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intangibles

El iPhone X 8Phil Schiller, vicepresidente senior de Apple, presenta ayer el modelo en Cupertino (California).

Con X de exclusividad

Liliana Arroyo

Las ceremonias de presentación de los nuevos modelos de Apple siempre levantan mucho revuelo. Esta semana, desde el auditorio Steve Jobs se han rebelado las propuestas de la temporada. Y qué mejor que el décimo aniversario para seguir apostando por reivindicar la esencia de ese club internacional de consumidores sofisticados de toda suerte de gadgets: desde el teléfono y el ordenador, hasta la televisión o el reloj. Y si alguna cosa tiene Apple, además de su elegancia en el diseño, es una estrategia de marketing a la altura de la puesta en escena de Apple Park.

Es la primera vez que presentan los dos modelos habituales y una “edición X” con motivo de la efeméride. Es la primera vez en la que comprarse el último modelo de iPhone (8 u 8 Plus), no es equivalente a comprarse el mejor. Ahí arranca la doble estrategia.

Lo primero a destacar es el encarecimiento generalizado. El iPhone 8 se podrá adquirir a partir de 809€, duplicando el precio de salida del modelo original de 2007 y costando 5% más que el iPhone 7. Pero todavía no es el que toca el cielo: el iPhone X se podrá comprar por 999 dólares, pero que en Europa superará la barrera de los 4 dígitos. Es decir, que el modelo base se venderá desde 1.149€ (lo que equivale 1,6 veces el salario mínimo interprofesional en España). Algunas voces argumentan que el aumento está justificado por ser una herramienta indispensable del día a día.

Junto al precio, la exclusividad también se modula con la paciencia. Mientras los modelos 8 y 8s se podrán reservar a partir del  viernes - y preparémonos para ver colas de madrugada en las puertas de las Apple Store para el 22 de septiembre - el iPhone X se hace rogar durante más de un mes y no se abrirán las reservas hasta el 27 de octubre. Una conjugación magistral de ‘lo bueno se hace esperar’.

Aunque lo más interesante es contrastar la nueva apuesta con la maniobra del 2013. Hace cuatro años optaron por hacer una versión de coste moderado junto al 5 y el 5s: los iPhone 5c. La misión era crear una segunda línea como guiño para segmentos bienestantes de países en florecimiento como India, China o América de Sur. En este tiempo han surgido modelos que han desafiado a Apple y que han seducido a esos mismos segmentos, pisando especialmente fuerte los de Samsung (Corea del Sur) y Huawei (China).

En el 2017 celebran la primera década rompiendo de nuevo las reglas del juego. No juegan la carta de la democratización ni las tendencias low-cost, sino bien al contrario. Nada de rebajas y optan más bien por explotar hacia arriba, creando un segmento todavía más exclusivo, lo que algunos expertos internacionales han llamado los “superteléfonos”. Por el diseño y las prestaciones, salta a la vista que es una apuesta estratégica en cuerpo y alma. Pero si el iPhone 8 ya es un producto exclusivo y Premium, el iPhone X, si cabe, es la apuesta por la exclusividad superior dentro del segmento de lujo.

Temas: iPhone Apple

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