El Periódico

"El profesor A. F. me violó durante seis años en los Maristas de Sants-Les Corts"

J., un exalumno de 42 años, declara ante los Mossos las atrocidades a las que fue sometido de los 8 a los 14 años

"Cuando hago el amor con mi mujer, a veces él me viene a la cabeza y entonces me doy un asco infinito"

"El profesor A. F. me violó durante seis años en los Maristas de Sants-Les Corts"

JULIO CARBÓ

Un trabajador borra una pintada en el muro del colegio marista de Sants-Les Corts, tras estallar el escándalo de pederastia.

Martes, 9 de febrero del 2016 - 22:41 CET

El colegio de los Maristas de Sants-Les Corts tiene dos sedes, una en Sants (primaria) y la otra en Les Corts (secundaria). Si el pederasta confeso Joaquim Benítez campó a sus anchas en el centro de Les Corts, en Sants el gran depredador fue A.F. Un “monstruo”, según el relato de cuatro exalumnos y víctimas entrevistados por este diario.

Tras las denuncias de A., presentada en 1997, y la de Jorge García, que lo hizo este lunes, EL PERIÓDICO ha escuchado el relato de dos nuevas víctimas de A. F.: Se trata de dos hombres, J., de 42 años, y M., de 37.

J. declaró este martes ante los Mossos de Esquadra y dio esta entrevista a este diario.

¿Cuándo estudió en la escuela de Sants? Nací en 1974, entré en el curso 1980-81 y salí tras acabar EGB, en 1988.

¿Por qué fue a los Maristas? Todo el mundo quería entrar en esta escuela. Mis padres fingieron que vivíamos en casa de mis abuelos para poder matricularme allí. El nombre de los Maristas era tan bueno que tenían más demanda de alumnos de la que podían absorber.

¿Ese buen nombre estaba justificado? La educación que recibí fue muy buena. El problema es que mientras la recibía sufrí abusos sexuales. Desde los 8 a los 14 años. Desde 2º de EGB.

"A. F. era un encantador de serpientes. El maestro al que todos los niños querían. El rey de la escuela"

¿Quién abusaba de usted? A. F., el 'rey' de la escuela.

¿El rey de la escuela? El tutor de 5º curso era un encantador de serpientes. El maestro al que todos los niños querían. Cada año montaba ‘Jesucristo Superstar’, ¡en un colegio religioso!. Hacía trucos de magia, radio y nos enseñaba a simular un trueno estrujando un mapa o a revelar fotografías.

¿Qué asignatura daba? Informática, pretecnología, geografía… Tenía un local, un sótano, lleno de ordenadores Spectrum. A principios de los 80 nadie tenía esos aparatos todavía. En vacaciones, organizaba colonias para los alumnos y en Carnaval te dejaba el mejor disfraz. En el campamento, el día que nos visitaba el director, nos decía: “Hoy todo recogido, que viene el director”. Buscaba esa clase de complicidad para que lo percibiéramos como uno de los nuestros, algo más que un profesor. Ejercía un control muy potente sobre la mente de un niño.

¿Se sintió dominado por él? Siempre tenía a un niño bajo su control, dominado por completo. Un favorito al que mimaba por encima del resto, llenándolo de atenciones. A veces lo escogía porque tenía buena relación con su familia, incluso cierta amistad, y eso hacía que los padres no se opusieran a que su hijo se fuera de fin de semana solo con él. Yo fui uno de ellos.

"Me rompió en dos mitades. Por un lado me sentía afortunado. Por el otro sentía que lo que me hacía no estaba bien"

¿Qué sentía junto a él? Es muy difícil describirlo. Me rompió en dos mitades. Por un lado me sentía afortunado. Por el otro, sentía que lo que me hacía a cambio de mis privilegios no estaba bien.

¿Qué le hacía? De todo. De todo.

¿Quiere contarlo? Sí.

¿Por qué? Sabía que me haría esa pregunta… no lo sé… quiero que se sepa. Me violó más de 50 veces. Esas son las que soy capaz de contar. Pero podrían ser más. Su acoso duró 6 años. Casi siempre en los campamentos. Otras veces en una mesa de madera muy grande que tenía en su sala de informática, la del sótano. Me quedaba el último cuando a los demás alumnos los recogían sus padres. En cuanto se iban todos los demás, me obligaba a practicarle felaciones y eyaculaba encima de mi cuerpo. Me preguntaba siempre: “¿Dónde quieres que me corra?”. Yo tenía 8 años cuando me lo hizo por primera vez.

"En cuanto se iban todos los demás de la sala de informática, me obligaba a hacerle felaciones y eyaculaba encima mío"

¿Cómo le ha marcado? Viví cosas que nadie debería vivir a esa edad. Tuve un orgasmo mucho antes que la mayoría de niños, una sensación que era incapaz de entender. Me ha hecho mucho daño haber tenido un contacto sexual tan brutal mucho antes de que se despertara la sexualidad de mi cuerpo. Me sentí confundido durante años, llegué a dudar de mi identidad sexual. Cuando hago el amor con mi mujer, a veces él viene a mi cabeza, porque me sorprendo diciendo o haciendo cosas que se las vi hacer a él por primera vez. Y entonces me doy un asco infinito.

¿Es imposible superarlo? Es una losa que siempre llevas a cuestas. Cuando lo cuentas, pesa menos. Pero sigue ahí. He estado varios años con psicólogos. Ellos me han insistido en que se lo explique a mi círculo más próximo.

¿Cómo reaccionaron? Mi mujer, bien. Mi padres, no tan bien.

"Cuando hago el amor con mi mujer a veces me viene él a la cabeza y entonces me doy un asco infinito"

¿Por qué no? De algún modo se lo imaginaban y no podían aceptaro. Ni entonces, ni ahora. Querían que yo estudiara en estos Maristas a toda costa y lo lograron. Que yo me llevara tan bien con este profesor era algo bueno, porque estaba integrado y tenía un trato de favor. Por eso me dejaron con él a solas en tantas ocasiones.

¿Qué edad tenía usted cuando se dio cuenta realmente de lo que había pasado? Unos 16 años. A raíz de la alerta por el sida, una de cuyas vías de contagio eran las relaciones entre hombres. Caí en la cuenta de que yo había tenido relaciones con un hombre cuando era solo un niño. No solo tuve miedo del sida, también me percaté de que había sido violado.

"La escuela lo sabía. Lo sabían todos. Eso es lo peor. A. F. se sentía protegido por la institución"

¿Qué cambió entonces? Me bloqueé. Se terminaron las notas excelentes. De la noche a la mañana las suspendí todas menos una: muy deficiente en varias asignaturas.

¿Se recuperó? Sí, tardé, pero me rehíce. Las víctimas de abusos somos supervivientes.

¿Desea vengarse? Habré pensado durante estos años en 20 formas diferentes de matarlo. Pero seguramente si tuviera delante al jubilado que debe ser ahora terminaría petrificándome, como entonces. Pero eso no es lo peor de todo...

¿Qué es lo peor? Que la escuela lo sabía. Lo sabían todos. Eso es lo peor. A. F. se sentía protegido por la institución.

¿Por eso no lo denunció usted? No podía denunciar al rey de la escuela.

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