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DOS MIRADAS

Ciutat de la Justicia Hospitalet

Nuestros niños

Emma Riverola

Urge mejorar las condiciones de acogida y el cuidado de los menores y revisar el procedimiento que lleva a la Administración a asumir su tutela

Ahora que andamos en tiempo muerto (o en medio tiempo o ganando tiempo o capeando el temporal), ampliamos el foco y descubrimos, oh sorpresa, que hay más noticias, algunas positivas, otras que desnudan nuestras carencias que son tantas y que no han desaparecido.

"La fiscalía culpa a la DGAIA de que niños duerman días en el suelo en los juzgados", ese es el titular. El corazón del texto cuestiona que, a veces, la Administración mantenga en activo ese órgano. Niños y adolescentes que han huido de los centros de menores o que han llegado a Catalunya después de un periplo que nos pondría los pelos de punta, ahí se quedan varados, a veces hasta 60 horas, en una sala de espera. 

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Sea por los recortes, sea por el incremento de menores llegados solos, sea por incapacidad, lo cierto es que tenemos un problema con la DGAIA (Direcció General d'Atenció a la Infància i l’Adolescència).

Más protección

La acumulación de errores es preocupante. Las acusaciones de desamparo se acrecientan. Urge mejorar las condiciones de acogida y el cuidado de los menores y, también, revisar el procedimiento que lleva a la Administración a asumir su tutela. Ni siempre parece justificado ni siempre ofrece algo mejor al hogar de donde provienen. En casos de errores, solo largos procesos judiciales pueden revertir la decisión tomada por la DGAIA.

Cuando están en sus manos, nosotros somos responsables, son 'nuestros' niños. Ante el desamparo, solo cabe redoblar la protección.   

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