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ASÍ VEO EL LÍO DE LA CRISIS

Vicente Verdú: "Acabaremos con la crisis por aburrimiento"

   JUAN FERNÁNDEZ / Madrid

-¿Cómo le explicaría la prima de riesgo a un niño de 6 años?

-Si le prestas dinero a alguien y no te fías de él, le exiges que te lo devuelva más caro para compensar tu desconfianza.

-¿Dejaría a sus nietos un verano al cuidado de Angela Merkel?

-No lo concibo. Esta señora está haciendo una labor ridícula, cómica e irresponsable. Viene de Europa del Este, ha tenido durante demasiado tiempo una percepción de las cosas muy diferente a la nuestra.

-Si solo le quedaran tres euros en el bolsillo, ¿en qué los gastaría, en salchichas de frankfurt o en yogures griegos?

-El yogurt me sienta muy mal, pero en el Alemania-Grecia de la Eurocopa, yo iba con los griegos. Lo gastaría en algo que pudiera darle uso. Ahora que me dedico a pintar, me hace ilusión tener un estudio cerca de casa.

-Reflotar Bankia nos va a costar 500 euros por ciudadano. ¿En qué preferiría gastarse antes ese dinero?

-Me temo que los 500 euros de Bankia vamos a tener que pagarlos, porque si no lo hacemos, el banco se vendrá abajo, crearemos un déficit brutal al Estado y al final habrá más recortes. Así que, por un lado o por otro, lo pagaremos entre todos.

-¿Miedo a que el euro desaparezca?

-Nunca le tuve simpatía al euro. Quizá porque me cogió ya mayor, y porque siempre lo vi como un capricho de esos tecnócratas malos que hay en Bruselas. Soñaban con pasar a la historia y no vieron que estaban juntando en una misma moneda a territorios con niveles de renta y cultura tan diferentes.

-¿Qué le mosquea más, que le suban 100 euros los impuestos, o que le bajen el sueldo 100 euros?

-Ahora mismo, que me suban los impuestos. Si supiera que esa tasa iba a ir a parar a educación o sanidad, me parecería bien, pero me temo que la destinarán a cubrirles las espaldas a los que nos han metido en esta.

-¿Quién ha sido?

-El problema es que no se sabe. Sirve de poco decir que han sido los avariciosos, porque el capitalismo es avaro por definición. Tuvimos una economía de casino porque había muchos dispuestos a apostar.

-¿Qué no entiende aún de la crisis?

-Que nadie viera la que se venía encima. Tampoco que a estas alturas sigamos sin encontrar salidas.

-¿Qué comenta sobre este tema cuando habla con sus amigos?

-Hablamos de la crisis. Así colaboramos al contagio vírico del desánimo. Vivimos con el miedo en el cuerpo.

-¿Quién es el villano de la crisis?

-Los villanos somos todos, que hemos participado de esto. Señalar a los cuatro gánsteres que se han llevado el dinero no altera el diagnóstico. Más que eso, me asombra que esos personajes hayan sobrevivido tanto tiempo ajenos a ningún control político.

-¿Lo peor ya ha pasado o nos esperan todavía los tragos más amargos?

-No lo sé, pero no descarto que al final acabemos con la crisis por aburrimiento, porque nos hartemos de hablar de ella todo el tiempo.

-¿Se apuntaría a una huelga de noticias negativas?

-Ya lo creo. ¿De qué cree que viven las agencias de rating, sino de eso?

-¿Cómo lleva convivir con tantas noticias económicas apocalípticas?

-Muy mal. Se ha dado un efecto perverso en la información: detecto un gusto por aumentar el énfasis de las desgracias. Ya nos sabemos si vivimos en el abismo o en el apocalipsis. En Italia no están mejor, pero lo viven sin esta angustia.

-¿La crisis le afecta personalmente?

-¿Cómo no sentirte afectado cuando todas las mañanas te dicen que esto es el aperitivo del colapso que nos espera? Algunos días me pregunto: "¿Pero el colapso de qué?"

-¿Y económicamente?

-Por supuesto. He tenido reducciones de sueldo, he perdido colaboraciones, las conferencias que daba han desaparecido...

-¿En los años de vacas gordas tomó alguna decisión económica de la que se haya arrepentido?

-Recibí cuatro millones de pesetas por la vía del capitalismo funeral y compré acciones de un amigo mío, Vicente Sos, el del arroz, y lo perdí todo. Estaban a cuatro y pico y ahora valen cero con algo. También tengo acciones de Prisa, que han bajado mucho. Lo hice por amistad.

-¿Qué le inquietaría más, que su hijo quisiera ser banquero o político?

-Político. No es recomendable ingresar en este sistema. Veo más gente trabajadora entre los banqueros que en la clase política, donde abundan los parásitos. Sobran diputados, senadores, alcaldes y concejales.

-¿Qué debe ocurrir para que esto cambie?

-Quizá que los medios de comunicación dejemos de hablar de la crisis en términos trágicos. La prensa ha pillado el tema como una gran historia que contar y no lo suelta. Hoy todos los medios son sensacionalistas.

-¿La crisis tiene algo de positivo?

-Sí, está haciendo aflorar mucha creatividad y solidaridad. La gente no ha empezado a asaltar mercados gracias a que tienen familiares y amigos que les echan una mano.

-Una idea para mejorar el panorama.

-Ya que no creemos en los políticos, que nos gobiernen los que entienden. Tengo muy buena opinión de la tecnocracia. La política no ha hecho otra cosa que nutrirse de los primos y cuñados de los cargos públicos. Es como una costra paquidérmica.

-¿Se imagina un mundo mejor?

-Uno en el que la educación sea diferente. No entiendo que todavía hoy se enseñe en las aulas La Celestina. Los chicos suspenden por no responder a los cajones del conocimiento anticuados, cuando ellos están ya en otra cosa. Hasta que los chavales de 10 años no se hagan profesores, esto no va a cambiar.

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