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PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE MUJERES GITANAS

El sueño de la gitana

Decenas de calés anónimas de toda Europa apuestan por la formación como el mejor camino hacia la igualdad

Las administraciones, excepto la central, censuran a Sarkozy

FIDEL MASREAL / Barcelona

Virginia de Jesús nació en Portugal y lleva en Barcelona 30 años. Está de luto porque se ha quedado viuda. Y sola. Con una paga de 400 euros y un hijo de 25 años inválido. Ayer puso la piel de gallina a decenas de gitanas de toda Europa reunidas en Barcelona cuando explicó en pocas palabras su sueño de futuro: «Quiero poder venir aquí y poderos leer lo que yo haya apuntado antes en un papel».

La importancia de la educación de las gitanas, digan lo que digan ciertas tradiciones y costumbres, fue el clamor que presidió las intervenciones de decenas de mujeres que, entre sonoros aplausos y carcajadas de emoción, participaron en la apertura del primer congreso internacional hecho por y para ellas. Y lo hicieron explicando sus sueños en voz alta: «Me gustaría ser profesora para que nadie sea discriminado, sea payo, gitano, marroquí, como yo lo he sido en la escuela», afirmó Angelita, de 16 años; «mi sueño es acabar los estudios universitarios de Historia y en el futuro poder impartir una asignatura de Historia del pueblo gitano», dijo Roser, andorrana; «quiero ver a mis hijos y nietos con la formación que necesitan, no dejamos de ser gitanos por estudiar, porque nuestras costumbres las tenemos aquí dentro», explicó Victoria, de Bilbao, mientras se golpeaba el antebrazo.

Los aplausos coronaban cada una de las intervenciones y cada vez fueron más las asistentes que se animaron a romper tabús. «Mi marido no dejaba estudiar a mis hijos pero yo luché para que la mujer gitana se quite el mito de tener que estar siempre por debajo del gitano, porque podemos estar en igualdad de derechos, y estudiando», dijo otra gitana vasca. «Me han llamado loca, pero no han tenido más remedio que aceptarme», añadió entre más muestras de admiración.

Gitanas inglesas, austriacas, griegas, francesas y rumanas compartieron lo que acabó convirtiéndose en un lema casi coreado al unísono: «We can do it!» (podemos hacerlo). La frase fue lanzada por una gitana británica que describió la lucha por crear allí una asociación caritativa para niños gitanos de la India, Rumanía y Hungría.

Tal fue la cantidad de autoestima que se desparramó ayer en la sala de actos del Caixaforum que las gitanas se permitieron el lujo de obviar al presidente frances, Nicolas Sarkozy, y su polémica decisión de deportar a centenares de gitanos rumanos. Mariana Sandu, rumana, prefirió explicar su historia personal: «Cuando tenía 6 años fui a la escuela y la maestra me puso en una aula separada. Todavía era una niña pequeña pero ya tenía un sueño: demostrar a la profesora que puedo conseguir que me respeten, que no me pongan en un aula marginal». Más adelante, Mariana pidió a sus padres que le permitieran seguir estudiando. «Déjate de universidades, cásate y empieza a tener hijos», le contestó su madre. Pero ella mantuvo su intención. «Soy igual que tú, payo, soy igual que todos los demás. No debemos ser vistos por el color de nuestra piel sino como personas, como seres humanos», concluyó. Fue un alegato en el que no hizo falta pronunciar el nombre del presidente francés ni referirse a las expulsiones que han convulsionado Europa durante las últimas semanas.

Equilibrios políticos

En cambio, los representantes políticos que participaron en la inauguración sí aprovecharon la ocasión para lanzar dardos a la política de inmigración francesa. Todos menos la representante del Gobierno español, Dolores Ruiz, subdirectora del Ministerio de Sanidad y Política Social, que se limitó a explicar lo mucho que hace su departamento por las gitanas. En cambio el conseller de Governació, Jordi Ausàs, censuró «cualquier muestra de odio en la UE». La representante de la Diputación también cargó elípticamente contra Sarkozy. La comisaria europea de Educación y Cultura, la griega Androulla Vassiliou, en un mensaje en vídeo, también evitó pisar el charco de la crítica a Francia. Pero ayer el único político mencionado abiertamente no fue Sarkozy sino Obama. Ana Contreras, presidenta de la entidad organizadora, explicó su sueño: «Espero ver en el futuro a un Obama pero español y gitano».

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