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Dos miradas

Rufián

Emma Riverola

La Constitución nació de la generosidad y la valentía. Las declaraciones del cabeza de lista de ERC destilan ignorancia. Y banalización del fascismo

De acuerdo, estamos en campaña. Una frase provocadora es un titular y quizá un puñado de votos. El problema viene cuando la provocación cae en la ofensa, en la ofensa a la inteligencia. Gabriel Rufián, cabeza de lista de ERC, ha dicho que los fascistas «auspiciaron, pactaron y tutelaron la Constitución» de 1978. Y de un berrido ha barrido la verdad y la decencia. Porque entre los padres de la Constitución hubo personas que habían sufrido el exilio, que habían puesto su vida en peligro porque luchaban, ellos sí, por la libertad y la democracia frente a una dictadura, también real. Y es cierto, también la firmó Manuel Fraga, exministro de Franco y fundador de Alianza Popular. Del mismo modo que ERC tuvo como presidente a Heribert Barrera, que chapoteó en la xenofobia y defendió «la esterilización de los débiles mentales» y el endurecimiento de la ley de extranjería. Una de sus perlas: «No ganamos nada con que aquí se bailen tantas sevillanas, ni que haya mezquitas». Baste el diagnóstico que hizo entonces Jordi Solé Tura (luchador antifranquista y padre de la Constitución, por cierto): «Es lamentable que Barrera defienda al nazi Haider en aras de una Catalunya pura».

La Constitución que ahora agoniza nació de la generosidad y la valentía. Las declaraciones de Rufián destilan ignorancia. Y banalización del fascismo. Y son un ultraje a la memoria de todos y a la Historia, también la de Catalunya. Eso sí, consiguió su titular.

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