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Muere Jannis Kounellis, uno de los grandes exponentes del 'arte povera'

El artista nacido en El Pireo destacó por su compromiso social y político, y por el uso de todo tipo de materiales en sus obras, desde carne cruda a carbón

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

Jannis Kounellis, en Barcelona (1999).

Jannis Kounellis, en Barcelona (1999). / JULIO CARBÓ

Es imposible encontrar a alguien que tratara con Jannis Kounellis (El Pireo, 1936-Roma, 2017) que no destaque su humanismo, su compromiso social y político, y su buen hacer, además de, por supuesto, su gran condición de artista. Uno de los más importantes del siglo XX y uno de los grandes representantes del 'arte povera'. Una práctica, la de utilizar objetos cotidianos de desecho como expresión artística, que no abandonó en toda su trayectoria. Es más, el concepto 'povera' para el creador griego afincado en Italia era algo que iba más allá de la representación plástica, era también una actitud, una espiritualidad y un compromiso. De ahí el dramatismo y el poso de angustia que siempre han destilado sus obras. Y de ahí, también, que se le conociera como 'el Goya del arte contemporáneo'. Kounellis falleció el jueves en la capital italiana, donde residía.

Se instaló en Roma a los 20 años para seguir la formación artística que ya había empezado en Grecia. Y aunque comenzó pintando, el marco del lienzo le quedó rápidamente pequeño. Tan pequeño que no tardó en empezar a utilizar materiales orgánicos e inorgánicos: troncos, fuego, sacos, carbón, hierro, café y animales vivos o muertos en sus trabajos, que pronto dejaron de ser cuadros para ser instalaciones y así evidenciar uno de sus lemas: el arte debe "salir del marco". Su primera exposición individual fue en 1960 en la galería romana La Tartaruga, punto de encuentro de artistas e intelectuales de la ciudad. Aunque su exposición más célebre data de 1969 cuando metió 11 caballos vivos en la Galleria l'Attico de Roma. Muertos estaban los bueyes que llenaron en 1989 la antigua fábrica de asfalto que por entonces ocupaba el Espai Poblenou de Barcelona, un centro de arte experimental que inauguró con una espectacular, a la vez que controvertida, exposición de Kounellis.

INSTALACIÓN DE CARNE EN EL POBLENOU

El artista cubrió los 200 metros cuadrados de la sala con planchas metálicas de las que colgaban pedazos de carne. Fue su gran debut en la ciudad de la mano de su amiga la historiadora del arte, y comisaria de la muestra,  Gloria Moure. Luego, en 1991, expuso en la Fundació Tàpies y llegó a realizar tres individuales en la Galería Carles Taché (2008, 2003 y 1999). Pero su gran antológica en España la celebró Museo Reina Sofía de Madrid en 1996 con polémica incluida: la Guardia Civil confiscó un loro vivo que formaba parte de una pieza.

Su última estancia en Barcelona data del 2002, cuando montó la instalación de piedra y maderas pintadas de la colección de Fundació La Caixa para la inauguración de CaixaForum. Es una de sus piezas más importantes y la primera que hizo tras volver a pisar Grecia por primera vez tras su largo e impuesto autoexilio. La obra, realizada en 1985, volvió a verse en la muestra 'Arte. Dos puntos' que el Macba celebró en el 2013. También tienen obras suyas el Macba, el Reina Sofía y el Guugenheim de Bilbao. Este último, una espectacular instalación de paneles de acero, carbón y sacos de arpillera que el artista creó para la Bienal de Venecia de 1988 y que pudo verse en una colectiva del centro vizcaíno en el 2012.

Temas: Arte

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