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El futuro del sector aéreo

Un avión de Level.

La larga distancia a bajo coste

Joan Miquel Gomis

El nacimiento de aerolíneas como Level desafía las bases tradicionales del modelo de transporte

Desde que Easyjet y Ryanair expandieron el concepto de bajo coste, en Europa se ha especulado con la posibilidad de que este formato se trasladara a los vuelos de larga distancia. Una opción sobre la que estas compañías, tan proclives al optimismo empresarial, no se han mostrado entusiastas.Como ya se ha señalado, entre los ejes de este modelo figuraban inicialmente su apuesta por los aeropuertos secundarios, o de primer nivel en horas bajas, y la externalización del mayor número de procesos de producción posibles para minimizar una estructura de costes fijos que incluyen sueldos más bajos que los de la media del sector. Una propuesta que introducía también la externalización y la flexibilidad en servicios como el cátering a bordo.

A estos factores se les añadían otros dos también básicos: operaciones punto a punto en sus vuelos siempre de corta o media distancia (para volar con un mismo modelo de avión con su consecuente ahorro en mantenimiento y reducir el consumo de noches de hotel de la tripulación) y la comercialización a través de internet. Así, dejando de lado sus implicaciones sociales, Easyjet y Ryanair aparecían en posiciones destacadas en los índices de productividad del sector, muy por delante de compañías tradicionales como Iberia o British, el núcleo de IAG.

RIESGOS EXCESIVOS

¿Por qué Easyjet y Ryanair no han dado el salto a la larga distancia y ahora lo hace IAG con Level? Fieles a su modelo, han considerado que el salto al largo radio les obligaría a romper con la esencia de algunos de los factores clave de su éxito, asumiendo excesivos riesgos. Parecía consolidado un escenario en Europa donde el modelo de bajo coste se imponía en los vuelos de corta y media distancia. El largo radio se dejaba en manos de los grandes grupos que unían sinergias en alianzas para aprovechar economías de escala con operaciones en red que alimentaran conexiones más complejas y teóricamente más rentables. 

Tras diversos rumores sobre la implantación del bajo coste en la larga distancia, en el 2014 se realizaron las propuestas de la islandesa Wow y la noruega Norwegian. Cuando aún no han consolidado su oferta, aparece la competencia de IAG con Level. Con una capacidad financiera que le puede hacer resistir un previsible periodo inicial de pérdidas, el objetivo de Level es situarse como primera compañía de bajo coste en larga distancia.

El desafío ahora es traducir a los grandes viajes los factores de éxito del ‘low cost’ intraeuropeo

La red de conexiones de Vueling y su centro de operaciones en Barcelona (polo de atracción turística de primer orden internacional) son ventajas. Como retos, la capacidad para traducir a la larga distancia los factores de éxito del modelo de bajo coste intraeuropeo. Sin olvidar variables como el precio del combustible (favorablemente bajo en los últimos años) y la reacción de la competencia en este mercado, especialmente el de las aerolíneas del Golfo que, como Qatar, Emirates o Etihad, miden su productividad en petrodólares.

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