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AL CONTRATAQUE

La Guardia Civil irrumpe en imprentas en busca de papeletas y carteles del 1-O.

Degenerando

Jordi Évole

¿Es legítimo ser crítico con la reacción del Estado y con la misma legitimidad estar en desacuerdo con la convocatoria de este referéndum?

En este país (o Estado, o nación de naciones, o nación de nociones) hubo una época en la que casi todos nos sentábamos los viernes delante de la tele para ver el 'Un, dos, tres'. Esta semana me imaginaba concursando a Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría. Y a Mayra Gómez Kemp preguntándoles: "Por 25 pesetas cada una, díganme maneras de impedir un referéndum ilegal, como por ejemplo: Enviando a la Guardia Civil a una imprenta. Un, dos, tres, responda otra vez".

Mariano: Enviando a la Guardia Civil a una imprenta. Soraya: Enviando a la Guardia Civil a un semanario. M: Enviando a la Guardia Civil a un diario digital. S: Requisando carteles. M: Prohibiendo un acto en un local municipal de Madrid. S: Investigando a más de 700 alcaldes. M: Identificando a periodistas. S: Prohibiendo anuncios. M: Requisando carteles… 

Y en ese momento aparecerían unas divertidas Tacañonas interpretadas por Puigdemont, Junqueras y Forcadell, que celebrarían la repetición con una de sus simpáticas rimas: "Mariano, a riesgo que me empapele, ha repetido usted carteles".

Esperpento 

Lo que estamos viendo estos días es un esperpento, propio del final de una etapa (no sé cual). Hay que ser muy corto de miras para querer impedir el referéndum de esta manera. Y ojo, que igual lo logran momentáneamente. Pero lo que no lograrán es acabar con las ganas de votar de muchos catalanes, incluso conseguirán que lo que los independentistas esta vez han tenido que aprobar por la puerta de atrás del Parlament, la próxima vez lo aprueben con una amplísima mayoría del hemiciclo, tanto en votos como en escaños. 

El independentismo se frota las manos viendo el enorme favor que les están haciendo desde el Gobierno de Madrid, aunque por el camino alguno de los suyos también nos deje estampas grotescas como, por ejemplo, la glorificación indepe de Julian Assange, convertido en el Timbaler del Bruc cibernético.  

Llegados a este punto, ¿es legítimo ser crítico con la reacción del Estado y, con la misma legitimidad, estar en desacuerdo con la convocatoria de este referéndum? Yo creo que sí. Y les puedo asegurar que así están unos cuantos, la mayoría callados. Van con cuidado porque a medida que se acerca la fecha, más posicionados se les exige estar. Y las medias tintas no valen. 

El 'sprint' final

¿Cómo habremos llegado hasta aquí? Cuenta la leyenda que el torero Juan Belmonte tuvo un banderillero que acabada la guerra civil ocupó el cargo de gobernador civil de la provincia de Huelva. Y le preguntaron al torero: "Don Juan, ¿cómo se puede llegar de banderillero de Belmonte a gobernador?". Y Belmonte contestó con su tartamudeo: "De… de… degenerando".

Pues así hemos llegado hasta aquí: degenerando. Y en la carrera de la degeneración, después del avance que hizo el independentismo en las jornadas parlamentarias del 6 y 7 de septiembre, el 'sprint' que está haciendo el Gobierno central en los últimos días es espectacular.

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