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EN PRIMERA PERSONA

¿Cuál es el sujetador perfecto?

Si no respetas mis tetas, tu revolución no me interesa

Lucía Etxebarria

El mercado está dominado por hombres, desde las fábricas hasta los tejidos, pasandopor el diseño de las grandes marcas, y de las pequeñas también

Resulta que yo me voy a una tienda a comprarme un sujetador. En la tienda hay unos ciento y pico modelos... Pero solo dos modelos, dos, de sujetador sin relleno y sin ‘push up’. El ‘push up’ es un invento  que centra, junta y aumenta el pecho para ganar por efecto óptico una talla. Solo dos sujetadores entre cien hacían honor a su nombre y sujetaban. Los demás no estaban pensados para realzar el escote. Y en toda la tienda solo tres modelos de sujetadores, tres entre ciento y pico, eran de la talla cien. Uno de ellos, atención, tenía además relleno y 'push up'. Es decir, a algún genio se le ha ocurrido que si tienes la talla cien todavía quieres que parezca que tienes una ciento cinco.

El contorno medio de pecho de la española mayor de 30 años está entre 95 y 100 centímetros según numerosos estudios. Pero la tienda había decidido que la mujer media española le interesaba cero y menos. También había decidido que toda mujer española quiere aparentar más pecho del que tiene y está dispuesta, en mor de tan noble causa, a caminar incómoda todo el puñetero día. Y, sobre todo, está dispuesta a arriesgar su salud. Porque el uso de un sujetador push up provoca desplazamiento del tejido mamario, y puede causar un shock linfático tóxico al comprimir el pecho y la axila.

Ya de paso, es casi imposible encontrar biquinis sin relleno, porque se ve que la industria corsetera cree que a mí me encanta salir del mar o la piscina con un litro de agua en cada teta, y que por supuesto no tengo ningún interés en nadar cómoda.

Sujetadores para niñas

Me indigno cuando voy a unos grandes almacenes y veo que existen sujetadores y biquinis para niñas, ¡para niñas!, con relleno. Que no puedo comprar a mi hija de 13 años un sujetador o biquini sin relleno, porque no los encuentro. Y que si tecleo «sujetador para niñas» en Google me sale la friolera de… Aproximadamente 896.000 resultados. ¿Una incitación a la pedofilia?

Las tetonas nos quejamos de que no encontramos sujetadores por encima de la talla cien. Las de teta pequeña, de que no encuentran sujetadores que no les suban las tetas a la garganta o no lleven dos almohadoncitos cosidos. Por no hablar de que no entendemos que haya sujetadores ¡deportivos! con relleno. ¿Hola?

Se lo comento a un amigo que me dice que esto no es tema serio para un artículo, que hay temas más importantes. Le respondo que si a él le obligaran a ir por la vida con un calzoncillo con aros, relleno y encaje no opinaría así. Que si le obligaran a que le dolieran los huevos cada día porque se le clava el aro de alambre, que si le obligaran a arriesgarse a sufrir una rozadura en su aparato genital por culpa del encaje, que si le obligaran, por cojones, a poner en juego la salud de los suyos, seguro que se quejaba mucho más que yo.

Lo personal es político

Me resulta muy clarificador descubrir que el mercado está dominado por hombres, desde las fábricas hasta los tejidos, pasando por los fabricantes de elásticos y el diseño de las grandes marcas, y de las pequeñas también. Y que correlativamente este dominio se corresponde con el hartazgo que sienten las consumidoras ante un mercado dominado por la mirada masculina.

Y esto que a ustedes les parece una tontería, a mí no me lo parece. Porque lo personal es político. Recuerdo esta frase de Emma Goldman: «Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa». Pues si no puedo estar cómoda con mis tetas, tu opinión me interesa menos aún.

P. S.: Dedicado con amor  a las corseteras del pequeño comercio de toda la vida que todavía venden sujetadores de talla cien.

Temas: Mujeres

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