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un fenómeno EN EL MUNDO DE LA FOTOGRAFÍA

Instagram, la Polaroid 2.0

POR Mayka navarro (@maykita)

Son fáciles de identificar. Ya son 12 millones en el mundo y caminan pendientes de su iPhone, inmortalizando su entorno y compartiendo imágenes en Instagram, la aplicación para móviles de Apple que ha revolucionado el mundo de la fotografía. Instagram es mucho más que una red social. Creada por el norteamericano Kevin Systrom, en apenas un año de vida tiene un fondo de más de 200 millones de imágenes que crece al ritmo de 15 nuevas fotos por segundo.

¿El secreto? La sencillez en el uso de una aplicación que ha democratizado la fotografía consiguiendo que cualquiera con un iPhone y una pizca de sensibilidad se sienta tan orgulloso de sus fotografías que se atreva a compartirlas. Instagram ha sacado a la luz al artista que algunos llevan dentro. Y eso les hace felices.

Cada vez hay más igers (usuarios) que organizan exposiciones. En un bar de Madrid, como el arquitecto Luis Rodríguez (@luison), conocido ya como el mago de los reflejos, o en la East Gallery de Londres. Y empieza a florecer una industria alrededor de Instagram. Empresas que fabrican con tus fotos desde carcasas para iPhone, camisetas, imanes, calendarios... «Es un universo en pleno crecimiento al que las marcas más avispadas ya han echado el ojo», explica Philippe González (@philgonzalez), experto en nuevas tecnologías y redes sociales, y creador de Instagramers.com, un blog esencial desde el que se han vertebrado comunidades de usuarios en cerca de 200 ciudades del mundo. La más activa, Manila, en Filipinas, aunque España es el cuarto país en número de adictos.

González ha sido de los primeros en percibir el tirón de Instagram. Asesora a grandes marcas en el uso de este nuevo canal como soporte de publicidad efectiva. Firmas de moda como Kate Spade, Oscar de la Renta, Burberry o Marc Jacobs han sucumbido a Instagram y tienen cuenta en la que comparten imágenes de su productos con sus seguidores.

Concursos y sensaciones

En España, González ha organizado varios concursos para igers. Aristocrazy, de la firma low cost de la joyería Suárez, permitió afianzar el street style, la imagen puramente callejera. Starbucks, Ford, la cadena NH o los últimos, Campo Frío, acuden a Instagram proponiendo concursos en los que interactúan con los usuarios al tiempo que posicionan su marca.

Pero más allá de su potencial publicitario, Instagram es sobre todo un canalizador de sensaciones y de sentimientos. Lo cuentan muy bien Gabriel Samper (@kainxs), José Antonio Consentino (@murcielaguillo) y Millo Salgado (@mifjuz). Nunca se han visto, pero conforman un trío inquebrantable, muy respetado y querido en Instagram.

Samper lleva con humildad ser el iger español, que solo hace fotos con móvil, con más seguidores: 43.000. Su carisma traspasa sus imágenes y barrunta liarla el año que viene con un gran acto en Torrevieja. Junto a Consentino (otro de los carismáticos, con una meticulosa edición en cada foto), ambos participan en el segundo libro que desde México Millo Salgado ha editado con imágenes de Instagram de igers de todo el mundo. Se titula View To A Thrill.

¿Y qué opinan los fotógrafos profesionales? Muchos, como Joan Tomás (@fotosjoantomas) o José Luis Roca (@joseluisroca), están en Instagram y cada vez mejor. Roca, de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, asegura que la red le permite compartir un tipo de fotografía espontánea y callejera que cada vez es más difícil de conseguir como fotoperiodista profesional. Su galería rebosa instantáneas en blanco y negro con personajes anónimos capturados a corta distancia. A Tomás le encanta Instagram porque le fascina la fotografía y entiende la adicción que genera. A él le interesa el arte callejero, los grafitis, y eso es lo que cuelga principalmente en su galería, y eso es lo que busca en los usuarios a los que sigue.

Tal es el revuelo que genera Instagram que hace un mes, Zoe Fernández (@zoetf) y otros cuatro igers fundaron la web instagrameando.es, punto de encuentro de usuarios y espacio básico para saber lo que se cuece en una red que ya ha unido a parejas, y a otras ha puesto en grave peligro por la adicción que genera.

Populares como el periodista Màxim Huerta (@maximhuerta) han caído en Instagram, aunque pocos son tan hiperactivos como Berto Romero (@berto_romero). Lo dicho, lo peor de Instagram es que cuando lo descubres, engancha. H

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