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EN CLAVE EUROPEA

De Trumpland a la negociación del brexit_MEDIA_2

Nuevo año, viejos retos en la UE

Eliseo Oliveras

Los planteamientos irrealistas de Londres dificultan la negociación del 'brexit' mientras el tiempo corre

Las rebajas fiscales y la promoción de la precariedad laboral casan mal con las promesas de giro social

La Unión Europea (UE) comienza el 2018 arrastrando las mismas asignaturas pendientes del año anterior, con la negociación del 'brexit' a merced de los vaivenes de la premier británica, Theresa May, con la refundación europea paralizada a la espera de que la cancillera alemana, Angela Merkel, logre formar gobierno y con nuevos riesgos desestabilizadores en el horizonte, como las incertidumbres de las elecciones italianas del 4 de marzo, el conflicto fronterizo entre Eslovenia y Croacia y la determinación del Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) de anteponer su soberanía nacional al proyecto común europeo.

Los principales focos del debate político volverán a ser los detalles del 'brexit', cómo avanzar hacia una mayor integración de la eurozona, cómo concretar las nuevas promesas sociales para recuperar el respaldo ciudadano y cómo lograr una política común en inmigración y asilo que vaya más allá de la "Europa Fortaleza".

La tarea más urgente es el 'brexit', porque el reloj avanza sin pausa hacia el 29 de marzo del 2019, en que Gran Bretaña tiene previsto abandonar la UE, y aún no se ha redactado el Tratado de Salida, ni se han pactado las condiciones del periodo transitorio y ni se ha empezado a discutir su futura relación.

Relación futura

El negociador en jefe de la UE, Michel Barnier, señalaba esta semana que los Veintisiete aún desconocen qué tipo de relación futura quiere Londres, aunque por las diferentes condiciones anunciadas por May puede deducirse que "no podrá ir más allá de un acuerdo de libre comercio". Barnier destacaba que Londres tampoco ha clarificado si querrá permanecer próxima al modelo regulatorio europeo o distanciarse de él, pero advertía que la UE no iba a permitir la competencia desleal en materia fiscal, social o medioambiental.

De momento, las sucesivas maniobras de seducción de May no han dado los frutos esperados, ni han logrado fisurar la unidad de los Veintisiete. Incluso el secretario de Estado del Brexit, David Davis, se queja de que la Comisión Europea elabore un plan de contingencia por si al final Gran Bretaña abandona la UE sin acuerdo.

May ha prometido esta semana a los banqueros de la City londinense que los servicios financieros serán su prioridad en las negociaciones con la UE. May aspira a "un acuerdo a medida" para que los bancos y firmas financieras británicas sigan operando en la UE como antes del 'brexit', algo que parece irrealista y choca con la posición de los Veintisiete. Barnier ya ha advertido que el pasaporte actual de las firmas financieras británicas para poder operar en toda la UE dejará de funcionar cuando el país salga del mercado único europeo.

En paralelo a las negociaciones del 'brexit', los Veintisiete deben comenzar a discutir este año cómo reorganizar el presupuesto de la UE a partir del 2021 tras la pérdida de más de 12.000 millones de euros de ingresos anuales a causa de la salida británica. Esto abrirá una nueva brecha entre los países de Europa Occidental (principales contribuyentes) y los de Europa Oriental (principales receptores de fondos) sobre el reparto de los sacrificios y esfuerzos.

Mayor integración

La reforma hacia una mayor integración de la eurozona podría recibir un impulso a partir de marzo, si Merkel concluye con éxito sus negociaciones con los socialdemócratas para un nuevo Gobierno alemán. Pero esa reforma, según las declaraciones de Merkel, se orientará hacia una mayor institucionalización de la política de austeridad, con un control reforzado de los presupuestos nacionales y un mayor énfasis en la eliminación del déficit público.

La promesa de giro social en la UE, anunciada en la cumbre de Gotemburgo de noviembre, casa mal con esa política de austeridad y el recorte de derechos laborales y sindicales que ha disparado la precariedad. La gran mayoría de los nuevos contratos son precarios, temporales y mal pagados, no sólo en España y Gran Bretaña, sino también en Alemania, Holanda, Francia y Suecia.

El prometido giro social también resulta incompatible con las rebajas de impuestos a las empresas y los más ricos, iniciadas ya en Francia, Holanda y España y que figuran en los objetivos de Merkel y en el programa de Silvio Berlusconi, cuyo partido Forza Italia aspira a gobernar con los ultraderechistas de la Liga Norte y Fratelli d'Italia tras las elecciones de marzo. La merma recaudatoria de las rebajas fiscales conducirá a nuevos recortes en el gasto social para poder cumplir los objetivos de eliminación del déficit público, bajo la presión reforzada prevista en la reforma de la eurozona. Y el recorte de las futuras pensiones ya está en el horizonte en Francia y España.

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