Ir a contenido

Publicada en El Periódico el día 26 de julio

El 15-M gana un Nobel

El economista Joseph Stiglitz participa por sorpresa en un debate de los indignados en Madrid

Anima a los activistas en su lucha y pide a los estados que regulen los mercados

ALBA G. LAGUNA

Por sorpresa, en zapatillas y haciendo gala de una inmensa naturalidad, muy lejos del estilo que podría imaginarse de un premio Nobel. De esta guisa hizo ayer su aparición Joseph Stiglitz, ganador del galardón de economía en el año 2001, en el Foro Social del los indignados del 15-M que se celebraba en el parque del Retiro de Madrid para debatir propuestas e ideas.

Megáfono en mano, el economista empezó su intervención subrayando que «los mercados poco regulados no son justos ni estables» y que, frente a eso, los estados tienen un papel «muy claro» que desempeñar. «Esta es una oportunidad para que la economía aporte medidas más sociales», abundó el Nobel, al tiempo que subrayaba la importancia de que toda la energía del movimiento del 15-M revierta en algo constructivo.

Hay que cambiar la sociedad, dijo, sustituyendo las malas ideas por otras buenas, aunque reconoció que la batalla será «difícil», porque la sociedad se ha regido por unos parámetros específicos durante décadas.

¿Cómo llega un premio Nobel hasta una asamblea del 15-M? Con arrojo, suerte e improvisación. La de José Bellver, estudiante de doctorado de 27 años, que por la mañana había asistido a un curso sobre economía política de la crisis que impartía Stiglitz en la universidad de verano de El Escorial. Él ha estado involucrado en el movimiento desde el primer día, así que, al terminar la ponencia, se acercó con una compañera a preguntarle al economista si sabía qué era el 15-M.

«Me respondió que sí, y que el domingo incluso estuvo un rato en la manifestación», explica Bellver. Entonces los dos estudiantes le informaron de que el debate de economía tendría lugar ayer mismo por la tarde y le invitaron a participar. También dijo que sí. Pero no fue fácil. Algunos tienen más problemas que otros para cuadrar la agenda, los Nobel son un ejemplo.

Más que consenso

«Queríamos conocer su visión sobre el 15-M, y nos alegró saber que lo reconocía y simpatizaba con él». Eso sí, «hasta el último minuto no estuvo confirmada su asistencia», reconoce Bellver. Y cuando lo estuvo, respetando las normas del funcionamiento asambleario, se preguntó a los asistentes si estaban de acuerdo en interrumpir los turnos de palabra para hacerle un hueco a Stiglitz. «Hubo más que consenso». La charla fue breve, apenas 15 minutos, pero productiva. Al terminar, algunos indignados le entregaron las propuestas de economía traducidas al inglés. Hoy está previsto que se reúna con Zapatero y Rubalcaba, quién sabe si les hablará de ellas.

Manu Gracia, otro estudiante de economía que asistió ayer al foro, destacaba lo importante que resulta esta muestra de apoyo. «De sus palabras, me quedo con la idea de que esto es un comienzo que tiene que ser transformador y que hay que combatir las ideas malas aportando otras buenas». Han empezado a andar el camino. Ya hay un grupo de profesores de economía de diversas universidades trabajando sobre las propuestas del movimiento.

En su opinión, el respaldo de una figura tan relevante sirve para impulsar algunas teoría económicas que hasta el momento han sido vistas como «algo marginal». «Hay que darse cuenta de que el modelo que hay ahora es uno más, pero existen otros en los que quienes ganan no son siempre los mismos».

Espontáneos

El foro duró todo el día. Al margen del espacio de debate principal, cuya agenda sí estaba marcada (política, feminismo y medioambiente por la mañana; economía, cultura, sanidad y otros temas sociales por la tarde), en los alrededores se crearon muchos corrillos paralelos. Algunos habían llegado a Madrid expresamente para asistir a esos debates, colofón de un fin de semana de reanimación del movimiento, y pasaron todo el día en el Retiro. Otros, como José y Manu, iban a tiro hecho, a informarse y debatir sobre un tema concreto.

Pero tomar las plazas, las calles o los parques tiene la ventaja de atraer también a un público inesperado, el que se entera de las asambleas cuando se las encuentra por casualidad. Ayer, bastantes respondían a ese perfil espontáneo. Como Raquel, estudiante de óptica. «No sabía que esto estaba aquí, pero he pasado, me he sentado y me he enganchado».

0 Comentarios