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UN GALARDÓN QUE SOLO HABÍA CONSEGUIDO LUIS BUÑUEL EN LA CATEGORÍA MÁXIMA

Juanjo Giménez, el militante del cortometraje

"Prefiero hacer cortos: se puede experimentar más, no sientes tanta presión", asegura el director barcelonés, flamante Palma de Oro en Cannes por 'Timecode'

Julián García

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El director barcelonés Juanjo Giménez, Palma de Oro al mejor cortometraje por Timecode, este lunes en Sant Joan Despí. / JOSEP GARCIA

Hasta este domingo, Luis Buñuel era el único cineasta español laureado con la Palma de Oro en Cannes, que conquistó en un ya remoto 1961 con ‘Viridiana’. Legítimamente eufórico, Juanjo Giménez (Barcelona, 1963) quiso recordar al genio de Calanda en su discurso de agradecimiento tras ganar la Palma de Oro al mejor cortometraje por ‘Timecode’. “Tú tienes la Palma de Oro grande y yo la pequeña, ¡que es todavía más jodido de ganar!”, exclamó el director catalán, diploma en mano, entre la ovación del público del Palais de Cannes. Giménez sabía bien a qué se refería: su corto fue el ganador de entre 10 finalistas elegidos de una lista inicial de más de 5.000 títulos. “Concretamente, 5.008. El récord de cortos de la historia de Cannes. Creo que era más difícil llegar a la final que ganarla…”, explica Giménez, recién llegado a Barcelona, en estado todavía de cierta levitación.

“He dormido más bien poco. Me iba a la cama a las cuatro de la mañana”, asegura el director. Acudió a la tradicional cena de los ganadores, en la playa de La Croisette de Cannes. Y antes de apagar la luz, tuvo tiempo antes de ver por televisión un apresurado resumen con los goles de la final de Copa del Rey entre Barça y Sevilla. “Soy culé a muerte, socio desde los dos años, y creo que es la primera final en mi vida que no puedo ver, pero el premio de Cannes merecía la pena”, sonríe Giménez. De hecho, justo antes de la ceremonia de premios había publicado un tuit 100% culé en el que lamentaba no poder ver la final:

“La verdad es que todo ha sido muy intenso. La reacción del público fue muy buena, pero eso tampoco quería decir nada, porque el jurado al final va a la suya... Los 10 finalistas llevábamos cinco días enclaustrados en Cannes con proyecciones y entrevistas, en un ambiente de competición excitante, pero también un poco malsano”, reconoce el cineasta, que se define como un “militante” del corto. “No respondo al perfil típico del cortometrajista que empieza y da el salto al largometraje. Ya he dirigido largos [el primero, 'Nos hacemos falta (Tilt)', en el 2001] y, en fin, prefiero hacer cortos: se puede experimentar más, no sientes tanta presión. Es más, mi siguiente proyecto será un corto, y pase lo que pase con 'Timecode', eso seguirá en marcha”, relata Giménez, feliz no solo por el flamante premio, sino por el hecho de haberse podido sentir como “un cineasta más” durante los días del festival: “Me parece maravilloso que Cannes no separe a los cortos de sus hermanos mayores y los deje en guetos. Deberíamos aprender”. 

'Timecode’ es el séptimo corto de la carrera de Giménez. En él se relata la especial relación que mantienen dos vigilantes de seguridad (los bailarines Lali Ayguadé y Nicolas Ricchini) de un parking subterráneo durante sus respectivas jornadas laborales. Quince minutos de misterio y poesía en forma de danza; fascinantes, imprevisibles, de los que el propio Giménez querría explicar lo menos posible: “Quería mantener la sorpresa, pero es una batalla perdida. Es lógico pensar que algo de danza habrá si los protagonistas son dos estrellas de la danza…”, admite el cineasta, que descubrió a la Ayguadé y Ricchini en un programa de 'Ànima', del 33, dedicado a coreográfos emergentes. "Lali es una auténtica 'crack' tanto como bailarina y coreográfa como actriz. Podría tener el futuro que ella quisiera". 

TRABAJO DE LA ESCOLA DE CINEMA DE REUS

¿Y de dónde surgió la atrayente idea de ‘Timecode’? “Yo trabajaba en una multinacional. Uno de los días de la semana tenía mucho tiempo libre para escribir guiones. Una compañera de trabajo los descubrió e hizo uso de esa información de una forma no muy leal. Lo que sucede en el corto es cómo me habría gustado a mí que hubiera pasado…”. La idea, pues, estaba ahí, hasta que le llegó una propuesta de sus alumnos de la Escola de Cinema de Reus: “Cada año hacen un cortometraje de fin de curso. Les presenté mi idea creativa y les gustó. ‘Timecode’ es un trabajo de mi productora, Nadir Films, en colaboración con la escuela. ¡Imagínate cómo están los chicos con el premio!”.

Giménez, tipo de apariencia sosegada pero de vocación multitareas, no solo se dedica al mundo audiovisual. "Yo trabajo fuera del sector para ganarme la vida. En otros tiempos quizá sí, pero ahora es muy complicado levantar proyectos y vivir de ello. Soy economista, programador y consultor informático, y ahora trabajo a tiempo parcial como consultor. Prefiero hacer códigos y programar, y luego si tengo tiempo dedicarme a mis propias películas, a mis ideas. No me gusta el trabajo de encargo", explica Giménez, fan declarado, sin llegar a la mitomanía, de Jim Jarmusch. "Creo que mi cine, en algún momento, intentaba encontrar ese camino, pero bueno...".

 

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