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OPINIÓN

La esquina no se alcanza

Josep-Maria Ureta

La recuperación económica en España aún es débil y reversible

No hay balance económico del primer semestre del 2015 sin una rectificación alcista de las previsiones de finales del 2014. Aumenta el crecimiento y baja el paro, dicen los políticos aspirantes a renovar mandato. Es cierto. Otra cuestión es establecer cuál es el parámetro de comparación. Si es sobre el inicio de la gran recesión a partir del 2007-2008, es indudable que algunos indicadores mejoran. Eso sí:  si la comparación es con datos del 2011/2012, y sus mínimos en la segunda recesión, no hay duda: hay mejora explicable, pero incierta.

¿Ya nos acercamos a los niveles de crecimiento de principios de siglo? No. Quienes están en posición más sólida no son los que niegan la recuperación sino los que advierten de que el estado actual de las cuentas españolas aún puede ser reversible y, además, presenta síntomas de falta de escarmiento.

Uno de los diagnósticos mejor documentados sobre el momento  económico de España  lo acaba de divulgar el colectivo de opinión EuropeG, integrado por los catedráticos Antoni Castells, Josep Oliver, Emilio Ontiveros y Martí Parellada, con la profesora Gemma García. Son 68 páginas de gráficos (www.europeg.com.documento 7) que constituyen una narración en 3D de los indicadores económicos españoles y, lo más relevante, la relación entre ellos. Sin profundidad de campo la mayoría de conclusiones económicas tienen una vigencia de algunos meses.

Sostienen estos investigadores sociales que la recuperación se remonta a principios del 2013, aunque la última señal, la más deseada, la recuperación del empleo, solo se atisba desde mediados del 2014. «Es lo normal», asegura el profesor Oliver, autor principal de todos estos cálculos y su conversión en gráficos.

¿Se recupera el empleo?  Sí, pero en cuanto se afina -primer gráfico- se comprueba con cierta estupefacción que por franja de edad, solo afecta a la población que tiene entre 35 y 64 años. Siguen siendo los jóvenes de entre 16 y 34 años los que forman el grueso (3,1millones) de los desempleados. ¡Zasca!Lo que quiere el Gobierno y los gobiernos regionales es eso, más empleo. Pero, ¿en qué actividades? Ahí está la primera desconfianza (segundo gráfico): desde el 2007 seha mantenido ligeramente el sector servicios (hostelería y turismo), ha caído en industria y, no digamos, la construcción. Hay que añador, en la parte positiva, que desde hace unos meses se recupera el empleo en la industria. Pero mucho más en la construcción, lo que enciende las alarmas entre los cátedros de EuropeG. El año electoral ha disparado la obra pública, o sea  el gasto público.

Nos merecemos una alegría tras ocho años de penuria, dicen los acomodados. Sí, claro, pero siempre que se reconozca que ese crecimiento viene dopado:  tipos de interés anormalmente bajos, también precios del petróleo y el euro acercándose a la paridad de cambio con el dólar.

Un país serio aprovecharía ese viento favorable de cola para limpiar sentinas y reducir lastre. España, no. Otros dos gráficos confirman la precariedad de la recuperación, porque su origen estuvo,  y perdura, en el fuerte endeudamiento privado y público de los españoles (tercer y cuarto gráfico).

En cuanto suba la marea, los tipos de interés, volverán los desequilibrios a cuenta de las deudas excesivas pública y privada.

No se han hecho los deberes y la recuperación actual no es como la esquina que se está a punto de alcanzar. Los vicios que nos llevaron al 2007 reaparecen demasiado pronto. Quedamos avisados, con sus gráficos.

Temas: Crisis

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