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Bajar la velocidad fuera de las autopistas, clave para reducir las muertes en la carretera

Manuel Vilaseró

Accidente de moto en la Arrabassada

Un accidente de moto en la Arrabassada. / ÓSCAR HERNANDEZ

El nuevo director de Tráfico, Gregorio Serrano, ha apuntado algunas pistas sobre las medidas que tomará para atajar el aumento de la siniestralidad, aunque en la mayor parte de los casos se ha remitido al consenso que se alcance con el resto de “los partidos políticos y las víctimas de los accidentes de tráfico”, que llevan tiempo haciendo propuestas.  

ACTUAR EN LAS VÍAS DONDE SE REGISTRAN EL 75% DE LOS FALLECIDOS

Si hay una medida en la que los dos anteriores directores de tráfico estaban de acuerdo en que es clave, es la reducción de los límites de velocidad en las carreteras convencionales, donde se registran el 75% de los fallecidos.

Pere Navarro dejó listo un borrador de nuevo reglamento en el 2011 en el que el máximo pasaba de 100 a entre 70 y 90 en función del tipo de vía. Respetando esta propuesta, su sucesora, María Seguí, introdujo una serie de cambios en el borrador pero no consiguió aprobarlo en cuatro años.

Uno de los cambios que introdujo, por imposición del ministro, fue el aumento a 130 km/h del límite de velocidad en algunos tramos de autopistas. Serrano no se ha pronunciado sobre ninguna de las dos opciones, a la espera de alcanzar un consenso sobre ellas. 

MODERNIZAR EL PARQUE MÓVIL Y LAS CARRETERAS

La larga crisis ha convertido en casi obsoletos muchos de los vehículos que circulan por las carreteras, mientras que el mantenimiento de estas ha caído en picado. Ambas cuestiones afectan directamente a la seguridad vial pero se escapan de las competencias de la Dirección General de Tráfico (DGT). Es por esta razón que algunos expertos, como Ramon Ledesma, asesor de Pons Seguridad Vial, creen que ya ha llegado el momento de elevar la categoría del organismo a secretaria de Estado para que pueda tener más autoridad frente al resto del Ejecutivo y otras administraciones.

Dentro del plan anunciado por Serrano se incluye la confección de “planes interministeriales con Fomento, Industria, Sanidad, Educación y Empleo”, así como acuerdos con la Federación Española de Municipios y Provincias y las autonomías.  

CASTIGAR LAS IMPRUDENCIAS MORTALES

A la falta de iniciativas de la DGT en la anterior legislatura, se han sumado algunas reformas que en su momento pasaron casi desapercibidas que han supuesto un retroceso en la persecución de las conductas imprudentes al volante.

Es el caso de la supresión de las faltas en la última reforma del Código Penal. Este cambio ha dejado sin reproche penal ni de ningún tipo a aquellos conductores que por una imprudencia que un juez puede estimar como leve causan la muerte o lesiones graves a un tercero, como ha puesto de relieve la campaña de recogida de firmas protagonizada por Anna González, la viuda de un ciclista atropellado por un camionero. El ministro de Justicia, Rafael Català, se ha mostrado dispuesto a volver a reformar el Código Penal para evitarlo.

MEJORAR EL RECICLAJE SIN SUBIR LAS MULTAS

No parece que vaya a haber un nuevo endurecimiento de las sanciones. “Las cuantías de las multas están en términos razonables”, ha apuntado Serrano, que tampoco prevé un “aumento del número de radares”. “No es ahí donde hay que poner el ojo. Hay muchas cosas que hacer antes que eso”, ha añadido.

La anunciada reforma del carnet por puntos, del que en el 2016 se cumplieron diez años, tampoco endurecería sus actuales condiciones de pérdida y recuperación. Se centraría en mejorar el reciclaje de los que se quedan sin carnet y una vez lo recuperan vuelven a cometer infracciones. Es el eterno asunto pendiente de los reincidentes, especialmente en lo que afecta a los que conducen bebidos. 

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