Ferran Monegal
Sigue Manuel Díaz El Cordobés con su tropa de criaturas conflictivas trotando por la Patagonia argentina (Padres lejanos, Cuatro). Intenta domar a un puñado de muchachas y muchachos de armas tomar. Pero aplica técnicas que a lo mejor funcionan con el personal équido o vacuno. Con los humanos quizá se necesita un arte distinto. Esta semana han expulsado a Sarah, una hermosa muchacha que es un torbellino. Ataca cuando menos se lo esperan. Escupe a los cámaras. Les insulta. Les persigue con un punzón afiladísimo. Y no hay modo de reducirla. Es una fiera con la que Shakespeare hubiera disfrutado para reescribir La doma de la bravía. Cuando hicieron el casting, esta chica ya nos enseñó su afición a la lucha libre. En Jaén, donde vive, la grabaron repartiendo leña a sus familiares con una saña y una mala leche inaudita. O sea, que los directores de este programa sabían perfectamente a quién metían en la aventura. Es más: sospecho que la seleccionaron por su salvaje y bárbara postura existencial. Y, efectivamente, no ha defraudado: allá en la Patagonia hasta los caballos y las vacas se escondían cuando la veían en acción. Dado que este programa está obteniendo unos índices de audiencia flojísimos, era de suponer que apretarían el acelerador con Sarah. Es el estilo del grupo Mediaset: cuanto más cafre es un concursante, más les gusta. No obstante, Manuel Díaz ha visto claro que esta muchacha no era en la tele donde debía estar, sino en una clínica, y la ha despedido. Hombre, es una decisión acertadísima. Aunque insólita en ese tipo de negocio televisivo en el que les importa un comino la ética, la estética y el humanismo. Bravo por Manuel Díaz. Me temo, eso sí, que a Sarah la repesquen para algún otro tinglado del grupo. Una fiereza de este calibre sería considerada una bendición en la ratomaquia o en el Deluxe.
Información publicada en la página 62 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 18 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
PARA SER SANTO HAY COLA .- Nos han contado en el Repor de TVE-1 que en el Vaticano, ahora mismo, hay más de 2.000 expedientes en espera de beatificación. O sea, hay más de 2.000 criaturas que al parecer fueron unos admirables y virtuosos santos mientras vivieron en este mundo. No ha trascendido si hay banqueros o políticos en la lista. Pero fue curiosísima la respuesta de un alto miembro del Opus Dei cuando le preguntaron por qué las canonizaciones de miembros de la Obra siempre van más rápidas. Contestó: «La velocidad la marca el Espíritu Santo». ¡Ahh! Sublime.