supone un desembolso de unos 62 millones de dólares, y 200.000 dólares volver a prepararlo para la reutilización. El lanzamiento en un cohete convencional son más de 100 millones de dólares.

El 5G y la UHD, en el aire

Al margen de su 'revolución ecológica', los satélites de comunicaciones tienen ante sí un futuro inmediato muy prometedor, ante la inminente llegada de dos tecnologías que auguran otra revolución: la implantación del 5G y la consolidación de la ultra alta definición (UHD).

"El sistema 5G para telefonía móvil necesita muchísimo ancho de banda, y consideramos que ni la fibra óptica ni las ondas hertzianas permiten cubrir toda la demanda, por lo que consideramos que el satélite será clave para el desarrollo de esta tecnología", asegura Sahún, que es igual de optimista para su sector con respecto a la UHD.

"En el 2019 se calcula que se venderán 74 millones de televisores UHD, y que 240 millones de hogares ya tengan acceso a esta tecnología. Y en el 2025 ya emitirán unos mil canales en UHD, con más de 200 de estos en Europa", enumera Sahún quien, ante estos números, tiene claro que el satélite es lo que mejor puede gestionar esta tecnología audiovisual, que también 'consume' mucho ancho de banda.

Y aún consumirá más en breve, ante las inminentes innovaciones que la UHD tiene a punto: el próximo estándar, denominado HDRpermitirá una velocidad de refresco de 120 fotogramas por segundo, cuando la actual tecnología TDT (televisión digital terrestre) está en 50 fotogramas por segundo. "El futuro de la UHD está en el satélite", vaticina Luis Sahún.  

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