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UN EDIFICIO EMBLEMÁTICO

La Modelo: 112 años de historia de Barcelona y Catalunya

La cárcel ha sido durante más de un siglo el reflejo de la evolución social, pero no ha sido modelo de nada

La Modelo: 112 años de historia de Barcelona y Catalunya

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La prisión Modelo de Barcelona, el día de la inauguración, el 9 de junio de 1904.

Martes, 10 de enero del 2017 - 11:37 CET

(ARTÍCULO PUBLICADO EN EL CUADERNO DEL DOMINGO EL 6 DE JUNIO DEL 2004 CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE LA MODELO)

La prisión Modelo de Barcelona dejó de ser modelo desde el mismo momento de su inauguración, el 9 de junio de 1904. El miércoles hará 100 años. A pesar de que nació como un signo de modernidad para sustituir la cárcel de la calle de Amalia, la historia de la prisión de la calle de Entença ha estado marcada por la masificación, los motines, los conflictos y la falta de recursos económicos. Su evolución ha estado vinculada a los cambios sociales y en sus celdas se ha escrito parte de la historia de Catalunya. La prisión no deja de ser un reflejo de la sociedad.

El edificio fue proyectado por los arquitectos Salvador Viñals y Josep Domènech a partir del esquema rectangular de dos islas del Eixample. Los técnicos estudiaron para su construcción los planos de otras cárceles, como la de Madrid --también llamada Modelo--, Milán, Bruselas, Gante y Lyón. El presupuesto inicial para la construcción del centro fue de 2.875.907 pesetas, más las 224.770 de los terrenos (a siete u ocho reales el palmo). Con el nivelado, costó 3.100.677 pesetas.


La memoria ya advertía que con esta prisión se pretendían cubrir las necesidades penitenciarias de la ciudad en un periodo de tiempo, "pero no exagerado, pues dada la extensión del terreno en que se ha propuesto emplazarla no cabe esperar que pueden erigirse en él una cárcel para mayor población" de la prevista (menos de 700 plazas). Un siglo después, el centro sigue funcionando. La capacidad prevista era de 675 plazas, 42 de ellas especiales y 33 para enfermos. En este momento hay 2.059 reclusos.

LA UNIVERSIDAD DEL CRIMEN

"Había una demanda de la sociedad para construir una nueva prisión moderna y con fines reeducadores, que no fuera una universidad del delito. La idea era hacer una cárcel renovadora, con un punto central desde donde puedas controlar todo el centro y con celdas individuales", explica Josep María Solé Sabaté, uno de los autores del libro Historia de la prisión Modelo de Barcelona (Pagès Editors, año 2000).

"La idea era hacer prisiones modelo en todo el Estado, como referencia a todo lo que había antes. Era la última novedad y coincidió con la industrialización, el avance, el progreso y la novedad", asegura el historiador Solé Sabaté. Sin embargo, a su entender, "cuanto más dictatorial era un sistema político, más violenta era la Modelo", al ser un reflejo de cada época social.

La construcción de la prisión de la calle de Entença duró 16 años. El 3 de junio de 1888 se celebró un acto oficial de inicio de obras. Pere Armengol, de la junta de construcción, reflejó en su discurso la idea: "Será una de las fortalezas desde las cuales la sociedad española ha de defenderse contra los que quebrantan las leyes, perturban la paz de las familias y atacan la vida o la propiedad del ciudadano". El 9 de junio de 1904, finalmente, fue inaugurada.

El edificio era presentado como paradigma de la modernidad por la higiene de las celdas y las posibilidades que ofrecía para la implantación de una regla global básica para la regeneración del delincuente, fomentada en el aislamiento, la práctica religiosa y la instrucción. El abogado Ramón Albó, uno de los promotores del centro penitenciario, llegó decir: "La nauseabunda cuadra va a ser sustituida por la higiénica celda con instalación sanitaria completa".

CÁLCULOS DESOBORDADOS

La precipitada inauguración y la puesta en marcha de la nueva cárcel con deficiencias, especialmente materiales, anunciaban ya dificultades que muy pronto desvirtuaron el caracter modélico del centro. La vida en la Modelo empezó a partir del verano del 1904, con el traslado de reclusos. Los cálculos sobre su capacidad se desbordaron pronto.

El primer motín no tardó en llegar. En septiembre de 1906, una revuelta de presos rompió la normalidad del centro. Los incidentes comenzaron cuando un recluso sufrió un ataque y después de destrozar el mobiliario de la celda fue sacado a la fuerza. Sus gritos de " que me matan!" excitaron a otros internos y la situación derivó en batalla campal.

En 1908, se produjo la primera ejecución por garrote vil en el patio de la Modelo. El sentenciado fue Joan Rull, un confidente de la policía y antiguo colaborador de grupos anarquistas, que estaba acusado de colocar explosivos en la ciudad. Una bandera negra dio la señal al verdugo. Los años posteriores, siguieron marcados por las dificultades económicas, el aumento de la población reclusa, los motines y el encarcelamiento de sindicalistas y políticos (en 1920, Salvador Seguí y Lluís Companys, en 1930 ). La dictadura de Primo de Rivera también llenó la cárcel de obreros y catalanistas.

REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL

La instauración de la Segunda República no solucionó los problemas. Muchos presos que se autodefinían como políticos o sociales siguieron encarcelados. Durante la guerra civil, los reclusos tenían un origen diferente a las épocas anteriores: el delincuente común era minoritario y la mayoría de los internos eran detenidos por razón de conflictividad sociopolítica, aunque la cárcel también sirvió de refugio a sacerdotes y religiosos.

"La prisión vivió durante la guerra civil una etapa excepcional de su historia. Primero, porque pasaron a ser huéspedes de la Modelo personas poco habituales de este tipo de establecimientos --gente de orden y de derechas, militares, sacerdotes-- durante los años convulsos", recuerda el historiador Pelai Pagès. De los 13.000 reclusos que pasaron por el centro entre julio de 1936 y enero de 1939, 922 eran militares, 240 religiosos y 272 industriales y propietarios. Entre ellos, Josep María Porcioles, el entonces militante de la Lliga que después fue alcalde de Barcelona, el escritor falangista Luis Gutiérrez y el abogado y político Santiago Udina Martorell, que colaboró con los gobiernos franquistas de los años sesenta y setenta.

Las cifras se dispararon. Pero el 19 de julio de 1936 la prisión se vació y poco a poco se llenó de nuevo. En 1938 había 2.000 reclusos. Cada celda era ocupada por tres o cuatro internos. "Finalmente, el 26 de enero de 1939, el día en el que las tropas franquistas ocuparon la ciudad, la cárcel volvió a vaciarse. Era el prólogo de una nueva etapa que asumirá, esta vez sí, récords históricos", según Pagès.

DICTADURA FRANQUISTA

La vida de la Modelo en la primera etapa del franquismo estuvo marcada por la represión contra los vencidos de la guerra civil. El hacinamiento, el hambre, la miseria, la enfermedad, la muerte, largas condenas y ejecuciones al alba. Los historiadores mantienen que una vez regularizada el censo carcelario, después de los fusilamientos por juicio sumarísimo y la habilitación de tres cárceles dependientes (Sant Elies, Palau de les Missions y Poble Nou), su población osciló entre los 11.000 y 18.000 reclusos (13.000 en 1940).

"La Modelo era un espacio de visualización del dominio implantado tras la victoria franquista con el objetivo de mostrar qué había que hacer con la población disidente: hacerla miserable para arrancarle su condición humana y someterla a la arbitrariedad de la jerarquía para doblegar su voluntad. La Modelo, pues, era la materialización del castigo por tener unas ideas y una concepción del mundo diferente a la que impusieron los vencedores de la guerra", asegura el historiador catalán Manel Risques.

"La Modelo --agrega-- era el espacio de la angustia donde los condenados a muerte en consejos de guerra esperaban que llegara el preceptivo enterado de Franco para cumplir la sentencia o la hipotética conmutación por la pena inferior, de 30 años de prisión". El historiador recuerda que se trasladaba a los condenados a muerte al Campo de la Bota para ser fusilados, "casi siempre, de madrugada". "Poco después --relata-- sobre el expediente carcelario, con lápiz rojo, se hacía constar: ejecutado". Desde 1939 hasta 1953, un total de 1.618 reclusos de la Modelo fueron ejecutados (991 durante el primer año), según datos oficiales.

MÁS REPRESIÓN

El periodo entre 1962 y 1970 se caracterizó por una monotonía en la vida cotidiana propia de una sociedad sometida a una dictadura. La cultura, la política y la justicia estaban en situación de hibernación. Pero la represión del régimen continuó. En mayo de 1962, fue encarcelada en la Modelo --durante algunos años albergó mujeres-- la historiadora Anna Sallés, que ya estaba casada entonces con el escritor Manuel Vázquez Montalbán. Era militante del PSUC y fue detenida el día 11 de ese mes durante una manifestación en la Universitat de Barcelona. Fue sometida a un consejo de guerra y fue condenada a seis meses.

"En la galería yo era la única presa política --me llamaban la estudiante--, a excepción de unos cuantos días en los que estuvieron en la celda al lado de la mía un par de chicas relacionadas con una caída anarquista. La galería era sucia, las ratas, enormes, corrían a docenas por el patio y la comida que daban era infecta", recuerda Sallés. El trato? "Era espantoso. Las rebeldes eran encerradas en celdas de castigo llenas de humedad. Cuando salían casi no podían caminar", afirma. La historiadora salió de la cárcel el 7 de noviembre de 1962.

LOS ÚLTIMOS EJECUTADOS

En los primeros años de la década de los setenta, se produjo una doble situación: los núcleos antifranquistas veían que el régimen se debilitaba y aprovecharon para extender su lucha a todos los lugares. El franquismo se resistía a aceptar su propia agonía y tomó medidas de fuerte represión con carácter de ejemplaridad. Entre los hechos más notorios de esa época están el encarcelamiento de un grupo de dirigentes antifranquistas --los 113 de la Assemblea de Catalunya, en octubre de 1973-- y los consejos de guerra que impondrían las últimas penas de muerte: Salvador Puig Antich, que fue ejecutado en la Modelo el 2 de marzo de 1974, y Juan Paredes Manot, Txiki, el 26 de septiembre de 1975, en Cerdanyola del Vallés.

El abogado Marc Palmés recuerda la última noche con Txiki en la Modelo, antes de su ejecución: "Las 12 horas más largas de mi vida en un ambiente grotesco, contradictorio y diría ridículo, si no fuera tan trágico. Las pasamos en la sala de juegos para niños que había en la misma planta de los locutorios para jueces y abogados. Tengo una imagen grabada: cuando el teniente coronel instructor avisó de que era la hora de marchar hacia el fusilamiento. Txiki, apoyado en una pared, levantó el puño y gritó Gora Euskadi Askatatuta. A un lado del puño había un Pato Donald y en el otro un Pluto".

Con la muerte de Franco se inició la transición y la recuperación democrática. Las amnistías por la muerte del dictador y la posterior de la coronación del rey Juan Carlos dejó a la Modelo, de forma mayoritaria, con sus estándars habituales: los presos comunes. En las prisiones españolas y, por lo tanto, también en la Modelo, los reclusos se organizaron para reclamar amnistía, mejoras legales y mayor calidad de vida en los centros. Así se fundó la COPEL (Coordinadora de Presos Españoles en Lucha), con su lema inicial:Libertad o muerte. Palmés explica que en La Modelo este colectivo, de alrededor de 300 internos, estaba capitaneado por Arturo Paños y Miguel Sánchez. Ellos sacaban las plataformas reivindicativas, después de ser aprobadas en asamblea, y el abogado las mecanografiaba y distribuía entre la prensa.

La superpoblación, las fugas --en 1978 se produjo una masiva--, las peleas, la droga, los motines, las huelgas se hicieron familiares en un centro penitenciario inadaptado, especialmente en aquellos años de cambio. En diciembre de 1980, el entonces director de la Modelo exponía la situación en una carta: "Este establecimiento fue ideado a finales del siglo pasado. Su arquitectura pues, responde a las exigencias que en aquel momento imponían los conceptos en uso de la ciencia penitenciaria que, desde luego, no se corresponden con la moderna concepción de lo que actualmente debe ser un centro penitenciario".

LAS COMPETENCIAS

En 1983, la Generalitat de Catalunya se hizo cargo de las competencias en prisiones y, por lo tanto, de la cárcel Modelo. Se abrió una nueva etapa. Una gestión administrativa más cercana y un talante dirigido a la reinserción efectiva del recluso cambió el panorama. La política de reeducación se impulsó, así como otras medidas encaminadas a mejorar la calidad de vida del recluso. La masificación, sin embargo, continuó como un mal endémico.

La situación estalló de nuevo en la Modelo el 13 de abril de 1994, cuando un grupo de presos, encabezados por Juan Moreno Cuenca, el Vaquilla, se amotinó. Los funcionarios volvieron a servir de rehenes para que los reclusos obtuvieran una serie de reivindicaciones, entre ellas la entrega de droga. Otro hecho histórico se produjo el 14 de julio de 1984, con el asesinato del mafioso francés Raymond Vaccarazi, que fue tiroteado desde fuera del centro cuando estaba en la ventana de su celda. Desde hace años, existen planes para que desaparezca. La Modelo dejará de existir, pero, a pesar de todo, es parte de la historia de Barcelona y de Catalunya.

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